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domingo, 8 de julio de 2012

"Es un error que todos vayan despacio para que algunos no queden atrás"


"Es un error que todos vayan despacio para que algunos no queden atrás"

El ministro de Educación, Cultura y Deportes, José Ignacio Wert, afirma que la reforma tiene elementos de la filosofía de la LOCE, pero pensando en los problemas del 2012

Vida | 08/07/2012 - 00:39h
Acaba de presentar la nueva reforma educativa que, como las anteriores, nace con la intención (inalcanzada por ahora) de durar décadas. Al ministro de Educación, José IgnacioWert (Madrid, 1950) le, le disgusta que se etiquete como reválida su propuesta estrella. Casi tanto como que se diga que mira hacia atrás. Wert reconoce que es víctima de su impulso por polemizar y debatir. De momento, no parece que su locuacidad se haya resentido.
Nuevo ministro, nueva ley educativa. ¿Los padres se merecen esto?
Lo que los padres se merecen es vivir en un país donde el sistema educativo no condene al fracaso a una cuarta parte de los que están en él. En absoluto, creo que sea bueno desacreditar el sistema educativo. Decimos que tenemos los jóvenes mejor preparados de la historia y eso es cierto si los comparamos con la situación de hace 40 años. Sin embargo, la comparación que hay que hacer no es con nuestro pasado sino con nuestro presente, con aquellos que nos rodean. Porque nuestros hijos están enfrentándose en una competición que cada vez es más global, con jóvenes de otros países. Y por eso, PISA es tan importante.
Que haya una 'reválida' al final de cada una de las etapas, incluida la primaria, ¿no es una vuelta atrás a los años sesenta?
No sólo no supone una vuelta atrás, sino que es claramente lo contrario. Es un error pensar que es posible desarrollar un sistema educativo de éxito sin una métrica rigurosa que permita la señalización a los padres, a los propios estudiantes, a los centros y hasta a las administraciones, y sobre todo que genere incentivos positivos al alumno. Si para cuestionar la reforma, se quiere llamar a las pruebas reválidas, cada uno es libre de hacerlo. Pero sostener que, por poner en marcha una cultura de la evaluación, se va hacia atrás, me parece un juicio completamente desenfocado.
La reforma que plantea recuerda a la LOCE de Aznar.
Esta es una reforma impulsada por un gobierno del PP y, como es lógico, contiene elementos de una filosofía educativa que se aprobó en el papel, aunque jamás llegó a aplicarse. Pero la nueva propuesta está concebida desde un análisis de la situación, la del 2012; desde unos problemas del sistema educativo, los del 2012, y con una perspectiva que no es la de 1996 ni la del 2012 sino la del 2020, que es cuando nos vamos a examinar en el cumplimiento de objetivos europeos. La reforma mira hacia delante, no mira hacia atrás. Además tiene una concepción muy instrumental y muy moderna, intenta resolver los problemas que existen, no los problemas que ideológicamente hemos dado en suponer que existen.
¿Ha habido falta de exigencia hasta ahora?
Desde luego, no por parte de los profesores. Ha habido elementos que por capas freáticas sucesivas se han ido introduciendo en el sistema y que evidentemente han producido una importantísima relajación del nivel de exigencia. Los primeros en presionar a la comunidad educativa para mejorar resultados en las estadísticas son los gobiernos. No nos podemos hacer trampas al solitario. No podemos ser tolerantes con el fracaso, o peor aún benevolentes, buscando una mejora aparente de resultados. Sería engañar a nuestros hijos.
Usted justifica la reforma en que hay corregir las tasas de abandono. Con más exigencia, el fracaso escolar subirá o, como mínimo, hará aflorar el que ahora estaba oculto.
Una cultura de la exigencia tira hacia arriba los resultados de todos, una cultura de la mediocridad los baja aún más. Niego como hipótesis que introducir evaluaciones externas signifique establecer barreras y que, por lo tanto, pueda fomentar el abandono escolar temprano. Todo depende de la arquitectura y las formas de salir del laberinto. Que los chavales elijan el camino antes, lucha contra el abandono porque estás abriendo vías nuevas hasta el final de la obligatoria, y la obligatoria es para todos.
Cunde la idea de que el examen en 6º de primaria supondrá segregar a los alumnos entre listos y torpes sin atender a circunstancias individuales.
Esta prueba tiene limitadísimos efectos académicos individuales. Se trata de ver si el niño o la niña lee y escribe correctamente, sabe hacer las cuatro operaciones de cálculo y tiene rudimentos del idioma extranjero. Si no pasa la prueba, puede que deba repetir. Aunque ni siquiera está cerrado.
¿Entonces es posible que los no repetidores puedan pasar también a la ESO?
Se podría aceptar siempre que el centro considere que pasar a la ESO con un informe -como lo hacen los repetidores que no superen la prueba- es más eficaz.
¿Por qué conviene adelantar que el chaval elija entre bachillerato y FP cuando acaba 3º de ESO? Se decide con 15 años.
Se trata de que sea una decisión informada. Planteamos que en 3º de ESO haya un diagnóstico del alumno, que el centro le recomiende tomar la vía a FP o al bachillerato. No será obligatorio seguir esta recomendación. Es evidente que no ha funcionado la idea de que para que nadie se quede atrás, vamos a ir todos despacio. Confundimos comprensividad con inclusividad. Soy partidario de que el sistema tenga el 100% de inclusividad, pero discrepo de que la forma de lograrlo sea la comprensividad.
¿Si el chaval toma una decisión a los 15 que se demuestra errónea, puede rectificar?
Debemos encaminar a cada uno al mejor uso de su talento. Para eso, hace falta que el sistema señalice bien lo que ocurre, y que todas las salidas tengan una consideración social no igual, porque no van a ser igual, pero sí de igual dignidad. Y tan importante como la dignificación de todos los caminos es la efectividad de las pasarelas entre ellos.
Muchos profesores aseguran que 2º de bachillerato se ha convertido en un curso para preparar la selectividad. Con las nuevas pruebas, ¿no se multiplicará el problema por tres?
¡No! La forma de estas pruebas impedirá concebir el curso como la preparación del examen.
En tiempos de recortes, ¿cómo se van a pagar los programas de rendimiento que prevé la reforma?
Hemos hecho un análisis muy cuidadoso de los costes de la reforma. Y no sólo incluye mediadas que cuestan dinero sino también ahorros. La idea es que el coste neto de la reforma se solvente gracias al ahorro por la compactación curricular.
¿Menos peso de las optativas significará menos profesores?
Habrá menos asignaturas. Existirá una cierta optatividad, pero no puede ser que, como vías, en 1º de bachillerato tengamos nueve y en 2º, once. Es antieconómico. Ahora tenemos ratios de profesores por alumno altísimos. No perdamos de vista que es una variable de proceso, no de resultado. Se trata de que el resultado sea más eficaz. Nuestra obligación es proporcionar educación de calidad accesible para todos. No me obsesiona el número de profesores. Si tenemos los recursos para una educación muy personalizada, mejor. Pero la educación es un proceso que ahora mismo está consumiendo una inversión pública de 52.000 millones de euros y estos salen de los impuestos de los ciudadanos.
Adiós a la selectividad actual. Si cada universidad fija unos criterios de acceso, ¿el gasto que comporta al alumno hacer cada prueba no será una traba para la movilidad?
Al contrario, creo que será un incentivo de movilidad.
El precio de las matrículas universitarias se dispara pero no hay más presupuesto para las becas. Los créditos blandos están en hibernación. ¿Qué pasa con la equidad del sistema?
La dotación de las becas no se ha tocado. En cuanto a las tasas, se mantienen los mismos umbrales económicos para la exención del 100% de la matrícula. Reconozco que con el nuevo sistema de tasas, en aquellas comunidades que opten por aplicar la parte más alta de la escala, las familias que superan el umbral que da derecho a la exención de matrícula se enfrentan a una dificultad económica mayor. En ese tipo de familias estamos pensando para los créditos ICO: estamos negociando una nueva línea de préstamos pensando en aquellas comunidades que apuren al máximo las posibilidades de la subida de tasas.
Como Catalunya.
La fórmula de Catalunya es muy buena porque la subida es escalonada, en función de la renta.
¿Los créditos serán sólo para los máster como ahora o también para estudios de grado?
Sí, también para los grados.
¿Estarán para septiembre?
Hay un problema técnico por resolver, pero no lo descarto. Y con esa línea de crédito queremos incentivar, por ejemplo, que se estudie fuera del domicilio familiar. Si no hay posibilidades de movilidad, no hay incentivos a la universidad para distinguirse y, por tanto, tiene menos incentivos para mejorar. La capacidad de atraer alumnos no puede depender de lo abundante que es el flujo de estudiantes que viven en un radio equis de kilómetros.
Si tus padres no pueden pagarte la carrera, todo es más difícil porque se endurecen los criterios académicos para acceder a una beca. ¿Es justo? ¿Vamos hacia una universidad sólo para quien se la pueda pagar?
Sobre la subida de los mínimos académicos, seré claro. Es un argumento absolutamente falaz decir que se está atacando la igualdad de oportunidades. Para dar una beca no se están pidiendo resultados de excelencia, sino un rendimiento básico. Sólo se les está reclamando lo que la mayoría de ellos hace: responder con su esfuerzo al esfuerzo que la sociedad realiza por ellos. Se les está pidiendo que retribuyan con un rendimiento estándar, por debajo de la nota media de los que acaban la titulación de grado.
Los rectores dicen que usted no es dialogante. Le han llegado a plantar para mostrarle su enfado por que no les consultó sobre los recortes.
Hemos restablecido una relación absolutamente normal. El plante fue un malentendido y los malentendidos, cuando hay flexibilidad y voluntad entre las partes de superarlos, se superan.

jueves, 5 de julio de 2012

E-Tip:'Part #4- Managing Emotion'

La diferencia es La Educación


Roland Fryer, premio Calvó-Armengol de la Barcelona Graduate School of Economics

Victor-M Amela, Ima Sanchís, Lluís Amiguet

"Fui camello y soy profesor: la diferencia está en educarse"

06/07/2012 - 00:00
Foto: Mané Espinosa
Golear al destino
Golear al destino Su madre tuvo que abandonarlo en manos de un padre que la maltrataba. A los 13 años, Fryer compraba una libra de marihuana por 700 dólares y la vendía por 1.500 (hoy sus apuntes de la economía del narcotráfico sientan cátedra). A los 15 fue detenido y puesto en libertad, pero sus amigos aún cumplen condena por un atraco al que él llegó tarde. Ese golpe de suerte le transformó y, a los 18 años, convirtió sus dotes para el fútbol en una beca universitaria (su padre, al saberlo, remugó que seguiría siendo un "negro fracasado"), pero sus profesores comprobaron que era un superdotado. A los 27 ya era profesor en Harvard. Y hoy sus teorías sobre la desigualdad revolucionan las ciencias sociales.
Le resumiré mi vida hasta los 18 años en un dato: el 80 por ciento de mis familiares y amigos están muertos o en la cárcel.

¡...!
En Daytona Beach, mi barrio, los chavales mueren o cumplen condena a una edad media inferior a la de mis alumnos de Harvard.

He leído que usted a los 13 años traficaba con marihuana y llevaba pistola....

¿Se relaciona usted con sus amigos que ahora están en la cárcel?
No.

¿Y con sus familiares?
Mi padre sé que aún está en el barrio. Mi madre ya no sé dónde vive...

...
... Por eso comprenderá que conseguir una educación que dé una oportunidad a esos miles de chicos como yo es algo personal.

Lo comprendo.
Para mí es más que teoría económica.

...
Por eso no he votado nunca.

Investigador brillante, jovencísimo y muy laureado..., ¿y no ha votado nunca?
Si fuera políticamente correcto, no podría ser libre para buscar la verdad que dé oportunidades a esos chicos como yo.

¿Cómo busca la verdad?
Creo en el método científico. Y cuando yo vendía marihuana, no era diferente de los chicos de buenos barrios que estudiaban para ir a una buena universidad. Fui camello y soy profesor: la diferencia está en haber tenido una buena educación.

¿Nació usted en el barrio equivocado?
Sí, y por tanto fui a la escuela equivocada: en EE.UU. las escuelas se financian con impuestos locales. Si naces en un barrio rico, tu escuela también lo es y tienes profesores bien pagados y motivados que te enseñan en momentos clave de tu aprendizaje.

Quienes más necesitan una buena escuela son los que tienen la peor.
Nuestros modelos demuestran que, por cada dólar invertido en educar a un niño, el Estado recaudará 1,22, porque los niños mejor formados, de mayores, tienen mejores trabajos, mejor pagados y pagan más tasas.

Pues aquí recortamos en educación.
Inmenso error, que compruebo en sus colegios en barrios conflictivos con mucha inmigración: esas escuelas suyas no son mejores que las peores de EE.UU.

Tomo nota.
Queremos investigar sin cortapisas y por eso también nos negamos a recibir subvenciones públicas. Investigamos con donaciones privadas y sólo después presentamos a la Administración nuestras conclusiones para que las transformen en programas. Me niego a vivir de los impuestos de los demás.

Dios le bendiga.
Estudiamos cómo aplicar incentivos: ¿qué pasaría si diéramos dinero a los chicos conflictivos por sacar buenas notas?

¿...?
Ofrecimos hasta 2.000 dólares a malos estudiantes si lograban mejorar sus notas.

Parece demasiado mecanicista.
Se ilusionaron mucho cuando los ofrecimos, pero como los chicos no sabían qué hacer, cómo estudiar y mejorar sus notas, simplemente no supieron hacerlo.

¿Y si pagan por aprender a aprender?
¡Eso sí que funcionó! Dimos dos dólares por leer un libro simplemente y fue un éxito. Los chavales leían más, y en un año ya hubo una mejoría en las notas constatable.

¿Y si incentivamos a los profesores?
También lo hicimos. Estudiamos los mejores centros de EE.UU. y copiamos su sistema en algunas de las peores escuelas. Eso significó despedir al 50 por ciento de los profesores, los peores, y pagar más a los buenos.

Apuesto a que eso tuvo resultados.
¡Fue un éxito! Todos aquellos chicos de barrios pobres mejoraron las notas.

Pero sería caro aplicarlo a gran escala.
Es la mejor inversión que puede hacer el Estado y no es una afirmación, repito, políticamente correcta. Es un dato empírico.

Pero esa inversión en educación no daría votos en las próximas elecciones...
Por eso no voto. Porque a los partidos les interesan más las próximas elecciones.

Un economista observó que justo 14 años después de ampliar el aborto descendía la delincuencia juvenil.
Ese economista, Steve, es amigo mío, y esa relación se ha comprobado también en Rumanía, pero no es el aborto, sino las drogas, lo que explica ese descenso del crimen.

¿Cómo lo sabe?
Mis tíos favoritos traficaban con crack. Sé que su expansión en los 80 disparó la violencia, que descendió en los 90. La razón es que en los 80 comenzó la batalla esquina por esquina por el control del tráfico hasta que en los 90 hubo ganadores y descendió la violencia. El consumo no ha descendido.

¿Por qué se matan por una esquina?
Por la misma razón por la que tantos pasan horas cantando para llegar a estrellas del rap. El camello que trapichea muere y mata por una miseria, pero sabe que el narco de la cúpula es billonario. Y todos creen que tienen una oportunidad de llegar.

Es un derroche de vidas y talento.
Ahora apadrino a un quinceañero, Markus, que era camello. Le doy 150 dólares semanales sólo por ir al cole y no meterse en líos. Ayer me preguntó: "¿Por qué tengo que aprender el teorema de Pitágoras -y me lo repitió exactamente- si no sirve para nada"... ¡Ese chico llegará más alto que yo!

sábado, 30 de junio de 2012

La coherencia como valor educativo


Se enseña coherencia con los actos

Aprendemos valores y normas imitando las actitudes de quienes nos educan
Enseñar a vivir es acompañar a alguien en el proceso de maduración hacia su propia autonomía. En este camino, quien enseña ha de mantener una postura activa, próxima y vigilante pero también respetuosa, y no pensar o hacer nada que la otra persona es capaz de decir, pensar o hacer por sí misma. Por otra parte, como en todo aprendizaje, y de manera más notoria en el que se hace de la vida, la seguridad que se le ofrezca a quien está aprendiendo servirá como pilar al que aferrarse en el día a día. Respeto y confianza han de ser, pues, bases en las que sostener la educación. Pero antes, y para llegar a ello, quien enseña debe ser coherente con lo que va a enseñar, pues se convertirá en modelo con sus propias palabras, y sobre todo, con sus actos.

Con amor y aceptación

Un buen compañero en el viaje de hacerse persona entrelaza su disponibilidad y compromiso bajo las pautas del amor y la aceptación. El educando debe saberse amado, escuchar que lo es, pero también sentirlo. Se usarán pues con él palabras de afecto, sin olvidar el tacto: a través de su cuerpo aprenderá a sentir que se valora su persona, no a una abstracción o a una realidad conceptual, sino a una concreción que se acaricia y se besa, y no sólo cuando es bebé.
La falta de coherencia entre lo que dice y lo que hace el educador le resta mucha legitimidad ante el alumno
También debe sentirse aceptado tal como es, piensa y siente, aun cuando no coincida con la forma de pensar y sentir de quien le educa. Su seguridad se reafirmará si se le trata desde la aceptación incondicional, que le admite tal cual es, sin reproches, descalificaciones ni etiquetajes. Hay que ser consciente de que aceptación no tiene por qué ser sinónimo de gustar. Puede suceder que la personalidad de quien educamos no nos guste e incluso que se encuentre en la antípoda de la escala propia de valores, pero eso no justifica una no aceptación. Cada persona es independiente y distinta.
Decíamos pues, que la seguridad en uno mismo está en gran parte condicionada por quien en su día nos acompañó en los inicios del aprendizaje de la vida. Toca pues preguntarse: ¿qué reporta seguridad? Sin duda, aquello en lo que se confía, que se conoce de forma empírica y que está avalado por la coherencia. Si el educador se pregunta cómo puede ofrecer esa coherencia que le convertirá en una persona creíble, en quien se puede confiar y, por tanto, en alguien capaz de aportar seguridad, vale repasar su forma de estar en el mundo.
  • Es sincero: piensa lo que dice y dice lo que piensa.
  • Es íntegro: hace concordar sus "hechos" con sus "dichos", es decir, su conducta con sus ideales, creencias y convicciones.
  • Exterioriza y comunica sus sentimientos, consiguiendo así que no distorsionen el pensamiento ni interfieran en la relación.
  • Su tono y volumen de voz, su expresión y mirada y lo que está manifestando no se contradicen, sino que forman un todo único.
  • Su cuerpo dice lo que sus palabras están diciendo, y eso, logra hacérselo sentir a quien le escucha.

Los valores se transmiten con el ejemplo

Educar es acompañar permanentemente. Significa nutrir, proporcionar y enriquecer las potencialidades y aptitudes de la persona a quien se acompaña en su educación. Y significa, además, sacar lo mejor de ella. Pero, mientras los conceptos y las teorías pueden ser transmitidas con la palabra, e incluso pueden llegar a ser objeto de diálogo y análisis, en el aprendizaje de valores y normas que establecen comportamientos y actitudes lo que cuenta prioritariamente es la imitación de los modelos. En los casos en los que el modelo presenta incoherencia entre lo que dice y lo que hace, la persona a educar se quedará con el dato de lo que se ha hecho, sabiendo que es contrario a lo que se ha dicho, pero pesa, importa y se demuestra más con el hecho. No le falta razón al dicho: "más vale una imagen que cien palabras". Esta falta de coherencia habrá ofrecido una enseñanza en la que se duda y desconfía, y además, puede llegar a poner en tela de juicio a quien enseña.

Respetarse a uno mismo

Y es que, si bien ser coherente implica ser respetuoso con las ideas, los sentimientos, los momentos y las opciones que toman los demás, también es serlo con uno mismo. Cuando no somos claros y enmascaramos e incluso en ocasiones nos avergonzamos de lo que pensamos, sentimos o decidimos, desatendemos lo que queremos o necesitamos. Esto nos lleva a delatarnos ante quien se es modelo, y genera en el aprendiz una desorientación que se traduce en incredulidad, desconfianza y, en última instancia, en inseguridad. No en vano, la coherencia requiere y denota la responsabilidad con que asumimos nuestras vidas. Si vivimos y nos mostramos comprometidos con nuestro bienestar y felicidad estaremos aportando la mejor a las enseñanzas del arte de vivir. Ese arte de vivir en interrelación, ya que somos personas sociales, se inicia en la armonía con uno mismo, es decir, con la propia autoestima, que después se transmitirá en el ejemplo.

La coherencia como valor educativo

Visto el poder de la coherencia en nuestras vidas y, por tanto, en toda educación que emprendamos, hagamos que:
  • Nuestras palabras reflejen nuestro pensamiento.
  • Nuestras entonaciones, volumen y expresión corporal hablen de cómo nos sentimos.
  • Nuestro comportamiento vaya acorde con nuestros valores.
  • Nos atrevamos a decir sí cuando queremos decir sí y no cuando queremos decir no.
  • Seamos capaces de vivir sin vergüenza nuestras limitaciones y por tanto no pasando por encima de ellas.
  • Sepamos pedir abiertamente lo que necesitemos, sin recurrir a chantajes ni artimañas.
  • Rehuyamos de aparentar desde "lo que se espera de nosotros", para mostrarnos tal cual somos. La autenticidad es la mejor garantía de nuestra coherencia.

viernes, 29 de junio de 2012

Adria Po


28-06-2012 / 14:50 h EFE
Adrià Pon, el estudiante de Lleida que ha sacado la mejor nota de la demarcación en el examen de selectividad -un 9,35-, quiere ser ingeniero aeronáutico.
Según ha explicado a Efe, se trata de una profesión que le ha atraído desde siempre, porque le gusta el diseño de motores y la aviación, además de ser una profesión que le permitiría, por ejemplo, trabajar en la Fórmula 1.
Se trata de unos estudios a los que probablemente accederá sin ningún problema, ya que el año pasado la nota de corte para entrar en ellos fue de un 12 y la media que ha conseguido Pon es de 13,5 sobre una puntuación total de 14.
"Estoy muy contento. No pensaba que conseguiría una media tan alta", explica.
Pero la realidad es que Pon, como demuestra su expediente, siempre ha sido un chico muy estudioso y sólo una chica de su clase, en el instituto de los Maristas de Lleida, ha conseguido una media más alta que la suya en el global de los estudios.
En cualquier caso, la humildad, además de la capacidad para estudiar, debe ser una característica del carácter de Pon, ya que también resta importancia a la alta nota que ha conseguido en Selectividad.
"Vi las correcciones de mi selectividad y pensé que no sacaría una nota tan alta, porque en exámenes como el de matemáticas o el de física yo había llegado al resultado correcto pero proponiendo una solución diferente a la correcta. Estoy muy satisfecho, aunque algo sorprendido", explica.
Si este leridano que cumple 18 años este sábado entra finalmente a la carrera de Ingeniería Aeronáutica tendrá que abandonar su Lleida natal e irse a Terrassa (Barcelona), única ciudad española donde, junto con Madrid, se pueden cursar estos estudios.

Anabel Moreno de Ripoll


Anabel Moreno continúa abrumada por haber conseguido la mejor nota de las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) en toda Catalunya con un 9,7 sobre 10 y reconoce que cuando la llamaron de Ensenyament para dar la noticia se pensaba que era una broma. Esta joven lleva desde P-3 estudiando en el mismo centro, la escuela Vedruna de Ripoll y completa esta fase educativa con gran satisfacción.
"Desde pequeña, me he esforzado mucho con los estudios porque es mi manera de ser y eso me ha servido como entrenamiento". Su objetivo más inmediato es estudiar Traducción e Interpretación en inglés y alemán en la UPF de Barcelona para ser intérprete, traductora o profesora, aunque no lo tiene decidido.
Hizo la selectividad en Olot y, aunque se sentía confiada con la matrícula de honor de media que había obtenido en el Bachillerato de Humanidades y Ciencias Sociales, nunca hubiera pensado que llegaría a tener la nota más alta de media de todas las asignaturas comunes.
Como ella, un total de 125 estudiantes serán distinguidos por la Generalitat el día 25 de julio por haber sacado un "excelente" en las pruebas.