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domingo, 12 de febrero de 2012

La Educación Emocional de Nuestros Hijos

De las Heras: "Sería bueno educar más a los niños en el aspecto emocional"
"¿Por qué hay educación física y no psíquica en los colegios?", se preguntó el psiquiatra
15:24





El psiquiatra Javier de las Heras y su presentadora, la periodista de Faro Amaia Mauleón. // José Lores
RAFA LÓPEZ - VIGO El psiquiatra Javier de las Heras defendió ayer en el Club Faro que "sería bueno educar más a los niños en el aspecto emocional", algo que ya se hace en países como Estados Unidos y que reduciría, según su opinión, las futuras visitas a los profesionales de su gremio. De las Heras recordó que "la de salud mental es el farolillo rojo de las áreas sanitarias: la inicidencia de las enfermedades mentales no para de aumentar, y ya constituyen la segunda causa de inhabilitación en el mundo desarrollado".
De las Heras habló de cómo descubrir nuestra personalidad y conocernos mejor, cumpliendo la máxima que figuraba en el templo de Delfos y que recordó la presentadora del acto, la periodista de Faro Amaia Mauleón. Ya en el coloquio, el autor de "Conoce tu personalidad" (La Esfera de los libros) se refirió a los "grandes cambios de valores" que ha experimentado la sociedad y a la necesidad de explicarle a los niños "mil cosas" a nivel emocional: "Le decimos que no deben ser caprichosos, ni rencorosos, ni envidiosos, pero no les explicamos por qué. No les decimos que es malo que se comparen con los otros, por ejemplo".
Para De las Heras, profesor de Psicopatología en la Universidad Complutense de Madrid, indicó que existe poca información de cómo se gestan los trastornos de la personalidad, un déficit de conocimiento que empieza en la escuela. "¿Por qué se imparte educación física y no psíquica?", se preguntó.
Niños hiperactivos
Otro de los temas que el psiquiatra abordó en el coloquio fue el de los niños hiperactivos, una cuestión "de moda", admitió, y que por ello a veces se diagnostica de forma excesiva, confundiéndola, por ejemplo, con ansiedad. Matizó, sin embargo, que se trata de un trastorno frecuente: el 4 por ciento de los niños mayores de 7 años lo padece. "El diagnóstico es bueno, el déficit de atención desaparece al desarrollarse el sistema nervioso. Si se trata, desaparece en un 90 por ciento de los casos –explicó–. El problema viene cuando no se trata: el niño puede desarrollar rasgos antisociales e impulsivos y acabar abandonando los estudios".
También en relación a la infancia se refirió a la "fobia escolar", que puede estar vinculada a un condicionamiento pavloviano, es decir, a la asociación mental de algún elemento de la escuela a una experiencia desagradable. De las Heras señaló que esto debe tratarse con una aproximación paulatina y breve –que el niño empiece asistiendo a clase una hora y sin examinarse, por ejemplo–, lo que denominó "desensibilización sistemática".
El psiquiatra recordó que la fobia escolar puede responder a una situación de acoso ("bullying") por parte de otros alumnos. "Los niños pueden llegar a ser muy crueles y convertir en víctima de la clase a aquellos niños que son más bondadosos –advirtió–. Éstos tienen que aprender a defenderse".
Inmadurez
Habló también de quienes no quieren dejar de ser, mentalmente, niños: los que padecen trastorno de la personalidad por inmadurez son aquellos cuya edad psicológica –apuntó– no se corresponde con la que indica su DNI. "No asumen los problemas ni las responsabilidades, lo que no hace más que aumentar su inmadurez, ya que maduramos precisamente afrontando los problemas". Advirtió que "la adolescencia es hoy una etapa demasiado prolongada, al haber muchas personas que se emancipan o son padres a edades muy avanzadas. Evadirse de la realidad y crear un mundo de fantasía es algo propio de los niños".
En relación a los test de personalidad, los comparó a los de inteligencia en el sentido de que "constituyen una aproximación que complementa la información que tenemos sobre la personalidad, que es una realidad mucho más amplia". Añadió que en su libro ha incluido los que considera más fiables, como el de Rorschach, el de las fábulas de Düss y el conocido "test del árbol".
Ya al inicio de su charla advirtió De las Heras que "no es fácil conocerse a uno mismo, tenemos mecanismos de defensa que nos impiden conocer nuestra personalidad", rechazando lo que otros nos dicen si no nos gusta.
"Hay cónyuges que viven con completos desconocidos"
Confesó Javier de las Heras que la práctica de la terapia de pareja le ha hecho darse cuenta de que "hay cónyuges que viven con completos desconocidos". Si resulta difícil conocer a la pareja, mucho más es conocerse a uno mismo, aunque existen tres métodos para intentarlo que el psiquiatra explicó.
El primero de ellos es la introspección, no muy fiable, dijo, por los mecanismos de justificación y negación existentes en nuestra personalidad. El segundo es el comportamiento cotidiano, y el tercero la referencia de los demás: compararse con el prójimo y saber qué opinan de nosotros. De las Heras recordó que no podemos dar valor a cualquier opinión de los demás, sólo a la de aquellos que nos conocen bien y tienen capacidad de juicio crítico.
También advirtió que la personalidad ideal sólo existe en las páginas de los libros. Sí existe la personalidad normal, la adecuada, que no crea problemas.
Trastornos y causas
Se quedó el doctor De las Heras, por razones de tiempo, sin poder abordar todos los trastornos de la personalidad que detalla en su libro: el narcisista, el histriónico, el paranoide, el esquizoide, el esquizotípico, el obsesivo-compulsivo, el antisocial, el depresivo, el pasivo-agresivo... Sin embargo, sí pudo alertar sobre las causas que motivan estos trastornos, y que también son prolijas.
Citó, entre otras razones, el maltrato, los abusos sexuales y la sobreprotección. Ésta última genera una personalidad insegura y dependiente, dijo, porque "al niño se le pinta un mundo exterior lleno de amenazas y se le impide que asuma ningún riesgo". Los niños mimados pueden derivar en narcisistas, al acostumbrarse a lograr todo a cambio de nada. Pero también causa trastornos la falta de afecto, el consumo de drogas, una educación ambivalente y, por supuesto, los traumas.

El hogar un espacio creativo de aprendizaje y mejora

El Hogar un Espacio Creativo
La Verdad es que los padres hemos de convertir la casa en un templo de sabiduría y de aprendizaje.
En casa lo tenemos hasta de manera numeral más fácil que en la escuela
En las escuelas hay unos 25 niños por clase
Y no es nada fácil o va a ser muy complicado un enseñamiento personalizado y asociativo.
Algunos padres exigen a los demás en vez de exigirse a ellos mismos.
Hoy las cosas son muy diferentes.
Hay muchas personas que no somos capaces de darnos cuenta de nuestros defectos y errores y en cambio estamos muy alertas de los errores de los demás.
La situación no es nada fácil.
Los padres debieran intentar vivir el hogar como un espacio de aprendizaje, de ejemplo, de aprendizaje espiritual de hacer buenas personas.

lunes, 6 de febrero de 2012

Prepararlos para Emigrar

La palabra retumba a diario en millones de cabezas: crisis. Y en los cerebros de la que pasa por ser la generación mejor formada en España viene acompañada de otra: extranjero. Con la tasa de desempleo juvenil cercana al 50% (48,56%), duplicando la media europea, los jóvenes han empezado a abrir puertas en busca de un mercado laboral para el que ya no entienden de fronteras. Y se puede empezar a hablar ya no de fuga, sino de éxodo de cerebros.

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Los expertos señalan como principales destinos Alemania y FranciaEn un país que roza los cinco millones de parados, el pasado 2011 cerró por primera vez en 10 años con un saldo migratorio negativo, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Salieron de España más personas (507.740) de las que entraron (417.523). Entre los primeros, miles de jóvenes que han ayudado a que el número de residentes españoles en el extranjero se haya incrementado en más de 300.000 personas desde el comienzo de la crisis, según el Censo de Españoles Residentes en el Extranjero.

Los nuevos emigrantes parecen no buscar un Dorado."De lo que sea" es una de las respuestas más escuchadas en agencias especializadas en búsqueda de empleos en el extranjero.

El perfil, jóvenes de entre 25 y 35 años, con un currículo cualificado y sin cargas familiares. Actualmente, a pesar de que no hay datos oficiales, los expertos señalan como principales destinos a los que ya se veían abocados nuestros abuelos: Alemania y Francia. Pero los países emergentes empiezan a cobrar fuerza.

Oferta extranjera

Alemania busca ingenieros y la oferta francesa se centra en fisioterapeutas y enfermeros, algo que también pide Gran Bretaña. Otros países que empiezan a cobrar fuerza son los de Europa del Este, especialmente Polonia, que demandan perfiles técnicos. También Noruega, una opción para los médicos. César Castel, director de operaciones de Adecco Professiona l destaca que el problema principal en estos últimos destinos es el idioma. "Conocimientos los tenemos, pero en lengua aún nos falta. El inglés es fundamental, pero ya con un segundo idioma...", añade para destacar la importancia de la especialización.

Conocimientos los tenemos, pero en lengua aún nos faltaEuropa está ahí, pero los expertos también destacan el papel emergente de Brasil o Argentina. Y sin barrera idiomática por el medio en el segundo caso. "Cada país depende de su modelo para pedir una cosa u otra", explica Joaquín Nieto, director de la Oficina de Organización Internacional de Trabajo en España. "Las cualificaciones deben ser repensadas, hacerlas atractivas para el estudiante". Y el refuerzo de los servicios de empleo. "En Alemania hay una persona (del servicio público de empleo) por cada 90 jóvenes, y quieren reducirlo a 60. En España, por cada 400. Y lo saben hacer, pero faltan medios".

A la hora de lanzarse a emprender la aventura en el extranjero, los expertos recomiendan contactar con la Embajada del país, o herramientas en Internet como la Red EURES o el portal FUE , promovido por la Cámara de Comercio de Madrid con los portales de empleo de cada país.

Los jóvenes afrontan un futuro incierto por culpa de la crisis económica y , aunque" en el mundo es pronto para hablar de una generación perdida, la posibilidad está ahí", explica Joaquín Nieto. No obstante, en el contexto actual, la posibilidad de encontrar trabajo en el extranjero pone algo de luz al final del negro túnel.

‘Boom’ de cursos de idiomas

Alrededor de 200.000 españoles harán este año un curso de idiomas en el extranjero, según cálculos de la Asociación Española de Promotores de Cursos de Idiomas en el Extranjero (Aseproce). El colectivo estima así que a lo largo de 2012 saldrán fuera de España 50.000 personas más que el año pasado. Crisis y paro "nos están obligando a mejorar la formación", explica el presidente de Aseproce, Juan Manuel Elizalde. Por término medio, un curso de cuatro semanas para adultos –cuatro clases diarias– y alojamiento oscila entre los 2.000 y los 2.200 euros, según el destino, sin incluir el vuelo.

Los rostros del éxodo



"Hay que buscar a discreción"

Antonio francés. 27 años. Ingeniero industrial. Máster MBA –finalizado en octubre de 2011– con seis meses de prácticas empresariales en Barcelona y otros seis en Nueva York. "Estuve tres años y medio trabajando.Ahora hay que buscar a discreción... China, España, lo que salga. Las empresas buscan un perfil muy ajustado. Saben que hay gente en paro que tiene lo que buscan. Saben que lo van a encontrar.He vivido bastante tiempo fuera, entre Erasmus e intercambio. Ahora mismo casi todo se mueve en ámbito europeo. Aquí, en España, no me han contestado con ninguna oferta. Me considero un privilegiado, porque he podido trabajar. Tengo el primer ciclo técnico (Industrial) y el segundo. Lo compaginé mientras trabajaba". Ahora mismo, Francés apunta a la República Checa, destino en auge. En concreto, al sector automovilístico, tras un proceso de selección en el que ya ha pasado varias cribas".



"Gano más del doble de lo que ganaba de periodista"

Helena Martínez de Aspe. 29 años. "Me vine a Londres (2009) después de buscar trabajo como periodista y perder la esperanza de encontrar algo. Empecé en un restaurante, después me fui a otro español y ahora estoy en un hotel, ganando más del doble de lo que ganaba como periodista en Galicia. Me acaban de contratar en una productora para coordinar el doblaje al español de reportajes y documentales. Por ahora, no tengo pensado volver a España".



"Ahora es fácil viajar para reencontrarse"

Annay Gómez Pascolo. 27 años. "Tras terminar mi máster en Toxicología Forense –soy licenciada en Farmacia–, se me presentó la oportunidad de realizar el doctorado, pero no encontré financiación, por lo que tuve que posponerlo y decidí buscar trabajo. No salió, así que opté por perfeccionar mi inglés en Nueva York. No estoy segura de querer vivir en EE UU, mi idea es regresar a España, pero si no sale trabajo, seguiré aumentando mi formación. Es duro dejar atrás tu vida, pero ahora es fácil viajar para reencontrarse".

sábado, 4 de febrero de 2012

Lo que más les ayuda es encontrar su pasión

Las personas felices encuentran su vocación y su pasión

Ayudar a nuestros hijos a desarrollar su inteligencia

El profesor Fernando Alberca, autor del libro ‘Todos los niños pueden ser Einstein’, ofrecerá mañana jueves, 2 de febrero, una conferencia donde mostrará las claves para favorecer el incremento del coeficiente intelectual desde la infancia. El acto tendrá lugar a las 20.30 horas en la Sala Isabel Oyarzábal del Palacio Provincial de la Marina.
Esta ponencia, que se titula ‘No somos ni de letras ni de ciencias, ni listos ni tontos, ni trabajadores ni vagos’, tratará sobre el potencial que existe en la mente de un ser humano cuando nace. Se enmarca dentro del ciclo ‘Encuentros sobre Ciencia y Pensamiento’, un foro que organiza la Diputación de Málaga y al que asisten especialistas en materias relacionadas con estos campos para que expliquen sus aportaciones en ámbitos científicos, psicológicos y filosóficos.
Alberca, experto en educación, defiende que la genética que influye sobre la capacidad de inteligencia de los niños se puede corregir y desarrollar; por lo que invita a padres y educadores a inculcar entre sus hijos y alumnos una serie de pautas, además de proponer una relación de ejercicios que favorezcan entre los menores determinadas cualidades que ayuden a mejorar su intelecto. En este sentido ha establecido un método eficaz para desarrollar la inteligencia infantil.

Separar a los Niños según sus Motivaciones

Enrique Fernández, presidente de la Asociación Sindical Piensa, sintetiza en siete puntos las deficiencias del sistema educativo español (Siete pecados capitales del actual sistema educativo, Magisterio, 25-01-2012). El diagnóstico se separa deliberadamente de lo que se ha denominado la “nueva pedagogía”, basada en la función democratizadora y socializadora de la escuela. Fernández considera que la ineficiencia de la escuela española tiene que ver con una falta de realismo y un exceso de teorías educativas.

El primer mal es “la comprensividad”: Fernández propone claramente, y en contra del discurso inclusivista, separar a los alumnos con diferentes motivaciones. Con el actual sistema “solo se consigue fomentar la frustración de los peores y obstaculizar el progreso de los mejores”. Por eso, entiende que “establecer itinerarios en Secundaria y desterrar la promoción por edad no es una opción política, sino una necesidad de cualquier sistema que pretenda eficacia y justicia”.

El segundo mal de la escuela española es lo que Fernández llama “paternalismo”: los institutos tienen que centrarse en su función educativa, y no rebajar la exigencia por lograr una “solidaridad” con los alumnos que al final resulta un flaco favor para su capacitación. Lo realmente insolidario es “es regalar títulos sin ningún valor, pues malogra las posibilidades de quienes sólo cuentan con sus capacidades para mejorar su situación”.

El tercer mal es “la impunidad”: Férnandez se queja e que las escuelas asumen, otra vez, una función que no les corresponde, en este caso la de correccionales. “Es absurdo pretender que en los institutos se custodie a jóvenes con problemas severos de conducta. Mejor atendidos estarían en centros especializados”.

El cuarto mal descrito por Fernández es toda una diatriba contra los planteamientos excesivamente teóricos –y poco realistas– de la educación. Es lo que denomina “pedagogismo”. Fernández considera que “la experiencia en el aula resulta por lo general más instructiva que cualquier lectura”. Y lanza un dardo a los equipos de orientación psicopedagógica: “Su contribución a la causa común mejoraría considerablemente si pasaran más tiempo en las aulas y menos en los despachos”.

El quinto pecado de la educación española es, para Fernández, el “esnobismo tecnológico”: repartir ordenadores a los alumnos y facilitarles el acceso a Internet no es de por sí una herramienta educativa: “ahora está todo en Internet, como antes estaba en las bibliotecas, pero mal nos hubiera ido si en nuestros años de instituto, en lugar de dedicarnos a asimilar el contenido de los libros, nos hubiéramos ocupado sólo de aprender a buscar en índices y ficheros”.

El sexto mal es el provincianismo: “empeñarse en adaptar los contenidos curriculares al contexto sociocultural, lejos de facilitar el acceso de todos al conocimiento, alimenta las desigualdades, el etnocentrismo y la ignorancia”

Por último, Fernández critica el exceso de burocracia que atenaza cualquier iniciativa pedagógica, algo que “consume energías que al profesor no le sobran”.

En conjunto, Luis Garicano y Enrique Fernández coinciden bastante en sus análisis, uno más constructivo y otro más crítico. La mejora del sistema pasa en primer lugar por la capacitación y exigente selección del profesorado –Fernández pide “oposiciones exigentes y rigurosas para los distintos niveles y especialidades”–; además, los criterios de evaluación tienen que ser exigentes, y a ser posible permitir una evaluación externa objetiva –“que el acceso a la inspección educativa deje de estar sujeto a designación política”, reclama Fernández–. Por último, autonomía para los colegios y para los profesores dentro de los colegios, para que el rigor de la burocracia no ahogue las propuestas educativas interesantes.

La Creatividad de los Hijos

¿La escuela mata la creatividad?
Dicen que la creatividad es el gen del genio y del talento, el que determina que haya Einsteins, Edisons, Leonardos, Quevedos o Steves Jobs, y que todos los niños nacen con él. Entonces, ¿por qué despuntan tan pocos de mayores?

ES | 03/02/2012 - 08:33h
MAYTE RIUS
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Portada del suplemento ES del 4 de febrero de 2011

Sir Ken Robinson, uno de los mayores expertos internacionales en el desarrollo de la creatividad y la innovación tiene muy claro por qué dejamos de ser creativos al crecer: “Los niños arriesgan, improvisan, no tienen miedo a equivocarse; y no es que equivocarse sea igual a creatividad, pero sí está claro que no puedes innovar si no estás dispuesto a equivocarte, y los adultos penalizamos el error, lo estigmatizamos en la escuela y en la educación, y así es como los niños se alejan de sus capacidades creativas”.

No es el único que lo cree. Cada día son más las voces que advierten que el sistema educativo, la escuela, mata la creatividad. Entre ellas la de Petra María Pérez, catedrática de Teoría de la Educación y miembro del Instituto de Creatividad e Innovaciones Educativas de la Universidad de Valencia. “Hay numerosas investigaciones que señalan que la creatividad de los niños decrece con los años de permanencia en el sistema educativo, de forma que la curiosidad y la búsqueda creativa da paso, con el tiempo, a comportamientos más rígidos, convergentes e inflexibles”, apunta. Y lo justifica: “En la escuela se enseña al niño a amoldarse a los patrones establecidos, a adoptar un pensamiento convergente en lugar de divergente; al profesor le interesa que los niños contesten lo que se espera acerca de determinados contenidos y que los estudiantes no se salgan de las rutas trazadas”.

En ello ahonda Fernando Alberca, profesor, formador de maestros y autor, entre otros libros, de Todos los niños pueden ser Einstein (Toro mítico). “Si un maestro pide a un niño que dibuje un paisaje y el crío es muy original y pinta todo de negro, el profesor le rectifica; el profesor no está preparado para ser sorprendido y, habitualmente, no le gusta ser sorprendido; el profesor quiere que las respuestas en los ejercicios y en los exámenes se ajusten a lo que dice el libro o él ha explicado, y eso limita el potencial de los niños, los hace más torpes y menos inteligentes porque utilizan poco la imaginación, no se les deja ser creativos, y así pasa que, cuando salen de primaria, y aún más de secundaria, son menos creativos que cuando llegaron a la escuela”, relata.

Petra M. Pérez recuerda que el éxito escolar significa sacar buenas notas, y quienes las sacan son quienes se adaptan mucho al sistema educativo, quienes asimilan y repiten lo que les cuenta el profesor y siguen los patrones establecidos, arriesgando e innovando lo mínimo para no cometer errores ni hacer el ridículo. “Luego, en el ámbito profesional, se pide gente creativa, innovadora, emprendedora, que piense, que tenga ideas originales, que busque soluciones propias; y los alumnos de buenas notas no saben hacerlo porque, en la escuela, que es donde ellos eran buenos, les daban la solución que seguir y lo que primaba era hacer las cosas cómo les decían, de una única manera, sin pensar diferente”, alerta. Las reiteradas intervenciones públicas de Sir Ken Robinson o las declaraciones del escritor y divulgador británico Mark Stevenson –autor, entre otros de Un viaje optimista por el futuro (Galaxia Gutenberg)– asegurando que “el sistema educativo imperante trata a los estudiantes como objetos de una cadena de montaje, chafa la creatividad y estigmatiza el error”, ponen de manifiesto que no se trata de un problema específico de la escuela o de los profesores españoles. Robinson, en sus conferencias explica que todos los sistemas educativos del mundo datan de una realidad del siglo XIX, donde se iba a la escuela para conseguir un trabajo, y se basan en una jerarquía de temas donde las matemáticas, los idiomas o las humanidades tiene más peso que las artes porque el objetivo es llegar a la universidad y preparar profesores universitarios. En una sociedad industrial, formarse quería decir acumular información y conocimiento para luego aplicarlo en el puesto de trabajo. Hoy, en una sociedad donde la información está a golpe de clic, más que acumular conocimientos teóricos se necesita desarrollar habilidades y capacidades para el desempeño profesional. “Los cambios sociales y tecnológicos han modificado el mundo y ahora uno, tras pasar por la universidad, obtiene un título pero no un trabajo, y en el mundo laboral se pide una inteligencia diversa mientras que el sistema educativo merma algunas capacidades: no enseña a bailar igual que enseña matemáticas, no apuesta por la música porque no lo ve como algo de utilidad para un trabajo, y no educa a la totalidad del ser”, resume Sir Ken Robinson.

Petra M. Pérez señala que “el ser humano necesita la creatividad para llegar a la solución de los problemas; decimos que el emprendimiento es el futuro, pero en el sistema educativo actual lo anulamos porque cuando un niño contesta algo distinto a lo esperado los maestros le corrigen, y así van cercenando su capacidad de ser creativos e innovadores”. Y remarca que no se trata de criticar la actitud ni el trabajo de los profesores, sino de cuestionar los métodos de enseñanza: “Tal como funcionan hoy la mayoría de colegios, si un chaval resuelve un problema de matemáticas o de física siguiendo los pasos adecuados, lo que le han explicado, aunque se equivoque en el resultado el maestro valora el ejercicio; en cambio, si llega a un resultado bueno pero por otros métodos, sin seguir el procedimiento, no se da por bueno”. Eso, enfatiza, hace que se fomente la repetición en lugar de la creación, que se promueva la acomodación en lugar de la experimentación y que los niños y jóvenes acaben por no arriesgarse a pensar diferente por miedo al error.

Fernando Alberca pone como ejemplo lo que ocurre en sus clases de ética, en cuarto de ESO, cuando plantea a sus alumnos qué tipo de examen prefieren: si uno para el que tengan que estudiar y repetir lo que pone en el libro, u otro para reflexionar sobre los temas que han tratado en clase. “Incluso los más brillantes se sienten inseguros sobre la nota que sacarán en un examen abierto y prefieren una prueba donde puedan asegurar un nueve sin riesgo; ¡pero sin riesgo no hay posibilidad de mejorar!”, se lamenta.

Dicen los expertos que tampoco debe extrañar la reacción de esos chavales, de 15 o 16 años, cuando llevan desde los tres percibiendo que en el colegio es mejor no dar opiniones propias o diferenciadas si no se quiere correr el riesgo de oír que son “descabelladas” o de que le pongan a uno en ridículo, y enfrentándose a exámenes donde lo que se revisa es qué errores han cometido en lugar de si han creado o inventado algo, o elaborando trabajos donde el profesor no sólo dicta el tema sino el guión que seguir, la extensión que ha de tener, la forma de presentarlo y, a veces, hasta las fuentes donde obtener la información, tal y como explica el director del Instituto Avanzado de Creatividad Aplicada total y del máster en Creatividad de la Universidad Fernando Pessoa, David de Prado.

Fernando Alberca enfatiza que hay un trasfondo anatómico (neurológico, si se quiere) en todo este debate. “La creatividad tiene que ver con el hemisferio derecho del cerebro, el que rige las emociones, la imaginación, los sentimientos… Y la escuela está centrada en el hemisferio izquierdo, en el análisis, la razón, la secuencia uno a uno. Por eso se organiza en cursos, trimestres, lecciones… y se prima la organización, el orden, los trabajos en power point y los exámenes de respuestas cerradas”, explica. La realidad es que todas las personas (maestros y alumnos incluidos) disponen de los dos hemisferios cerebrales, pero la mayoría utiliza más uno que otro, y eso hace que cuando un profesor da unas explicaciones matemáticas o sobre física basadas en el hemisferio izquierdo, estas resulten de difícil comprensión para aquellas personas con predominio del hemisferio derecho. ¿Qué quiere esto decir? Que cuando el maestro pregunta a un niño “¿5 y 7?”, y este responde “57”, quizá ni sea un ignorante ni esté burlándose del profesor, sino, simplemente, aplicando una lógica diferente, la de unión en lugar de suma. Alberca explica un caso vivido en primera persona cuando, ante un problema matemático que decía “si hay ocho caracoles en una cesta y salen dos ¿cuántos quedan?”, su hija contestó: “Ocho”. “En lugar de decir que no tenía ni idea, le pregunté por qué, y me contestó que dos había salido de la concha pero seguían siendo ocho en la cesta”, rememora.

Sir Ken Robinson proporciona otro ejemplo. El de una niña de seis años trabajando en la clase de dibujo a la que su maestra pregunta: “¿Qué estás dibujando?”, y contesta: “A Dios”; la maestra le advierte: “¡Pero si nadie sabe cómo es!” y la niña responde: “Lo sabrán en unos minutos”. La cuestión, apunta Alberca, no es que en clase cada alumno conteste lo que le parece, sino que el profesor tenga en cuenta el factor humano, que hay niños que utilizan una lógica distinta, la de la imaginación, y pregunte el porqué cuando vea una respuesta anodina, además de adaptar sus explicaciones y su lenguaje para facilitar la comprensión por parte de quienes procesan primero por el hemisferio derecho. “Muchos de estos chavales acaban engrosando las estadísticas de fracaso escolar, pero no son menos brillantes ni mucho menos, sólo tienen una lógica distinta”, dice.

Y deja claro que no son casos aislados. Según su experiencia, aproximadamente un 40% de los estudiantes tiene predominancia del hemisferio derecho. Por otra parte, estas personas acostumbran a ser más intuitivas, a tener más empatía y una visión más globalizadora, cualidades todas ellas muy apreciadas en el mundo profesional actual. “A veces basta con modificar el enunciado de los problemas matemáticos, con hacerlos más emocionales y plantear una división como un reparto de pasteles y pan entre cuatro niños hambrientos, o tener en cuenta una visión más emocional de los relatos históricos, para que estos chicos no fracasen en ese área”, ejemplifica. Y aboga por fomentar la creatividad, por exámenes con preguntas nuevas sobre el tema explicado, de modo que las respuestas hayan de ser creativas y lógicas, y se puedan valorar no sólo las repetitivas, sino todas las que sean creíbles, válidas y lógicas, puntuando además la originalidad.

Claro que también hay maestros que trabajan más con el hemisferio derecho “pero tienden a ser expulsados del sistema, porque en lugar de considerarlos más creativos se les suele tildar de extravagantes y se les reprocha que no enseñen las cosas importantes”, concluye Alberca. Su receta para paliar todo esto es introducir asignaturas sobre creatividad en el aprendizaje o la imaginación como herramienta para la resolución de problemas en todas las escuelas de formación del profesorado.

Para resolver los problemas importantes, ya sean en el ámbito escolar, laboral o personal, hay que combinar los dos hemisferios, la intuición con el análisis. “Si te encuentras con alguien por la calle, el derecho te avisa de que a esa persona con quien te cruzas la has conocido antes, y el izquierdo le pone nombre”, ejemplifica Alberca. Está convencido de que si la escuela cambiara, los estudiantes –y sus resultados– serían más brillantes “porque hoy en el ámbito escolar triunfan los menos imaginativos y después vemos que muchos de los grandes profesionales a los que admiramos por su inteligencia y creatividad no sacaban buenas notas en el colegio”. Petra M. Pérez remarca que la creatividad es una destreza adquirible, que puede aprenderse y enseñarse, si bien requiere más tiempo y dedicación para esperar hasta que los niños dan con las soluciones correctas, así como apostar por la flexibilidad, la originalidad, la imaginación, el dejar experimentar, la receptividad a nuevas ideas, el fomentar la confianza… Claro que hay profesores y centros que ya trabajan con estos planteamientos