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sábado, 7 de abril de 2012

Las Cuatro claves para que sean Felices

Cuatro claves para que tu hijo sea feliz
Fernando Alberca de Castro es pedagogo, directivo de centros educativos, humanista… y sobre todo padre de familia numerosa. Por ello los análisis, las anécdotas, los comentarios, siempre simpáticos y optimistas pueden ser una estupenda ayuda para tanto padre desconcertado. Padres que se ven desconcertados al comienzo, desbordados más tarde, y finalmente impotentes y desaparecidos para su responsabilidad educativa.
Antonio del Cano
ACEPRENSA

Colección Las Aventure de Tintín
Hergé


“Un error sin consecuencias no es un error, es simplemente un modo distinto de hacer las cosas” Y así se van desgranando consejos, sugerencias, observaciones… Enseñar a los hijos que todo tiene consecuencias, positivas o negativas, y enfrentarles a ellas; enseñarles a salvar los obstáculos; enseñarles… a celebrar los Reyes y los cumpleaños, y a que interioricen que en su familia, pase lo que pase, siempre habrá una oportunidad para celebrar algo. Y enseñarles a querer de verdad.

“Los niños no son felices: ni en el infancia, ni por supuesto en la adolescencia”, dice el autor con frase provocativa. Para ser feliz, explica, hay que ser libre y responsable, y sólo los adultos podemos llegar a serlo. Cuando recordamos la felicidad de la niñez, lo que realmente hacemos es añorar esa sensación perdida de seguridad, ese vivir sabiendo que alguien cuidaba de nosotros. Y no recordamos, por supuesto, ni los miedos nocturnos ni los insultos en el colegio. Las cuatro claves que propone Fernando son extremadamente prácticas, y muy pegadas a la rutina diaria. Pero harán sonreír con complicidad a muchos matrimonios que pueden redescubrir en este pequeño recetario caminos muy directos hacia la meta educativa por excelencia: la felicidad de nuestros hijos.

En este sentido concluye el autor que el niño sólo aprende a ser feliz de las personas para él más importantes, que son sus padres. Estos son los únicos capaces de enseñarle a querer desinteresadamente, mostrando en la práctica su empeño en implicarse para que el otro sea feliz. Porque la felicidad no se trasmite: o se contagia, o no existe

Fernando Alberca : Las Complicaciones del Corazón

Si eres adolescente, joven, padre, madre o educador, este libro te ayudara a entender el mundo afectivo de los adolescentes. Sus emociones, sentimientos, pasiones… Sus reacciones, preocupaciones, deseos… Las claves del concepto de si mismos. Su autodominio. Su intimidad. Su afecto y agresion. Su necesidad de aprobacion. Por que no se sienten entendidos. Por que encuentran tan atractiva la musica, el cine, la television o internet. Sus relaciones multimedia. Sus relaciones de compañerismo y amistad. ¿Que diferencias y semejanzas tiene esta juventud de inicio de siglo con las anteriores? ¿Cual es la magia que encuentran en la noche y el tiempo libre? Como afrontar los problemas. Ser mas libre, aprender a ser feliz y buscar un buen ideal.

Este libro sin duda contiene las principales respuestas sobre que piensa y siente un adolescente y por que actua como lo hace. Respuestas que facilitaran sin duda conocerse o conocer al adolescente actual, y comprender y comunicarse con los nuevos jovenes del siglo XXI.

Aprendemos Sufriendo a Obedecer

Tu palabra me da vida confió en ti Señor.
Tu palabra es eterna en ella esperaré.

No te Rindas: Enrique Rojas

No te rindas
¿Cómo debemos afrontar las dificultades y frustraciones que se presentan en nuestra vida? ¿Podemos aprender de nuestros propios fracasos? ¿Cómo adaptarse a los cambios?
De una forma amena y práctica, No te rindas nos enseña a encarar de manera positiva las adversidades, miedos y dudas que nos asaltan en nuestro día a día, convirtiéndolos en un impulso para crecer y lograr nuevas metas.
• La felicidad no depende de la realidad, sino de la interpretación que hacemos de esta.
• La madurez afectiva es la capacidad de dar y recibir amor.
• Solo quien encuentra un sentido a su vida puede gozar de la existencia y realizarse plenamente.
• No es más sabio el que menos se equivoca, sino quien más aprende de los errores.
• Controlando los pensamientos negativos podemos modificar las emociones.
Organizado en doce grandes temas —uno para cada mes del año— que giran en torno al amor, la familia, el trabajo, la cultura y la amistad, este libro compone un original almanaque en el que el prestigioso psiquiatra Enrique Rojas nos transmite sus sabios consejos y nos acompaña de manera lúcida y cercana en las batallas que debemos librar en el arte del vivir cotidiano para conquistar la felicidad y la realización personal.

El Optimismo ayuda a creer y mejorar

La crisis y el miedo en la empresa
Roberto Luna-Arocas propone retomar el optimismo dentro de las organizaciones, porque no hacerlo abona el terreno a la incomunicación y a la falta de colaboración y de implicación con los objetivos.

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Roberto Luna-Arocas - 26/09/2009
Todos sabemos lo que entraña la crisis en la economía. Por un lado, una situación de desasosiego para el empresario, que en muchos casos ve que su proyecto desacelera o, sencillamente, cae en pedazos. Esto conlleva una situación no sólo racionalmente negativa, sino también emocionalmente, en la que sentimientos de impotencia pueden reducir la ambición y necesidad de logro del empresario. Por otro lado, el empleado también sufre las consecuencias: desempleo, disminución de la jornada y del sueldo o, para los que se quedan, más presión laboral. Recuerde que el que se queda está en una lotería: no sabe cuándo le tocará a él o ella y si le tocará.
El empleado que se queda tiene la espada de Damocles sobre su cabeza, generando un sentimiento de histeria empresarial que se transmite como un virus a los demás. Ya lo decía Horacio en uno de sus poemas: "Para aquel que ve una espada desenvainada sobre su impía cabeza, los festines de Sicilia, con su refinamiento, no tendrán dulce sabor, y el canto de los pájaros y los acordes de la cítara no le devolverán el sueño". Con la crisis se han abierto muchos discursos que parecían ya superados en pleno siglo XXI. Me refiero a expresiones tipo: "Si no te gusta tu trabajo, ya lo sabes, en la puerta hay cien como tú esperando este puesto"; "o te quedas más horas y demuestras tu implicación o ya sabes", o "no perdamos tiempo en formación, lo que necesitamos es más productividad". Podríamos seguir, pero no es mi objetivo.
El mercado de nuevo se desequilibra, tenemos un desempleo muy alto, y eso significa muchos candidatos para los puestos, más llamadas que nunca a los amigos y a la red de relaciones y, en muchos casos, hasta un cambio de profesión. Dentro de la situación dramática, muchos parados se plantean reciclarse y otros, reorientar su profesión. ¿Quién sabe dónde se esconde una oportunidad? Los gurús siguen diciendo que crisis en chino también significa oportunidad. Lo difícil es verlo cuando estás en el lado del desempleo. Por eso, no me cabe duda de que se necesita más que nunca el coaching ejecutivo para poder ayudar a salir del proceso a directivos y empleados.
Precisamente por la tan afamada y nombrada crisis he realizado una investigación con 200 compañías sobre las prácticas de gestión del talento en la empresa y algunas implicaciones actuales que conlleva la crisis. Déjenme que les dé un simple dato: un 31,3% de las empresas encuestadas declaraban que en su clima organizativo se respiraba el miedo. Eso significa que en una de cada tres empresas encuestadas el miedo reside con normalidad. Una de cada tres empresas están en situación de parálisis emocional, que provoca una falta de creatividad, una disminución de la productividad, y una pérdida de implicación y compromiso con los objetivos. Respirar el miedo va más allá de un sistema de gestión basado en el miedo. Cuando en una organización se respira el miedo las personas no comunican, no hay sinergias, la colaboración es baja y la participación en toma de decisiones, nula. Si esto es lo que estábamos buscando, mejor no nos podía salir, creo que aún nos quedan algunos puestos por bajar en productividad y en calidad directiva en el ranking europeo. Y me temo que vamos directos a conseguir el galardón de la calabaza directiva. Como dice Pilar Jericó, "si en una compañía te pagan por pensar, ya no vale usar el miedo". En el estudio que hizo Jericó, el 51% de los directivos decía que en su empresa el miedo se utilizaba como fórmula de gestionar. Nuestro maravilloso filósofo José Antonio Marina, en su libro Anatomía del miedo, destaca una frase de Hobbes: "El día que yo nací mi madre parió dos gemelos: yo y mi miedo". Y continúa: "Nos sentiríamos tan libres si no estuviéramos tan asustados". Si a ese miedo personal le añadimos una cultura del miedo organizativa, imaginen el resultado. Juan Carlos Cubeiro, máximo exponente de la gestión del talento, nos lo dice muy claramente: "Miedo y talento no pueden coexistir en la empresa".
Por mi experiencia en coaching ejecutivo, el miedo siempre sale en una conversación con un directivo. ¿O pensaban que los directivos no tienen miedo? El miedo paraliza su toma de decisiones y les hace a veces estar más pendiente de las relaciones de poder que de la productividad y eficiencia. Sin embargo, en nuestro trabajo observamos también que el miedo tiene dos caras. Detrás del miedo al fracaso está el reto del éxito, detrás del miedo a una presentación está la posibilidad de una comunicación brillante, en realidad el miedo es la cara fea de una alternativa excelente. Depende entonces de usted con qué cara de la moneda se queda. Sólo decirle que quien trabaja con optimismo tiene más éxito, los estudios de Seligman así lo indican. Saquen ustedes conclusiones.
Roberto Luna-Arocas. Presidente de Aecop Levante y director del Máster en Gestión del Talento de la Universidad de Valencia

Gestion del talento Roberto Luna libro management liderazgo parte 1

Coaching: Sesión Práctica con Roberto Luna-Arocas