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viernes, 8 de julio de 2011

Madrid Examina a Los Mejores

Si alguno ha visto la deliciosa Innocent Moves (en español, En Busca de Bobby Fischer) conocerá la historia. La Paloma, uno de los institutos con más solera de Madrid, abrió ayer sus puertas a las nueve en punto de la mañana para acoger una competición de altos vuelos: el Premio Extraordinario de Secundaria.

Dos mil adolescentes, las mejores cabezas juveniles de la comunidad, disputaban un galardón que muy pocos poseen, un trofeo que les acredita como los más brillantes estudiantes de ESO de la región. Cinco institutos fueron anfitriones de la prueba académica. La Paloma, el más grande de ellos.

No había nervios entre los chicos, muchos de ellos inmigrantes. O los disimulaban. Los jóvenes, blackberry en mano, boli y calculadora, charlaban alegres sobre las vacaciones. Algunos, incluso, se negaban a entrar. “Mis padres me han obligado a venir, pero yo paso”, anunciaba una chica menuda, dándose media vuelta. La mayoría parecían ajenos al revuelo de la organización, aunque no faltaron los sobresaltos de última hora. Un chaval esprintaba por el campus buscando el tribunal correspondiente ¿Sería el número 1 o el número 8? “Es que no llega” se justificaba la madre, excusando el sofoco.

No era la única que estaba excitada. Muchos progenitores y varios profesores revoloteaban por los pabellones sin disfrazar su intranquilidad. Uno de ellos explicaba la presencia de su hijo en la Dehesa de la Villa: "No tiene nada que perder. Sólo hemos venido aquí para que aprenda a competir. Con estas cosas uno templa los nervios". En la puerta del tribunal 3, una preceptora rogaba a los organizadores que facilitasen una calculadora a una de las alumnas. "Por favor, ¿no pueden ayudarla?. Los supervisores de La Paloma ponían cara de circunstancia.

Este año, el cuarto que se celebra la convocatoria, ha habido récord de presentaciones. Un total de 2.278 madrileños, 724 más que el año pasado, han realizado el examen. Lengua y literatura, geografía e historia, matemáticas e idioma, a elegir, inglés, francés o alemán. Todos, con más de 8 de media en 4º de Secundaria. En La Paloma, la primera de la lista era Lucía Abad Gil, la última Julia Zurdo Jordá. Julia Zurdo, gritó la responsable del Tribunal 8 a las nueve y media en punto. Nadie contestó. Otra vez: Julia Zurdo ¿está?. No hubo respuesta. Esta joven había decidido, como tantos otros chicos, no acudir a última hora a la selección académica.

La mañana pasó volando y a la una y media de la tarde se abrieron por fin las puertas del Auditorio. Salió el primer estudiante, alto, guapo y cabizbajo. Adrián de Miguel, 8 de media en el instituto público Alameda de Osuna, había pinchado en el examen de matemáticas y estaba desconcertado. ¿Qué tal ha ido? "Dificilísimo, el examen de matemáticas ha sido dificilísimo". Ese problema tan complicado que ayer trajo de cabeza a cientos de adolescentes de la comunidad de Madrid era la historia de un tren que recorría la cordillera andina lleno de viajeros y a las tres de la tarde tenía que parar dos horas a causa de la nieve, esperar que los operarios limpiasen la vía y luego correr a toda velocidad para ganar el tiempo perdido… Tan real como la vida misma. Al día siguiente, la historia se repetía…Vamos, como la vida misma.

La lotería hizo que el problema del ferrocarril tocase a los alumnos del grupo B. A los de la opción A, les cayó un asunto de ratas, puertas mal escogidas y probabilidades. No hubo quejas.

“Jo, tío, ¿hacemos una redada en Tuenti y preguntamos quién ha sido capaz de descifrar la velocidad del convoy? Tengo curiosidad por conocer el resultado”, proponía una risueña jovencita con braquets y unas ganas enormes de ser ingeniero aeronáutico. “Joder, ese era un problema de física, pero si era imposible hallarlo, faltaba el tiempo AQ…”, le advierte un compañero que sueña con estudiar Medicina. "¿De dónde sois vosotros? Yo del Fray Luis de León ¿Lo habéis hecho? Éste ha resuelto todas las incógnitas, pero es que siempre saca dieces", alaba un amigo. "No te creas, he tardado 40 minutos en resolver el rollo de los trenes", dice Fran Pérez, la mente matemática.

Tres horas antes, la vicenconsejera de Educación, Alicia Delibes, ya lo había anunciado a los periodistas: “Este no va a ser un examen fácil. Para elegir a los 25 mejores, la prueba debe tener cierta dificultad”.

Muchos adolescentes madrileños saborearon ayer por primera vez el sabor de la derrota. Es el caso de María Minué, brillantísima estudiante del colegio Sagrados Corazones, que se quejaba amargamente: “Tengo un 9,7 de media, pero dudo mucho que quede entre los 25 primeros. El examen del tren ha sido muy complicado y nosotros no habíamos dado el Producto Interior Bruto”. A su lado, Álvaro de los Ríos, compañero de promoción y 9’3 de media, lloraba por el poco tiempo que habían asignado a los ejercicios de Lengua y Sociales.

La primera prueba, Lengua y Literatura y Geografía e Historia duró 90 minutos. Había que saberse Lorca al dedillo (cayó un texto de la hermosísima Bernarda Alba), explicar la Guerra de la Independiencia, definir la Paz Armada y el New Deal y analizar el crecimiento económico de quince países de la UE con datos 2009 de Eurostat. Luego le llegó el turno a las matemáticas. Los chavales había dado este año trigonometría, logaritmos y derivadas, y nada de eso entró en el examen. Muchos expedientes de nueve y nueve y medio dudaban del éxito.

¿Os habéis apuntado a Bachillerato de Excelencia? "No, nos ha dado miedo", dicen al unísono Nazaret Orgaz y Ana Karen Reascos, dos pupilas de El Gran Capitán, conocido por su formación sobresaliente. "Nuestro instituto es buenísimo, ¿por qué vamos a cambiarnos?" Eso mismo opinan otros adolescentes de la región: "Venimos por el premio, no por San Mateo", anuncia Marina Cantador, del colegio Patrocinio de María, 9,2 de media.

De los 2.000 estudiantes, sólo 210 han pedido plaza en el centro de Malasaña, muy pocos para la cantidad de niños brillantes que hay en esta región, pero demasiados para el número de plazas ofertadas por el gobierno regional: 100, en total. Así pues, la selección será obligatoria. Los Premios Extraordinarios, los 25 primeros, tienen reserva de plaza automática. Los demás, entrarán por orden riguroso de calificación. Como hay más chicos de ciencias que de letras entre los aspirantes, la consejería habilitará tres aulas tecnológicas y una clase de humanidades.

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