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sábado, 4 de febrero de 2012

Lo que más les ayuda es encontrar su pasión

Las personas felices encuentran su vocación y su pasión

Ayudar a nuestros hijos a desarrollar su inteligencia

El profesor Fernando Alberca, autor del libro ‘Todos los niños pueden ser Einstein’, ofrecerá mañana jueves, 2 de febrero, una conferencia donde mostrará las claves para favorecer el incremento del coeficiente intelectual desde la infancia. El acto tendrá lugar a las 20.30 horas en la Sala Isabel Oyarzábal del Palacio Provincial de la Marina.
Esta ponencia, que se titula ‘No somos ni de letras ni de ciencias, ni listos ni tontos, ni trabajadores ni vagos’, tratará sobre el potencial que existe en la mente de un ser humano cuando nace. Se enmarca dentro del ciclo ‘Encuentros sobre Ciencia y Pensamiento’, un foro que organiza la Diputación de Málaga y al que asisten especialistas en materias relacionadas con estos campos para que expliquen sus aportaciones en ámbitos científicos, psicológicos y filosóficos.
Alberca, experto en educación, defiende que la genética que influye sobre la capacidad de inteligencia de los niños se puede corregir y desarrollar; por lo que invita a padres y educadores a inculcar entre sus hijos y alumnos una serie de pautas, además de proponer una relación de ejercicios que favorezcan entre los menores determinadas cualidades que ayuden a mejorar su intelecto. En este sentido ha establecido un método eficaz para desarrollar la inteligencia infantil.

Separar a los Niños según sus Motivaciones

Enrique Fernández, presidente de la Asociación Sindical Piensa, sintetiza en siete puntos las deficiencias del sistema educativo español (Siete pecados capitales del actual sistema educativo, Magisterio, 25-01-2012). El diagnóstico se separa deliberadamente de lo que se ha denominado la “nueva pedagogía”, basada en la función democratizadora y socializadora de la escuela. Fernández considera que la ineficiencia de la escuela española tiene que ver con una falta de realismo y un exceso de teorías educativas.

El primer mal es “la comprensividad”: Fernández propone claramente, y en contra del discurso inclusivista, separar a los alumnos con diferentes motivaciones. Con el actual sistema “solo se consigue fomentar la frustración de los peores y obstaculizar el progreso de los mejores”. Por eso, entiende que “establecer itinerarios en Secundaria y desterrar la promoción por edad no es una opción política, sino una necesidad de cualquier sistema que pretenda eficacia y justicia”.

El segundo mal de la escuela española es lo que Fernández llama “paternalismo”: los institutos tienen que centrarse en su función educativa, y no rebajar la exigencia por lograr una “solidaridad” con los alumnos que al final resulta un flaco favor para su capacitación. Lo realmente insolidario es “es regalar títulos sin ningún valor, pues malogra las posibilidades de quienes sólo cuentan con sus capacidades para mejorar su situación”.

El tercer mal es “la impunidad”: Férnandez se queja e que las escuelas asumen, otra vez, una función que no les corresponde, en este caso la de correccionales. “Es absurdo pretender que en los institutos se custodie a jóvenes con problemas severos de conducta. Mejor atendidos estarían en centros especializados”.

El cuarto mal descrito por Fernández es toda una diatriba contra los planteamientos excesivamente teóricos –y poco realistas– de la educación. Es lo que denomina “pedagogismo”. Fernández considera que “la experiencia en el aula resulta por lo general más instructiva que cualquier lectura”. Y lanza un dardo a los equipos de orientación psicopedagógica: “Su contribución a la causa común mejoraría considerablemente si pasaran más tiempo en las aulas y menos en los despachos”.

El quinto pecado de la educación española es, para Fernández, el “esnobismo tecnológico”: repartir ordenadores a los alumnos y facilitarles el acceso a Internet no es de por sí una herramienta educativa: “ahora está todo en Internet, como antes estaba en las bibliotecas, pero mal nos hubiera ido si en nuestros años de instituto, en lugar de dedicarnos a asimilar el contenido de los libros, nos hubiéramos ocupado sólo de aprender a buscar en índices y ficheros”.

El sexto mal es el provincianismo: “empeñarse en adaptar los contenidos curriculares al contexto sociocultural, lejos de facilitar el acceso de todos al conocimiento, alimenta las desigualdades, el etnocentrismo y la ignorancia”

Por último, Fernández critica el exceso de burocracia que atenaza cualquier iniciativa pedagógica, algo que “consume energías que al profesor no le sobran”.

En conjunto, Luis Garicano y Enrique Fernández coinciden bastante en sus análisis, uno más constructivo y otro más crítico. La mejora del sistema pasa en primer lugar por la capacitación y exigente selección del profesorado –Fernández pide “oposiciones exigentes y rigurosas para los distintos niveles y especialidades”–; además, los criterios de evaluación tienen que ser exigentes, y a ser posible permitir una evaluación externa objetiva –“que el acceso a la inspección educativa deje de estar sujeto a designación política”, reclama Fernández–. Por último, autonomía para los colegios y para los profesores dentro de los colegios, para que el rigor de la burocracia no ahogue las propuestas educativas interesantes.

La Creatividad de los Hijos

¿La escuela mata la creatividad?
Dicen que la creatividad es el gen del genio y del talento, el que determina que haya Einsteins, Edisons, Leonardos, Quevedos o Steves Jobs, y que todos los niños nacen con él. Entonces, ¿por qué despuntan tan pocos de mayores?

ES | 03/02/2012 - 08:33h
MAYTE RIUS
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Portada del suplemento ES del 4 de febrero de 2011

Sir Ken Robinson, uno de los mayores expertos internacionales en el desarrollo de la creatividad y la innovación tiene muy claro por qué dejamos de ser creativos al crecer: “Los niños arriesgan, improvisan, no tienen miedo a equivocarse; y no es que equivocarse sea igual a creatividad, pero sí está claro que no puedes innovar si no estás dispuesto a equivocarte, y los adultos penalizamos el error, lo estigmatizamos en la escuela y en la educación, y así es como los niños se alejan de sus capacidades creativas”.

No es el único que lo cree. Cada día son más las voces que advierten que el sistema educativo, la escuela, mata la creatividad. Entre ellas la de Petra María Pérez, catedrática de Teoría de la Educación y miembro del Instituto de Creatividad e Innovaciones Educativas de la Universidad de Valencia. “Hay numerosas investigaciones que señalan que la creatividad de los niños decrece con los años de permanencia en el sistema educativo, de forma que la curiosidad y la búsqueda creativa da paso, con el tiempo, a comportamientos más rígidos, convergentes e inflexibles”, apunta. Y lo justifica: “En la escuela se enseña al niño a amoldarse a los patrones establecidos, a adoptar un pensamiento convergente en lugar de divergente; al profesor le interesa que los niños contesten lo que se espera acerca de determinados contenidos y que los estudiantes no se salgan de las rutas trazadas”.

En ello ahonda Fernando Alberca, profesor, formador de maestros y autor, entre otros libros, de Todos los niños pueden ser Einstein (Toro mítico). “Si un maestro pide a un niño que dibuje un paisaje y el crío es muy original y pinta todo de negro, el profesor le rectifica; el profesor no está preparado para ser sorprendido y, habitualmente, no le gusta ser sorprendido; el profesor quiere que las respuestas en los ejercicios y en los exámenes se ajusten a lo que dice el libro o él ha explicado, y eso limita el potencial de los niños, los hace más torpes y menos inteligentes porque utilizan poco la imaginación, no se les deja ser creativos, y así pasa que, cuando salen de primaria, y aún más de secundaria, son menos creativos que cuando llegaron a la escuela”, relata.

Petra M. Pérez recuerda que el éxito escolar significa sacar buenas notas, y quienes las sacan son quienes se adaptan mucho al sistema educativo, quienes asimilan y repiten lo que les cuenta el profesor y siguen los patrones establecidos, arriesgando e innovando lo mínimo para no cometer errores ni hacer el ridículo. “Luego, en el ámbito profesional, se pide gente creativa, innovadora, emprendedora, que piense, que tenga ideas originales, que busque soluciones propias; y los alumnos de buenas notas no saben hacerlo porque, en la escuela, que es donde ellos eran buenos, les daban la solución que seguir y lo que primaba era hacer las cosas cómo les decían, de una única manera, sin pensar diferente”, alerta. Las reiteradas intervenciones públicas de Sir Ken Robinson o las declaraciones del escritor y divulgador británico Mark Stevenson –autor, entre otros de Un viaje optimista por el futuro (Galaxia Gutenberg)– asegurando que “el sistema educativo imperante trata a los estudiantes como objetos de una cadena de montaje, chafa la creatividad y estigmatiza el error”, ponen de manifiesto que no se trata de un problema específico de la escuela o de los profesores españoles. Robinson, en sus conferencias explica que todos los sistemas educativos del mundo datan de una realidad del siglo XIX, donde se iba a la escuela para conseguir un trabajo, y se basan en una jerarquía de temas donde las matemáticas, los idiomas o las humanidades tiene más peso que las artes porque el objetivo es llegar a la universidad y preparar profesores universitarios. En una sociedad industrial, formarse quería decir acumular información y conocimiento para luego aplicarlo en el puesto de trabajo. Hoy, en una sociedad donde la información está a golpe de clic, más que acumular conocimientos teóricos se necesita desarrollar habilidades y capacidades para el desempeño profesional. “Los cambios sociales y tecnológicos han modificado el mundo y ahora uno, tras pasar por la universidad, obtiene un título pero no un trabajo, y en el mundo laboral se pide una inteligencia diversa mientras que el sistema educativo merma algunas capacidades: no enseña a bailar igual que enseña matemáticas, no apuesta por la música porque no lo ve como algo de utilidad para un trabajo, y no educa a la totalidad del ser”, resume Sir Ken Robinson.

Petra M. Pérez señala que “el ser humano necesita la creatividad para llegar a la solución de los problemas; decimos que el emprendimiento es el futuro, pero en el sistema educativo actual lo anulamos porque cuando un niño contesta algo distinto a lo esperado los maestros le corrigen, y así van cercenando su capacidad de ser creativos e innovadores”. Y remarca que no se trata de criticar la actitud ni el trabajo de los profesores, sino de cuestionar los métodos de enseñanza: “Tal como funcionan hoy la mayoría de colegios, si un chaval resuelve un problema de matemáticas o de física siguiendo los pasos adecuados, lo que le han explicado, aunque se equivoque en el resultado el maestro valora el ejercicio; en cambio, si llega a un resultado bueno pero por otros métodos, sin seguir el procedimiento, no se da por bueno”. Eso, enfatiza, hace que se fomente la repetición en lugar de la creación, que se promueva la acomodación en lugar de la experimentación y que los niños y jóvenes acaben por no arriesgarse a pensar diferente por miedo al error.

Fernando Alberca pone como ejemplo lo que ocurre en sus clases de ética, en cuarto de ESO, cuando plantea a sus alumnos qué tipo de examen prefieren: si uno para el que tengan que estudiar y repetir lo que pone en el libro, u otro para reflexionar sobre los temas que han tratado en clase. “Incluso los más brillantes se sienten inseguros sobre la nota que sacarán en un examen abierto y prefieren una prueba donde puedan asegurar un nueve sin riesgo; ¡pero sin riesgo no hay posibilidad de mejorar!”, se lamenta.

Dicen los expertos que tampoco debe extrañar la reacción de esos chavales, de 15 o 16 años, cuando llevan desde los tres percibiendo que en el colegio es mejor no dar opiniones propias o diferenciadas si no se quiere correr el riesgo de oír que son “descabelladas” o de que le pongan a uno en ridículo, y enfrentándose a exámenes donde lo que se revisa es qué errores han cometido en lugar de si han creado o inventado algo, o elaborando trabajos donde el profesor no sólo dicta el tema sino el guión que seguir, la extensión que ha de tener, la forma de presentarlo y, a veces, hasta las fuentes donde obtener la información, tal y como explica el director del Instituto Avanzado de Creatividad Aplicada total y del máster en Creatividad de la Universidad Fernando Pessoa, David de Prado.

Fernando Alberca enfatiza que hay un trasfondo anatómico (neurológico, si se quiere) en todo este debate. “La creatividad tiene que ver con el hemisferio derecho del cerebro, el que rige las emociones, la imaginación, los sentimientos… Y la escuela está centrada en el hemisferio izquierdo, en el análisis, la razón, la secuencia uno a uno. Por eso se organiza en cursos, trimestres, lecciones… y se prima la organización, el orden, los trabajos en power point y los exámenes de respuestas cerradas”, explica. La realidad es que todas las personas (maestros y alumnos incluidos) disponen de los dos hemisferios cerebrales, pero la mayoría utiliza más uno que otro, y eso hace que cuando un profesor da unas explicaciones matemáticas o sobre física basadas en el hemisferio izquierdo, estas resulten de difícil comprensión para aquellas personas con predominio del hemisferio derecho. ¿Qué quiere esto decir? Que cuando el maestro pregunta a un niño “¿5 y 7?”, y este responde “57”, quizá ni sea un ignorante ni esté burlándose del profesor, sino, simplemente, aplicando una lógica diferente, la de unión en lugar de suma. Alberca explica un caso vivido en primera persona cuando, ante un problema matemático que decía “si hay ocho caracoles en una cesta y salen dos ¿cuántos quedan?”, su hija contestó: “Ocho”. “En lugar de decir que no tenía ni idea, le pregunté por qué, y me contestó que dos había salido de la concha pero seguían siendo ocho en la cesta”, rememora.

Sir Ken Robinson proporciona otro ejemplo. El de una niña de seis años trabajando en la clase de dibujo a la que su maestra pregunta: “¿Qué estás dibujando?”, y contesta: “A Dios”; la maestra le advierte: “¡Pero si nadie sabe cómo es!” y la niña responde: “Lo sabrán en unos minutos”. La cuestión, apunta Alberca, no es que en clase cada alumno conteste lo que le parece, sino que el profesor tenga en cuenta el factor humano, que hay niños que utilizan una lógica distinta, la de la imaginación, y pregunte el porqué cuando vea una respuesta anodina, además de adaptar sus explicaciones y su lenguaje para facilitar la comprensión por parte de quienes procesan primero por el hemisferio derecho. “Muchos de estos chavales acaban engrosando las estadísticas de fracaso escolar, pero no son menos brillantes ni mucho menos, sólo tienen una lógica distinta”, dice.

Y deja claro que no son casos aislados. Según su experiencia, aproximadamente un 40% de los estudiantes tiene predominancia del hemisferio derecho. Por otra parte, estas personas acostumbran a ser más intuitivas, a tener más empatía y una visión más globalizadora, cualidades todas ellas muy apreciadas en el mundo profesional actual. “A veces basta con modificar el enunciado de los problemas matemáticos, con hacerlos más emocionales y plantear una división como un reparto de pasteles y pan entre cuatro niños hambrientos, o tener en cuenta una visión más emocional de los relatos históricos, para que estos chicos no fracasen en ese área”, ejemplifica. Y aboga por fomentar la creatividad, por exámenes con preguntas nuevas sobre el tema explicado, de modo que las respuestas hayan de ser creativas y lógicas, y se puedan valorar no sólo las repetitivas, sino todas las que sean creíbles, válidas y lógicas, puntuando además la originalidad.

Claro que también hay maestros que trabajan más con el hemisferio derecho “pero tienden a ser expulsados del sistema, porque en lugar de considerarlos más creativos se les suele tildar de extravagantes y se les reprocha que no enseñen las cosas importantes”, concluye Alberca. Su receta para paliar todo esto es introducir asignaturas sobre creatividad en el aprendizaje o la imaginación como herramienta para la resolución de problemas en todas las escuelas de formación del profesorado.

Para resolver los problemas importantes, ya sean en el ámbito escolar, laboral o personal, hay que combinar los dos hemisferios, la intuición con el análisis. “Si te encuentras con alguien por la calle, el derecho te avisa de que a esa persona con quien te cruzas la has conocido antes, y el izquierdo le pone nombre”, ejemplifica Alberca. Está convencido de que si la escuela cambiara, los estudiantes –y sus resultados– serían más brillantes “porque hoy en el ámbito escolar triunfan los menos imaginativos y después vemos que muchos de los grandes profesionales a los que admiramos por su inteligencia y creatividad no sacaban buenas notas en el colegio”. Petra M. Pérez remarca que la creatividad es una destreza adquirible, que puede aprenderse y enseñarse, si bien requiere más tiempo y dedicación para esperar hasta que los niños dan con las soluciones correctas, así como apostar por la flexibilidad, la originalidad, la imaginación, el dejar experimentar, la receptividad a nuevas ideas, el fomentar la confianza… Claro que hay profesores y centros que ya trabajan con estos planteamientos

lunes, 30 de enero de 2012

Elegir con Rigor y Seriedad tu carrera profesional

Para tomar esta decisión es necesario tener tranquilidad, no dejarse presionar por el entorno y, sobre todo, contar con sentido de la realidad para prever cuán aplicable es la profesión elegida.
Los jóvenes tienen menos tiempo para elegir la profesión y hay más presión, pues las universidades compiten por captar alumnos desde el colegio
Sandro del Negro - Psicólogo educacional y clínico
Carreras como la música, el teatro o las artes antes eran vistas como profesiones de segundo nivel, no en sí mismas, sino por el poco futuro que le deparaba al alumno en el campo laboral. El mejor ejemplo es la gastronomía, que actualmente es una profesión muy valorada en el mercado.

Por ello, el psicólogo educacional y clínico Sandro del Negro explicó que es imprescindible que el joven que está por elegir la carrera a la que probablemente se dedique el resto de su vida no pierda el sentido de realidad. Además, recomendó tener tranquilidad y no dejarse presionar por el entorno.

En ese sentido, Del Negro dijo que los padres, quienes normalmente tienen una preocupación por el futuro de sus hijos, deben evitar manipularlos para que estudien la carrera que ellos quieran, sino que les digan lo que piensan con el afán de que el joven tenga elementos para tomar una decisión madura.

“No se trata de manipular al hijo y convencerlo de la profesión que los padres quieren para él, sino hacerlos mirar la realidad, conversar con ellos, contarles sus preocupaciones, pero con mucho cuidado de no transmitirles solo prejuicios ni querer manipularlos”, señaló el experto.

Imaginar las consecuencias de alguien que estudió la carrera que sus padres añoraban son previsibles y nefastas. “Cuando terminan la universidad muchos de estos chicos pueden sentir que perdieron el tiempo o que no fueron sinceros consigo mismo o con sus padres para enfrentar la situación”, comentó al tiempo de indicar que terminan dedicándose a algo que no les gusta y en otros casos, dejan el título guardado para empezar a buscar lo que realmente quieren.

Actualmente, los alumnos tienen “menos tiempo para elegir la profesión y hay más presión, pues las universidades compiten por captar alumnos desde el colegio”, precisó.

Pero, ¿cómo ayudar a su hijo a encontrar la vocación profesional que quiera y le asegure un futuro?. “Desde niños, los padres pueden ir dándoles opciones de carreras y conforme vayan creciendo es bueno que vayan experimentando las profesiones de más interés”, recalcó.

Del Negro aconsejó a los chicos con inquietud por alguna profesión hablar con profesionales y visitar centros laborales para respirar el ambiente en el que se podrían desenvolver en el futuro. También recomendó conocer la profesión más afín con ellos, los cursos que se imparten y las universidades que la ofrecen.

El experto no descartó la ayuda que son los procesos de orientación profesional. “Hay chicos que tienen el panorama claro, pero otros tienen muchos intereses o presentan complicaciones personales como inseguridad o prejuicios. Estos deben ir a un psicólogo para hacer un trabajo de orientación profesional”, dijo.

Para terminar, el especialista consideró fundamental que los padres “confíen en el hijo, que es una persona diferente a ellos y en la medida que tome con interés y pasión la carrera elegida, será muy probable que salga adelante, incluso cuando sea una opción con menos oportunidades”.

Para asegurar su futuro, “el joven estudiante tiene que trabajar con mucha dedicación, esmero y tratar de entrar al mundo laboral desde los estudios”, explicó tras advertir que el futuro profesional “no puede esperar a terminar la carrera para recién ubicarse en su profesión”.

domingo, 29 de enero de 2012

Las maneras para motivar a cada estudiante

Formas de motivar a los estudiantes
Ya dimos algunos consejos generales para educadores sobre cómo motivar a un alumno. Lo cierto es que del excelente libro Tools for Teaching de Barbara Gross Davis (Jossey-Bass Publishers: San Francisco, 1993), se pueden sacar mil ideas para motivar a los estudiantes. Recomendamos la lectura de Motivating students, un capítulo online (en inglés de su libro Tools for Teaching). Se nos ocurrió contrastar algunas de las ideas contenidas en dicho capítulo con un grupo de estudiantes y de esta experiencia surgió la idea de llegar a 101 maneras de motivar a los estudiantes. De momento ya tenemos las 27 primeras basadas en la citada fuente. Comentarios al final de esta entrada son muy bienvenidos.

Formas motivar a los estudiantes
1.-Satisfacer las necesidades y motivos de cada estudiante. Los estudiantes aprenden mejor cuando tienen incentivos para satisfacer sus propios motivos para para aprender. En este sentido puede ser útil que el profesor intente identificar las necesidades de los estudiantes tanto aquellas de las que estos son conscientes como de las que no... Imaginemos que antes de impartir un curso de matemáticas, física, música, etc. el profesor dedicara algún tiempo a relacionar el valor de este aprendizaje conectándolo con necesidades y deseos de los estudiantes; el incentivo para aprender sería mucho mayor.
2.-Hacer que los estudiantes sean participantes activos a la hora de aprender. Estudiantes pueden aprender haciendo, construyendo, escribiendo, diseñando, creando, resolviendo... La pasivividad perjudica la motivación y la curiosidad de los estudiantes. Haga preguntas... Anime a los estudiantes a sugerir aproximaciones a un problema o a adivinar los resultados de un experimento...
3.-Pedir a los estudiantes que analicen lo que hace una clase sea más o menos. motivadora. Sería algo así como aprovechar "los puntos fuertes y débiles" de la materia y del profesor para que este pueda introducir cambios y apovechar todas sus potencialidades. Los estudiantes pueden responder cosas como: "el entusiasmo del profesor, la relevancia y nivel dificultad del material, la organización del curso, el grado de participación activa de los estudiantes, la variedad, la relación entre profesor y estudiantes, el uso apropiado, concreto y inteligible de lo ejemplos y decenas de cosas más..."
Mantener expectativas altas, pero realistas, sobre sus estudiantes. Al parecer según algunas investigaciones las expectativas del profesor tienen un poderoso efecto en el comportamiento de los estudiantes. Se trata de que el profesor mantega expectativas realistas a la hora dedesarrollar su trabajo, hacer presentaciones, dirigir los debates, y hacer exámenes; y al mismo tiempo dé a los estudiantes oportunidades para tener éxito. Esa combinación puede funcionar siempre que, según los estudiantes, se dé un equilibrio realista.
Ayudar a los estudiantes a establecer sus propios objetivos. Ayudar a los estudiantes a evaluar sus progresos, animando o criticando su trabajo, analizando sus esfuerzos, sus debilidades... Quizás en este tema lo más importante es animar a los estudiantes a centrarse en un proceso para mejorar continuadamente, no sólo en una calificación o en un examen.
Comunicar a los estudiantes las exigencias de la asignatura para aprobarla. Es positivo establecer con claridad lo que se le exige a los alumnos para poder superar la asignatura. Incluso ser muy cuidadoso con el lenguaje. Por ejemplo, en vez de decir "vas muy atrasado" habría que decir a los estudiantes: "esta es la forma de ir al día.. ¿puedo ayudarte?".
Fortalecer la automotivación de los estudiantes. Se deben evitar mensajes que como "exijo", "debes", "deberías" y sustituirlos por "creo que encontrarás.." "estaría interesado en conocer tu respuesta". La necesidad de lograr la automotivación y la autoestima de los alumnos debe estar siempre muy presente en la mente del profesor.
Evitar crear competencia entre los estudiantes. La competencia produce ansiedad, lo cual interfiere de forma negativa con el aprendizaje. Es positivo reducir la tendencia de los estudiantes a compararse con otros estudiantes.
Ser estusiasta con su asignatura. El entusiasmo del profesor con su asignatura es crucial para la motivación de los estudiantes. Si un profesor se convierte en aburrido o apático con su asignatura, los estudiantes también lo harán. El mejor estusiasmo del profesor es el que se deriva de su confianza, su identificación con los contenidos y un auténtico placer por enseñar.
Trabajar las fortalezas e intereses de los estudiantes. Explicar cómo el contenido de la asignatura ayudará a los objetivos educacionales, profesionales o personales de los estudiantes. Partir del intereses reales de estos que sean vinculables con el aprendizaje.
Cuando sea posible, dar alguna posibilidad de elección a los estudiantes sobre lo que están estudiando. En materia de trabajos, materiales... unidades alternativas.. no sobre los exámenes, pero sí en todo aquello que refuerce su corresponsabilidad.
Incrementar progresivamente la dificultad del material de la asignatura . Es interesante dar opòrtunidades a los estudiantes para que tengan éxito al principio del primer trimestre del curso o semestre. Una vez que hayan triunfado, es más fácil incrementar la dificultad o el nivel de forma progresiva.
Variar los métodos de enseñanza. La variedad ayuda a despertar la participación y la motivación de los estudiantes en la asignatura. Se puede romper la rutina de muchas formas: cambio de papeles, debates, tormentas de ideas, discusiones, demostraciones, casos de estudio, presentaciones audiovisuales, invitados externos, trabajo en grupos pequeños...
Poner énfasis en el dominio y aprendizaje, más que en las notas. Los investigadores recomiendan dejar de poner énfasis en las calificaciones eliminando sistemas complejos de evaluación; también desaconsejan el uso de las calificaciones para comportamientos no académicos (ej. asistencia o no a clase). En vez de esto, valorar trabajos escritos, valorar la satisfación personal de trabajos realizados, y ayudar a los estudiantes a medir sus progresos.
Diseñar exámenes que fomenten el tipo de aprendizaje que se desea que los alumnos asuman. Si, por ejemplo, los exámenes se basan en memorizar detalles los estudiantes se centrarán en memorizarlos; si en cambio sus exámenes ponen énfasis en sintetizar y evaluar la información, los estudiantes se motivarán para poner el practica estas habilidades cuando estudien la asignatura.
Evitar utilizar las calificaciones como amenazas. Aludir o amenzar con bajas notas, puede provocar algunos estudiantes a trabajar duro, pero en otros estudiantes pueden provocar desde el deseo de autoengañarse o darse excusas para retrasar el trabajo hasta otros comportamientos contraproducentes.
Dar feedback a los estudiantes tan pronto como sea posible. Devuelva los exámenes y los trabajos corregidos lo antes posible y reconozca y recompense pública e inmediatamente los éxitos logrados. Dé indicaciones sobre lo bien que lo han hecho o cómo pueden mejorar.
Recompensar el éxito. Tanto los comentarios positivos o negativos influyen en la motivación, pero los investigadores indican que los estudiantes reaccionan mejor a través de un feedback positivo y el éxito. Alabar ayuda a construir la confianza, capacidad y autoestima de los estudiantes. Es importante reconocer los esfuerzos, incluso si los resultados no son buenos, trasmitiendo la confianza del profesor de que serán buenos en el futuro.
Presentar a los estudiantes el buen trabajo hecho por sus compañeros. Compartir con la clase ideas, conocimientos y habilidades de estudiantes individuales con el resto de la clase. Por ejemplo, copias de los mejores trabajos o exámenes... Se trata de propiciar "habilmente" un reconocimiento social del trabajo bien hecho en su entorno de compañeros y relaciones.
Ser específico, cuando se haga una crítica negativa, nunca a la persona. Las críticas tienen efectos poderosos y pueden conducir a una atmósfera negativa en la clase. Cada vez que se identifique una debilidad en los estudiantes, déje claro que se trata sobre una determinada función o tarea, nunca al estudiante como persona. Combinar un comentario negativo con otros aspectos en los cuales el estudiante haya tenido resultados positivos.
Evitar comentarios degradantes en la clase. Muchos estudiantes pueden estar ansiosos por su rendimiento o habilidades en la clase. Hay que ser sensible en la forma en la que se expresa o se comentan tales temas a efectos de evitar observaciones o comentarios en los que el profesor muestre falta de interés o que "pasen" de sus sentimientos relacionados con su fracaso.
Evitar ceder y dar las "soluciones" a los estudiantes para las tareas de trabajo o deberes para casa. Hay que lograr que piensen por sí mismos y dirigir la ayuda por otros caminos (ayudarles a construir lo que ya saben, propiciarles aproximaciones al problema, posibles pasos...). Hay que lograr métodos que ayuden a los estudiantes a que experimenten el sentimiento y confianza derivada de que lo pueden lograr por sí mismos, lo que incrementará su motivación para aprender.
Asignar la lectura de los temas al menos dos sesiones antes de que sea analizada en clase. Dar a los estudiantes un tiempo sobrado para preparar y atraer su curiosidad hacia los materiales de lectura.. "Este ...es uno de mis favoritos... y estaré muy interesado en conocer vuestra opinión".
Asignar preguntas de estudio. Al hacer preguntas se contribuirá a incentivar a los alumnos a buscar respuestas en lo que leen o estudian.
Permitir breves chuletas que pueden ser utilizadas en los exámenes. Especialmente si estas chuletas incentivan la lectura, el trabajo y el estudio bien hecho. Un profesor en física daba la oportunidad de escribir en cada clase en una tarjeta 3x5: un resumen, definiciones, ideas claves u otros materiales derivados de la lectura, que los estudiantes entregaban finalmente al profesor con su nombre. Esa tarjeta se daba nuevamente al estudiante para complementarla pasados unos días para añadieran materiales que consideraran importantes y era nuevamente devuelta al profesor. Por último, el profesor entregaba a los estudiantes dichas tarjetas el día del examen, durante la realización del mismo. El resultado no se hizo esperar. El profesor notó que el porcentaje de alumnos que completaban sus lecturas pasó del 10 al 90%. Y los estudiantes especialmente valoraban estas "tarjetas de superviviencia" como una gran ayuda.
Utilizar el tiempo de clase como tiempo de lectura. Si el profesor está tratando de provocar un debate y se percata de que pocos estudiantes han completado las lecturas asignadas, hay que considerar la posibilidad de que los alumnos completen su lectura en tiempo de clase, silenciosamente o en voz alta y discutiendo aquellos puntos importantes.
Asignar trabajos escritos a aquellos estudiantes que no completen sus lecturas. Los que no las han completado al principio de la clase se le asigna un trabajo escrito y no participan en la dicusión de clase. El trabajo escrito no es evaluado, sino simplemente reconocido. Con estos métodos se puede ir logrando que los estudiantes finalmente cumplan con las lecturas programadas durante el curso.
Temas relacionados con Formas de motivar a los estudiantes:
Motivación el el estudio
Cómo motivar a un alumno
La motivación es clave
Estudio y motivación
La automotivación en el estudio
Etiquetas: educadores

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entrada de Euroresidentes a las 12:25


10 COMENTARIOS:

Anónimo ha dicho...
Otros: comprender nuestros problemas . a veces los estudiantes tenemos problemas y para nosostros son importantes. El profesor debe preguntarse porqué un alumno no rinde. Tuve una proferora de matemáticas que se interesó por mi y por mis problemas. El resultado saqué la máxima nota en su asignatura. Mientras el profesor de valenciano (un obtuso, sabelotodo, me suspendió).
Hay profesores que deberían dedicarse a otros oficios. Están dando clases porque no pueden o no saben hacer otras cosas (ellos mismos lo confiesan a veces a los alumnos).
He tenido profesores que justamente hacen lo contrario que recomiendan ustedes ahí arriba:
-¿Corregir los exámenes? a los dos meses...
-Si alguien lo hace extraordinariamente bien, pregunta al canto: ¿no te habrássss copiadooooo?
-¿Los materiales de clase? Un desastre. No sabemos lo que le profesor sigue: juega a despistar, a que no sepamos que está siguiendo él. Se cree que así nos impresiona y lo que pasa es que nos vuelve locos...
Y digo yo: con ese nivel de responsabilidad paupérrima de cierto profesorado ¿cómo prentenden que nosotros seamos y nos comportemos seria y responsablemente? ¿me lo podría contestar?

1 DE ABRIL DE 2008 09:59
Anónimo ha dicho...
anomino tenes razon,yo aca en argentina,solo tengo 2 profesores buenos (el de sociales y mates)pero los demas como decis aca:
-¿Corregir los exámenes? a los dos meses...
-Si alguien lo hace extraordinariamente bien, pregunta al canto: ¿no te habrássss copiadooooo?
-¿Los materiales de clase? Un desastre. No sabemos lo que le profesor sigue: juega a despistar, a que no sepamos que está siguiendo él. Se cree que así nos impresiona y lo que pasa es que nos vuelve locos...
SON IGUALES.
ademas los profes q se creen q ´´saben de todo´´ nunca ayudan,yo falte a tres clases de lengua y el porfesor me dijo estudia todo lo q dimos de otro comapñero,pero el problema es,que no se puede entender nada de los compañeros ya que el q mejor sabe dar la calse es el profesor.
ahora me re ***** en lo de mates con el tema de como medir la altura de un traingulo (que ne info estudiantes ESO NO APARECE) y nadie me quiere explciar x q ´´no entienden´´

21 DE JULIO DE 2008 21:33
Euroresidentes ha dicho...
Que hay malos profesores NO es ningún secreto. Los hay en todas partes. Como también hay malos políticos, malos electricistas, malos médicos o malos fubolistas, malos empresarios, etc.... QUEJARTE, NO VA MEJORAR NADA VUESTRA SITUACION. En la vida cuando te encuentres a laguien que es malo, tendrás que buscar respuestas y soluciones por ti mismo.
Imaginate que un jugador de fútbol tiene un entrenador muy malo. ¿qué es lo más productivo que puede hacer? ¿quejarse y dejar de jugar al fútbol? Poco le favorecerá, dentro de lo mako que sea, lo que debe intentar es no desanimarse, sacar el máximo provecho de su propio juego y esfuerzo, paliar las dificultades, descubrir como compensar las debilidades del entrenador e intentar mantenerse en la liga, pese a los problemas. ELLO LE HARA MÁS FUERTE, MÁS ATOSUFICIENTE Y MÁS SEGURO EN SI MISMO, PUESTO QUE HA SABIDO SUPERAR UNA SITUACION ADVERSA.
¿por que no adoptáis vosotros actitudes similares?
Quejarse de los profesores NO VA SERVIR DE NADA.

29 DE JULIO DE 2008 11:08
pollo ha dicho...
definitivamente mucho de lo malo de una clase no esta en el contenido, siempre es importante que el que enseña tenga la capacidad de llevar a los estudiantes a aprender de lo que se enseña desde su propia experiencia de vida.
nosotros los estudiantes aun pensamos que "lo que no es practico, lo que no sirve, no vale la pena aprenderlo"

en mi opinion todos los profesores necesitan entender que tienen que ser NORMATIVOS y NUTRITIVOS.
lo que quiere decir: poner normas, hacer un "encuadre" pero tambien ser amables, dinamicos y so0bre todo consecuentes con lo que se supone sea la motivacion de enseñar.

y los estudiantes deben entender que que los profesores son personas y que siguen teniendo preocupaciones y dificultades, ademas de defectos en su forma de enseñar. pero que estos tambien estan creciendo personal y profecionalmente.

9 DE SEPTIEMBRE DE 2008 14:45
Anónimo ha dicho...
Quiero recomendar una forma mas personalemente para motivar estudio y obtener buena nota.
'Tener meta poquito mas que usted
desea'
por ejemplo, si quiere sacar mas de
17 en la nota, tenga meta con 18 o 19. puede que es una meta muy dificl y no pueda cumplir.
pero, no le importa. A pesar de que
no puede realizar, podra obtener menos de 18 o 19 ( entonces 17.5 o 17 ) y si cumple, tenga otra meta mas alta. claro que se necesita mucho esfuerzo.

ESPE FINANZAS YOUNGSUK KIM

3 DE JULIO DE 2009 16:55
Anónimo ha dicho...
HOLA A TODOS, LLEGUE A ESTA PAGINA, PORQUE SOY PROFESORA Y TENOG DOS GRUPOS QUE SE ME HECHARON A LA FLOJERA, Y TRATO DE BUSCAR UNA MANERA DE MOTIVARLOS Y DESPERTARLOS, YA QUE SIEMPRE ES A PRIMERA HORA(7 DE LA MAÑANA). LOS TIPS, QUE DAN EN EL TEMA DE 101 FORMAS E MOTIVAR A LOS ESTUDIANTES SON MUY BUENOS. EN MI EXPERIENCIA PERSONAL, CUANDO ERA ESTUDIANTE, SIEMPRE ME QUEJABA DE MIS MAESTROS, COMO LOS CHICOS DE ARRIBA" PERO ES CIERTO QUE TAMBIEN DEJAMOS DE HACER NUESTRA PARTE COMO ESTUDIANTES, LA AUTOMOTIVACION, AUTOAPRENDIZAJE, INVESTIGACION, ETC. MUCHOS ESTUDIANES ESTAN EN MI CLASE SOLO POR LAS FALTAS, SIN EL MAS MINIMO INTERES POR LA MATERIA. POR MAS QUE INTENTO EXPLICAR EL SENTIDO PRACTICO DE LA MATERIA, LOS JOVENES HOY EN DIA SE PREOCUPAN POR TODO (MUSICA, LA NOVIA, EL ANTRO, LA FIESTA DEL FIN S¡DE SEMANA) Y POR NADA(POR AL ESCULA SOLO AL FINAL DEL CURSO). COMO EN TODO DEBE HABER RECIPROCIDAD, TANTO DE PARTE DEL ALMNO COMO DEL MAESTRO. HAY QUE HECHARLE GANAS CHICOS, POR SU BIEN QUE POR EL DE NOSOTROS.

MAESTRA DE TABASCO, MEXICO

22 DE SEPTIEMBRE DE 2009 18:10
ALEXAKAY ha dicho...
NO SABES QUE BENDICION ENCONTRAR TU PAGINA POR QUE TENGO SERIOS PROBLEMAS PARA MOTIVAR A MIS HIJOS A ESTUDIAR CON DISCIPLINA Y CONSTANCIA, Y TU PAGINA ME HA DESPERTADO A COMO PODRIA YO AYUDARLOS. VOY DESDE HOY A PONERLOS EN PRACTICA POR QUE SOY UNA MAMA TRABAJADORA Y AVECES NECESITO QUE ELLOS SOLITOS SEPAN COMO ESTUDIAR PARA SUS EXAMENES COMO LEER MEJOR ETC ME VOY A PONER A PRUEBA UN MES Y LUEGO DE PLATICO COMO ME HA IDO OKI.
SALUDOS ALEXAKAY

30 DE SEPTIEMBRE DE 2009 00:13
Belén ha dicho...
Excelente página. Ahora voy a poner en práctica todos los consejos que nos brindan a todos aquellos que somos estudiantes y queremos tener éxito, tanto en nuestros exámenes como en la vida.

9 DE ENERO DE 2011 18:20
sandra ha dicho...
¿Y que hay de los alumnos que no quieren saber de nada con la asignatura? ¿Esos que cuando propones una actividad diferente, como un juego que hay que armar sobre cartulina te rompen la fotocopia; o que cuando los llevas a la sala de infromática, en lugar de trabajar en la actividad del día se meten a jugar en el facebook?
Esos alumnos le sacan las ganas a una de diseñar materiales nuevos, o de inventarse una actividad diferente. Los 'buenos' no tienen la culpa, pero los 'malos' insumen demasiado tiempo en rezongar y demás. Tiempo desperdiciado que se podría utilizar en actividades mucho más positivas.
Me siento cansada, y no hay quien motive a los profes.
Saludos.

13 DE SEPTIEMBRE DE 2011 02:03
lamege ha dicho...
Geomara
Si bien es cierto que los docentes debemos ser muy acertivos y creativos para motivar a los estudientes, tambien es cierto que los estudiantes tienen que poner su parte, ya que la desmotivacion en los educandos es un fenomeno mundial, a tal punto que por mucho que uno reinvente su pedagogía, aquellos estudiantes que tienen poca motivacion siempre les va a parecer sin importancia lo que haga el profe, ademas que me dicen de la motivacion que le dan algunos padres a sus hijos, en su estudio, me llama la atención oir a algunos niños decir que son brutos porque su progenitor asi se lo ha expresado. en sintesis quiero referir que la motivación debe estar inmersa en la familia, en la escuela y en el interes que le ponga el estudiante a sus actividades intra y extra clase, por ellos no se puede dejar de lado el ambiente en el cual vive el estudiante para motivarlo

27 DE DICIEMBRE DE 2011 21:48
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Se puede Motivar y Reforzar a los Hijos

Cómo motivar a un alumno
¿Cómo puedo motivar a mis alumnos?
Esta es una de las preguntas más frecuentes que los profesores pensamos continuamente.

Algunos estudiantes parecen entusiarmarse de forma natural por el estudio, pero muchos necesitan o esperan que sus padres o instructores les inspiren, reten o estimulen. Algunos especialistas en la materia sostienen que el aprendizaje efectivo en el aula depende en gran medida de la habilidad del profesor para mantener interés de los alumnos. De hecho, cualquier nivel inicial de motivación que los estudiantes tengan antes de entrar en clase será transformado favorable o desfavorablemente dependiendo de lo que ocurra en clase.

Desafortunadamente, no hay una fórmula mágica para motivar a los estudiantes. Hay además diversos factores que afectan a la motivación de un estudiante dado a la hora de trabajar y aprender:
Interés en la materia de la asignatura
Percepción de su utilidad
Deseo general para lograr la meta de superar la asignatura
Auto-confianza y auto-estima.
Paciencia y persistencia.
Y, claro, no todos los estudiantes se motivan a través de los mismos valores, necesidades o deseos. Algunos serán motivables por la aprobación de terceros, otros por desafíos o retos.

La importancia de la automotivación y la autoconfianza

Algunos investigadores han empezado a identificar aquellos aspectos de la enseñanza que mejora la capacidad de automotivación de los estudiantes. Para animar a los estudiantes a que se conviertan en alumnos independientes y automotivados, los profesores pueden actuar en las siguientes direcciones:
Dar frecuentes, anticipadas y positivas respuetas que apoyen a los alumnos a creer que pueden hacerlo bien.
Asegurarse de dar oportunidades para que los estudiantes tengan éxito, asignando tareas que ni sean demasiado fáciles, ni demasiado difíciles.
Ayudar a los estudiantes a encontrar un significado personal y un valor en la materia objeto de estudio.
Crear una atmosfera que sea abierta y positiva.
Ayudar a los estudiantes a sentirse como miembros valorados de una comunidad de aprendizaje.
Buenas practicas diarias de enseñanza hacen más para combatir la apatía estudiantil que esfuerzos extraordinarios para combatir la falta de motivación.
La mayoría de los estudiantes responden positivamente a un curso bien organizado enseñado por un profesor estusiasta que siente interés por sus estudiantes y su progreso en los estudios.
Las actividades que desarrolladas para promocionar la formación también fomentarán la motivación de los estudiantes.
Ver también 101 formas de motivar a los alumnos

Temas relacionados con Cómo motivar a un alumno
Motivación en el estudio
La automotivación en el estudio
Etiquetas: automotivacion, clases

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entrada de Euroresidentes a las 21:39 3 comentarios


SÁBADO 17 DE NOVIEMBRE DE 2007

Autodisciplina
Autodisciplina en el trabajo y en el estudio

Hoy hablaremos de la autodisciplina, algo muy necesario para cumplir tus planes y horarios de estudio. Probablemente llevas unas semanas que no cumples tus planes de estudio y por esta razón vamos a hablarte de la autodisciplina.

La autodisciplina podríamos definirla como la capacidad de llevar a cabo un acción por ti mismo, con independencia de tu estado emocional.

La autodisciplina es lo que te permitirá cumplir satisfactoriamente tus planes y objetivos de estudio. Hay cuatro pilares sobre los que descansa:
Aceptación, esto es convencimiento total de acometer un reto, una meta, una tarea, unos nuevos hábitos.
Fuerza de voluntad, determinación total a la hora de ponerte a hacer tu tarea sin excusas y con buen ánimo.
Esfuerzo y constancia. Ya hemos hablado de la constancia y el esfuerzo (te recomendamos que lo leas).

Cómo fortalecer la autodisciplina

La autodisciplina es como un músculo, cuanto más lo entrenas más fuerte se pone y cuanto menos lo entrenas más débil es. El entrenamiento muscular y el entrenamiento para fortalecer la autodisciplina tienen mucho en común. Si en los inicios de un entrenamiento le pones una carga excesiva al músculo quizás lo único que logres es dañarlo. Tendrás que probar progresivamente con poco peso e ir aumentándolo poco a poco, conforme vaya adquiriendo fuerza.

Con la autodisciplina pasa algo similar. Deberás fortalecerla progresivamente. Poniendo una "carga" ligeramente superior cada día. Es importante que te propongas metas que puedes alcanzar con éxito, pero cerca de tu límite. Conforme vayas afianzando tus éxitos deberás ir incrementando tus "cargas"y expandiendo tu límite hacia arriba.

Desarrollar autodisciplina te servirá para muchísimas cosas en la vida. No solamente te será útil para mejorar en tus estudios, sino en el trabajo, en todos tus retos personales, etc. Puede ser uno de los tesoros personales más valiosos.

Un ejemplo de autodisciplina en el estudio

Supongamos que deseas desarrollar la capacidad de estudiar cuatro horas reales diarias sin caer en distracciones y otras pérdidas de tiempo.
Primer día: te esfuerzas y lo consigues.
Segundo día: fracasas completamente. Cuatro horas es demasiado tiempo para ti. Pues manos a la obra... Vamos a entrenarnos....
Tercer día: una hora y descanso;
Cuarto día: dos horas y descanso;
Quinto día: dos horas y media y descanso;
Sexto día: tres horas y descanso;
Séptimo día: tres horas y descanso;
Octavo día: cuatro horas ¡conseguido!
Esto es: hay que proseguir el entrenamiento progresivamente hasta conseguirlo. Quizás necesites quince días o un mes para poder conseguir cuatro horas de estudio de calidad, con buena concentración, sin distracciones y un extraordinario rendimiento. Aunque emplees mucho tiempo en lograrlo, lo importante es que tengas la determinación, fuerza de voluntad, esfuerzo y constancia hasta alcanzarlo. Al final lo lograrás.

Recuerda que debes ser activo en el control de tu estudio evaluando tus resultados. E insisto también en la fórmula secreta para fortalecer la autodisciplina es "AVEC": Aceptación, Voluntad, Esfuerzo y Constancia.

Por último es importante que antes de disponerte a desarrollar tu autodisciplina estés convencido de que merece la pena ser un buen estudiante (ver nuestras 101 razones para ser un buen estudiante) y tener una predisposión a no rendirse nunca (ver No te rindas nunca).


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Perder el tiempo
Aprender de los fracasos
Etiquetas: automotivacion, planes

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entrada de Euroresidentes a las 18:52 20 comentarios


SÁBADO 6 DE OCTUBRE DE 2007

Razones para ser un buen estudiante
101 razones para ser un buen estudiante

Sacadas de una tormenta de ideas entre buenos y malos estudiantes, expertos, padres de familia, libros... ¡Gracias a todos!
Demostrarle a mi chica que aparte de gracioso y guapo soy más listo de lo que parezco.
Callar a mi padre y dejar contenta a mi madre.
Ganaré más pasta cuando sea mayor (dicen).
Podré elegir en la universidad (cinco años estudiando) los estudios que más me gustan y no los que menos le gustan a los demás.
Obtener una beca y otras ayudas para poder pagarme mis estudios por mi mismo.
Dejar en evidencia a los profesores que no confiaron en mi (y agradecérselo a los que si lo hicieron).
No tener que repetir curso. Es un mal rollo. Dejar a tus amigos, tu clase...
Tener más tiempo libre durante los veranos (diversión, aprender inglés, hacer deporte...).
Trabajar en el futuro en los puestos más interesantes. Conocer a gente interesante cuando sea mayor. Generalmente la gente más interesante está bien formada y en puestos muy cualificados.
No estar preocupado por los suspensos.
Ir más tranquilo a los exámenes.
Mejorar mis relaciones con mis profesores en general, mi tutor /tutora, etc.
Tener más tiempo para mi hobby favorito (PSP, Play Station, juegos de ordenador, iPop, salir con mis amigos, escuchar música, etc.).
Hacer feliz a mi abuela y ahorrarle su sermón semanal.
Conseguir que mi padre se vuelva loco de alegría y me compre una moto.
Saber más.
Triunfar en la vida. El que estudia y saca buenas notas tiene más oportunidades de todo tipo (sueldos, puestos de trabajo interesantes, viajes, buenos hoteles...). El que sabe más tiene más recursos de hacer frente a situaciones difíciles, superarlas y triunfar.
Que mis enemigos/enemigas se mueran de envidia.
Cuando sea mayor poder comprarme un deportivo, una mansión y una moto de alta cilindrada.
Conseguir que las clases no sean un martirio y un rollo; empezar a ver las clases más divertidas y con otra mentalidad.
Seguir los pasos de gente interesante e importante que han sabido superar sus problemas y adversidades y no se han rendido, han luchado hasta lograr objetivos y metas muy ambiciosos.
Mejorar y potenciar mi inteligencia. Estudiar es como un entrenamiento para el cerebro.
Poder ayudar a los demás, especialmente a Laura, a la que no le entran las matemáticas.
Poder ayudar a los demás ejerciendo una profesión (médico, enfermero, ingeniero, arquitecto, etc.).
Ayudar a solucionar grandes problemas de la humanidad: el hambre, la pobreza, el cambio climático.
Ser una persona importante en la vida.
Impresionar a mi vecina, por más que le digo tonterías no me hace caso. Esta forrada y dice que le gustan los tios inteligentes.
Poder irme de vacaciones a sitios de ensueño y sin tener que estudiar, relajada y a divertirme a tope.
Divertirme mejor incluso en casa. Si he sacado buenas notas me divierto mejor, incluso cuando simplemente veo la TV, sin problemas de conciencia, sin malas caras, etc...
Ser de mayor como el médico de House.
Que mi padre me compre un capricho que no nos podemos permitir o de los que se suele negar en redondo (un perro, un caballo, una mascota).
No tener que quedarme en el paro o con problemas económicos cuando sea mayor.
Que mis padres tengan confianza en mi.
Que me dejen salir por las noches hasta la hora que yo quiera.
Que me incrementen la paga mensual para poder hacer cosas interesantes con mis amigos.
Que mis amigos confien en mi para cosas importantes de verdad.
Ser más feliz, disfrutar mejor de cada momento. Aprobar es liberarte para poder hacer otras cosas mucho más tranquilo.
No parecer tonto a los ojos de los demás.
Ganarme el respeto de mis profesores y del Director de mi Colegio o Instituto.
Que me dejen ir un año a los Estados Unidos o a Canadá.
Poder tener conversaciones inteligentes con mis amigos, mis padres, mis hermanos, con nuevos conocidos que me puedan enseñar cosas nuevas y realmente interesantes.
Sacarme el carnet de conducir y que mi padre me compre el coche al llegar a los 18 años.
Conocer y salir con las tias/tios más buenas/buenos en la universidad.
Saber controlar y aprovechar el tiempo de forma equilibrada: tiempo para estudiar, disfrutar, divertirme...
Compartir una alegría enorme con mi familia cada vez que me dan las notas y sentirme como un rey. No sufrir trayendo a casa suspensos y todo lo que se avecina después: castigos, reproches, descalificaciones...
Que mi tia Enriqueta deje de decirle a mi padre que mi primo Luisito es un crack, mientras me mira un tanto despectivamente.
Ganar una apuesta que he hecho con mi chica. Me ha prometido que si...
Poner en mi fotolog los cinco sobresalientes que saqué en pasado mes de junio y chinchar a la macarra de Marta que me dijo que era la más tonta y pija de mi clase.
Hacer un blog como este contando las cosas interesantes que aprendo y haciendo amigos de todo el mundo.
Ayudarle a mi padre en su oficina durante los veranos. Se lo merece. Está currando en solitario y tomando digustos todo el año.
Sacar pecho y respirar hondamente. Parece una tontería, pero es una cosa que se hace mucho mejor si apruebas y te puedes ir tranquilamente todo un verano de vacaciones.
No tener que llevarte los deberes al tiempo libre de breik (recreo) del colegio.
Guardar los libros en junio cuando finaliza el curso. Es un gustazo.
Reírte de los seriales de TV en los que aparecen estudiantes cuyos papeles los han escrito guionistas que fueron pésimos estudiantes.
Poder decirle a mi padre: no te preocupes por mi, además creo que pronto podré ayudar yo también a mis hermanos y al resto de la familia.
Poner mis magníficos apuntes de matemáticas, lengua, etc en estudiantes.info y observar cómo gracias a mi más de uno puede salvar un exámen o hacerse una chuleta de urgencia.
Ahorrar dinero a mi familia en profesores particulares, academias de refuerzo, clases de verano, etc. etc.
Poner la música de mi habitación a millones de decibelios para que mis vecinos se enteren de que he aprobado todo el curso.
Mejorar mi persona en muchos aspectos.
Mejorar mis capacidades de trabajo (leer más rápido, memorizar mejor, responder mejor en los exámenes...)
Opinar con propiedad en las conversaciones de mayores. Estudiar a fondo ciertos temas te proporciona conocimientos que muchos mayores no saben o no recuerdan.
Leer el periódico cada día y enterarte de verdad de las cosas que pasan, sin que te tomen el pelo.
Tener la seguridad en ti mismo. Saber que puedes hacerlo con tu propio esfuerzo y haces tu trabajo bien.
Vivir la vida intensamente. Estudiar con intensidad y divertirse sin preocupaciones también intensamente.
Dormir cada noche tranquilo, sabiendo que has cumplido con tu deber y sin remordimientos ni reproches familiares.
Saber que con tu fuerza de voluntad alcanzas metas que muchos de tus compañeros se empeñan en que no pueden lograr.
Poder ser admitido en las mejores universidades no sólo de tu país, sino del mundo entero.
Que mi profesor de matemáticas me pregunte una cosa en clase con cara de admiración :).
Tener la mente bien ocupada y evitar algunas tentaciones que no te llevan a ningún sitio en determinados momentos...
Reír y vivir con alegria. Se rie mucho mejor, con muchas más ganas, sin que tu familia te esté riñiendo permanentemente. La risa es muy sana. Las personas que rien viven muchos más años.
Que mis hermanos menores tengan un buen referente en mi y no "el de un bala perdida" que ni se esfuerza y nunca hace nada bien.
Trabajar en Google. Buscan buenos estudiantes y titulados. Google es una pasada. Toda la comida es gratis, tienen masajista en la empresa, etc. etc. Es la mejor empresa del mundo. Todo el mundo quiere trabajar en Google.
Aprender inglés y ligar durante los veranos en Estados Unidos, Inglaterra o Irlanda. Si no hay dinero para ir a esos sitios, ligar con las extranjeras en las playas locales más cercanas.
Descubrir que estudiar es más divertido que la vagancia, aunque la pereza que te da al principio cuando quieres esforzarte es enooorrrme.
Aprender métodos de estudio (técnicas de estudio) que te permiten estudiar mucho menos tiempo que la gente que saca malas notas y dicen que no pegan ni golpe. Encima sacando muy buenas notas, lo que te dará fama de inteligente y no de empollón.
Conseguir que mi madre me deje que: a) me vista como quiera; b) Me ponga los piercings que quiera; c) las mechas que yo quiera; y d) los tatuajes que yo quiera.
Impresionar a la friki de mi prima que es una empollona, está buenísima y pasa de mi.
Conseguir que me respeten los chicos. Aparte de sacar mejores notas que todos ellos, puedo demostrales que razono mejor y mi inteligencia llega muchas yardas más lejos que las de sus pequeños cerebros obsesionados con mis piernas.
Ser responsable y evitar malos caminos y tentaciones fáciles que te destruyen (drogas, alchohol...).
Cuando apruebo y mejoro mi autoestima tengo menos granos, engordo menos y mi físico mejora. Está comprobado que el estrés y las preocupaciones perjudican el físico de una persona.
Intentar conocer tus limites. Es bueno saber que puedes llegar muy lejos; incluso cuando piensas que has llegado a tu límite, todavía puedes caminar más...
Es mejor acostumbrarte desde joven al triunfo que al fracaso. Lo fracasados cuando van haciéndose mayores se convierten en personas tristes, infelices, pesimistas... que arruinan sus vidas y las de la gente que le rodean.
Empezar a ganar dinero pronto, independizarte de tu familia y poder vivir con tu pareja pagando tus gastos (coche, piso, comida...) de tu bolsillo.
Evitar la depresión y el mal ambiente que me rodea. Mi familia, mi casa, mi colegio y mi barrio no es lo mejor que a uno le puede tocar. Estudiar me da esperanzas de mejorar el mundo que me rodea.
Si estudio mi madre no me llama para las tareas domésticas (sacar al perro, poner la mesa, meter los platos sucios en el lavajillas, lavar el coche, subir las bolsas de la compra...) y me mantiene el "sueldo" mensual.
Cuando voy al gimnasio y me encuentro con gente de mi clase ya no soy sólo el musculitos, sino que dejo impresionadas a las pivas por partida doble.
No parecer un mañaco y madurar más. Mi hermano mayor dice que en la universidad sólo llegan los que estudian. Los mayores estudian mucho más por algo será.
Sembrar semillas en tu cabeza que mañana serán árboles frondosos, grandes y con frutos.
Para los creyentes y religiosos, recuerda que: "una hora de estudio es una hora de oración".
Se lo debes a tu mejor amigo o amiga. Ha confiado en ti, te ha ayudado en los exámenes, jugándosela por ti, te ha cubierto las espaldas frente al profesor decenas de veces, ha hecho tus trabajos... Es hora que dejes de ser un vacilón y empieces a ser un buen estudiante. Dentro de unos años serás un desastre y tu mejor amigo ya no te podrá ayudar.
No dejar los estudios. Si repites una y otra vez, tendrás que cambiar de Colegio, te desanimarás, se te hará el camino cada vez más difícil, y si llegas flojo y ranqueante a la Universidad, dejarás los estudios tras muchos años de esfuerzo y sin terminarlos. Mal comienzo de tu mayoría de edad, y por tanto, de tu vida.
Vivir mejor la vida. La vida es muy larga. Si trabajas, pongamos que desde los 22 a los 65 años, habrás dedicado a una determinada profesión 8 horas diarias durante 43 años. Es muy duro trabajar tantos años en puestos aburridos, mal pagados y a la órdenes de jefes que pueden ser déspotas. Hay que reaccionar ahora que todavía se está a tiempo.
Ser positivo. Si eres buen estudiante dejarás de ser tan negativo. Evitarás criticar a tanta gente y meterte con los demás. Te concentrarás en mejorarte a ti mismo y dejarás en paz a los demás. Olvidarás pensamientos negativos. Créeme, te conviene.
Tus padres serán más receptivos para todo lo que pidas. Estarán abiertos a cuando quieras "darte un homenaje" por que pensarán que "el chico se lo merece". Te trae cuenta, por muy bien que se porten tus padres si eres un mal estudiante, todavía se portarán infinitamente mejor si eres uno de los buenos.
Porque con constancia, un poco de esfuerzo y técnicas de estudio darás un vuelco a tus resultados. Puedes ser un buen estudiante si realmente te lo propones. No es tan duro, ni tan imposible como te podría parecer.
Los que te suelen aconsejar que seas un buen estudiante son las personas que más saben y más te quieren, por algo será.
Ya sabes lo que se consigue siendo un mal estudiante. Por probar a ser un buen estudiante no vas a perder nada y puedes ganar mucho.
La humanidad lleva millones de años progresando y avanzando. Únete a la fuerza del progreso y contribuye positivamente al avance de nuestra sociedad, nuestro país, ciudad... No seas un mero espectador de la historia.
No seas cómplice de aquellos que malgastan sus energías, su ingenio, su fuerza, su imaginación, su simpatía, su capacidad de gustar a los demás. Hay que situarse entre las personas que lideran el mundo.
Me conviene, puedo y quiero. Es tonto hacerme tanto de rogar.
Por qué tras 100 razones, de verdad, créeme, quedan pocas razones para seguir siendo un mal estudiante.
Tus razones para ser un buen estudiante

Seguro que algunas de estas razones también son las tuyas. Te sugerimos que imprimas la página y que marques con una cruz aquellas que sean también para ti las razones más convincentes para ser un buen estudiante. Añade otras que no estén aquí y también sean importantes para ti. También puedes dejárnoslas en tus comentarios a este post. Gracias.

Temas relacionados: Test: ¿Eres buen estudiante?
Etiquetas: automotivacion

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entrada de Euroresidentes a las 20:06 128 comentarios


LUNES 1 DE OCTUBRE DE 2007

Constancia y esfuerzo
Déjame que te presente a dos nuevos amigos: constancia y esfuerzo. Son primos hermanos. Al principio no te caerán nada simpáticos. Si les das una oportunidad, conforme los vayas conociéndo mejor, se convertirán en tus mejores aliados y amigos. Te sentirás cómodo, respaldado, seguro de ti mismo y dispuesto a realizar cualquier hazaña que se te ponga por delante y que te apetezca conquistar: estudio, deporte, trabajo...

Desarrollar constancia y capacidad de esfuerzo

Son como un músculo que la práctica y ejercicio continuado los fortalece. Piensa en todos los deportistas de étite que tiene España. Ninguno de ellos habría llegado donde está sin constancia y esfuerzo. Rafa Nadal, Pau Gasol, Messi, Pedrosa, Raúl...

Las personas que triunfan generalmente han aprendido a desarrollar una gran capacidad de esfuerzo y la constancia a la hora de llevarlo a cabo. Algunos de ellos partiendo de condiciones muy adversas, como el caso de Messi (afectado de joven por enfermedades y condiciones muy defavorables para destacar en un deporte como el fútbol).

El esfuerzo

Desengáñate. Nada importante te llegará sin esfuerzo. Millones de personas juegan todos los días a la loteria y otros juegos de azar y mueren sin haber tenido "suerte". Gánate tu suerte, llame o no llame a tu puerta. Reivindícala por derecho propio.

Desarrollar una gran capacidad de esfuerzo es lo que te permitirá continuar a pleno rendimiento mientras que otros tirán la toalla. Podrás plantearte metas y retos que otros sólo se permitirán soñar, renunciando a aspirar por considerarlos inaccesibles.

Desarrollar tu capacidad de esfuerzo en el estudio exige progresividad y constancia. Si quieres desarrollar un músculo para hacer flexiones, sabes bien que de nada te sirve esforzarte mucho un día o dos.. Hay que empezar por pocas y cada día hace una o dos más.. muchos días. Eso es lo que tendrás que hacer para desarrollar tu capacidad de esfuerzo en el estudio. Empieza por poco porque al principio te costará mucho trabajo concentrarte. Cada día añade un poco de tiempo más, hasta alcanzar el tiempo que necesitas para preparar bien tus asignaturas. Al final, lo harás como si nada... "sin esfuerzo". Lo que a otros les costará una barbaridad, tu lo harás muy fácilmente.

Habrás conseguido una cosa muy importante. Tu mente te dirá ante cualquier reto: sí, puedo.

La constancia

Imáginate que la vida es una gran maratón. Al principio algunos saldrán muy deprisa y te dejarán atrás. Tu saldrás relativamente despacio, a un paso y ritmo constante... Al pasar unos pocos kilómetros empezarás a sobrepasar a los "fanfarrones". Ellos sudando y agotados, sin poder seguir tu ritmo. Tú al mismo ritmo y paso que cuando empezaste la carrera, fresco, dispuesto a llegar al final.

Imáginate lo que hace una semilla de una sequoia. Todos los días crece un poco. Al principio le cuesta muchísimo trabajo. Un brote muy tierno debe romper la propia semilla, abrirse paso en la dura tierra, llegar a la superficie... Todos los días crece algo, casi imperceptible... Pero todos los días... Al cabo de años la semilla se ha convertido en un árbol gigante de 112 metros de altura y una docena de metros de diámetro.

La constancia en el estudio es fundamental. No dejes de estudiar. Tómalo con un entrenamiento. Ejercita tu cuerpo y mente cada día. No dejes largos períodos de tiempo sin hacer nada: estarás entrenando tu cuerpo en la vagancia -la gran enemiga del esfuerzo-. Si quieres realmente llegar a ser un campeón en el estudio, entrénate aunque sea una o dos horas sábados, domingo, vacaciones, etc. El día tiene 24 horas; sólo dos horas de estudio al día no te impedirán divertirte, pasarlo bien y hacer un montonazo de cosas que te gustan.

Cómo controlar tu esfuerzo y constancia

Tienes que hacer, al igual que los deportitas, un plan de entrenamiento. Y deberás llevarlo a cabo a rajatabla. En el cumplimiento de tu plan debes ser inflexible. Deberás controlar que cumples cada hora, cada minuto y que lo haces rindiendo bien, sin autoengañarte.

Para controlar tu esfuerzo y constancia debes hacer planes para estudiar diarios y semanales. Planifica tu entrenamiento día a día. No improvises. La mente humana pierde mucha energía si cada día se sume en la incertidumbre de tener que decidir. Acuéstate cada noche sabiendo lo que vas a hacer mañana. Durante el sueño tu cerebro se prepara. Te levantarás mentalizado y dispuesto a cumplir el Plan.

Y por supuesto, aunque no logres al principio tus metas incluso tengas "mala suerte", NO TE RINDAS NUNCA. Recuerda que tu mente ya conoce cómo fracasar. Ahora debes enseñarla a cómo triunfar con un gran músculo de esfuerzo y constancia.

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101 razones para ser buen estudiante
Etiquetas: automotivacion, planes

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VIERNES 28 DE SEPTIEMBRE DE 2007

Aprender de los fracasos
El profesor Tal Ben-Shachar enseña en las aulas de la Universidad de Harvard una asignatura peculiar: "Aprender a ser feliz". Una de las cosas que sostiene Ben - Shachar es intentar ver nuestros fracasos como una enseñanza.

Aprender de los fracasos

A nadie le gusta fracasar, pero si hemos cosechado fracasos como estudiantes debemos aprender de nuestra propia experiencia.

Ya sabemos lo que hay que hacer para fracasar, por tanto, basta de autoengañarnos, tenemos que probar otras vías.


Aprender de mi fracaso:
No planifico bien mi tiempo.
Pierdo soberanamente el tiempo en mil cosas que no me divierten, ni me aportan realmente nada últil o ni tan siquiera placentero.
Dejo para el final mis obligaciones: deberes, estudiar, preparar los exámenes. Al final estudio tarde, mal y nunca.
No me concentro bien en las clases, mi mente se dispersa en mil cosas.
Mis metas son aprobar por la mínima, con lo que muchas veces suspendo.
Me siento que no uso bien mi libertad. Me siento incómodo e irresponsable. Cada vez tengo más conciencia de mis fracasos y de los disgustos que proporcionan a mi familia y a mi mismo.
Al no usar bien mi libertad acaban obligándome y castigándome.
Tengo claro lo que hay que hacer para fracasar.

Mejorar, triunfar, prepararme para un futuro

Hasta ahora, mi libertad se convertido en holgazanería e irresponsabilidad. Hay que probar otras vías... ¡Basta ya de fracaso!
Tengo que cambiar mis hábitos y mi actitud. Debo ser dueño de mi situación. Debo mandar en mi mismo.
Nadie me debe obligar a estudiar o castigar. Yo y solo yo debo tener capacidad para hacer las cosas bien.
Tengo que convencerme de que hay buenas razones para ser un buen estudiante.
Etiquetas: automotivacion

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MARTES 25 DE SEPTIEMBRE DE 2007

No te rindas nunca
Confucio: "Nuestra mayor gloria no es no fracasar nunca, sino volver a intentarlo cuando fracasamos".

No rendirse nunca

No te rindas nunca. Si fracasas vuelve a intentarlo. La persistencia y la constancia son dos claves del éxito en el estudio. Debes mentalizarte para ello. Tienes que demostrarte a ti mismo que "tienes madera". Si aplicas diariamente una dosis de persistencia y constancia triunfarás.

Estas claves de éxito han sido aplicadas por muchos antes que tú. Muchas personalidades tuvieron en común no rendirse ante la adversidad. ¿Acaso crees que aquellos que triunfan han caminado hacia el triunfo por un lecho de rosas?
El XXVI Presidente de los Estados Unidos Abraham Lincoln pasó a la historia como el que únificó a una gran nación y abolió la esclavitud. Pero antes de esto, de joven fue a la guerra como capitán y volvió soldado; seguidamente fracasó en su intento de ser un hombre de negocios; como políticó fracasó en su primer intento para formar parte del Congreso, fue derrotado también en su intento de ser senador dos veces y de ser vicepresidente en 1856. Nunca hubiera llegado a ser Presidente si en cualquiera de sus fracasos hubiera tirado la toalla.
Sigmund Freud fue abucheado cuando prensentó sus ideas a la comunidad científica europea ¿se rindió?. No; volvió a su oficina y siguió escribiendo...
Charles Darwin escuchó de su padre decirle que él "no servía nada más que para coger perros y ratas". En su propia autobiografía Darwin llegó a decir: "Era considerado por mis profesores y por mi padre un chico ordinario, bastante por debajo de la media intelectual". ¿Se rindió? No; claramente evolucionó hacia el éxito...
El gran inventor Thomas Edison fue advertido por sus profesores de que era "demasiado estúpido" para aprender cualquier cosa. Incluso lo despidieron de sus dos primeros empleos por "no ser productivo". Como inventor hizo más mil intentos fallidos antes de hacer funcionar la bombilla eléctrica. Cuando un periodista le preguntó que cómo se había sentido al fracasar con anterioridad mil veces. Edison replicó, "Yo no he fracasado 1.000 veces. Fueron mil pasos hasta la invencción de la bombilla".
Albert Einstein no habló hasta que tuvo cuatro años y no empezó a leer hasta los siete. Sus padres pensaron que tenía alguna incapacidad. Uno de sus profesores llegó a describirlo como "mentalmente lento, poco sociable y siempre perdido en sus tontos sueños". La Zurich Polytechnic School rechazó su admisión. No se rindió y acabó sorprendiendo al mundo como una de las inteligencias más soberbias de la humanidad de todos los tiempos.
Louis Pasteur fue un mediocre alumno en sus estudios de pregraduado sólo alcanzó en química el 15º puesto de un total de 22 alumnos. ¿Se desanimó?. De haberlo hecho muchas vidas no se hubieran salvado y la Química habría perdido una de sus mejores mentes.
Michael Jordan fue separado del equipo de baloncesto de su universidad. M. Jordan comento en una ocasión: "Yo he fracasado una y otra vez en mi vida. Esa es la razón por la que he triunfado".
Walt Disney fue despedido por un editor de periódicos por "su falta de imaginación y no tener nuenas ideas". Antes de construir Disneyland quedó varias veces en bancarrota. De hecho, el Parque fue rechazado por la ciudad de Anaheim. No se rindió...
Sidney Poitier, en su primera prueba, el director del casting le soltó: "¿Por qué no paras de hacer perder el tiempo de la gente, vas fuera y te dedicas a ser lavaplatos o algo así? Años después Poitier confesó que fue en ese preciso momento en el que decidió dedicarse toda su vida a ser actor.
Charlie Chaplin fue inicialmente rechazado por Hollywood porque sus pantomimas fueron consideradas una "tontería".
El joven Beethoven prefería interpretar sus propias composiciones que mejorar su técnica con el violín. Su profesor le llamó "un inutil como compositor". Y seguro que recuerdas que Beethoven escribió cinco de sus grandes sinfonías cuando estaba completamente sordo.
Piccaso. Un galerista de arte rechazó dar refugio a Picasso cuando este le pidió si podía recoger sus pinturas desde fuera para protegerlas de la lluvia.
Van Gogh solamente vendió una pintura durante su vida a la hermana de uno de sus amigos por 400 francos (aproximadamente unos 30 €). Esto no fue ningún inconveniente para que Van Gogh no se rindiera y acabara de completar más de 800 obras.
Pablo Casals a los 95 años fue entrevistado por un joven periodista que le preguntó: "Mr. Casals, usted tiene 95 años y es el más grande violonchelista que jamás ha existido. ¿Por qué todavía practica más de 6 horas al día?" Pablo Casals le respondió: "Por que creo que estoy haciendo progresos".
Steve Jobs, Presidente de Apple y unos de los mitos de las computadoras personales y de iMac, iPod, MacPro o el iPhone. Steve no llegó a acabar sus estudios universitarios. En el garaje de sus padres adoptivos partiendo él y su amigo Steve Wozniak llegaron a crear uno de los iconos mundiales de la computación: Apple. Cuando la empresa rozaba el mayor éxito fue "despedido", pese haberla creado él. Empezó nuevamente con proyectos que demostraron su creatividad, tenacidad, capacidad hasta lograr de nuevo la presidencia de Apple veinte años después. Desde 1997 la dirige en una nueva etapa con proyectos de éxito mundial. En este tiempo ha vencido un cáncer de páncreas para el que le diagnosticaron sólo seis meses de vida.
Si lo deseas puedes leer (en inglés) más experiencias de estas en la Division of Education de la Emory University: But They Did Not Give Up ("Pero ellos no se rindieron"). Y ya sabes: no te rindas tú.

Lectura recomendada:
Frases motivadoras
Lecciones de Steve Jobs
Etiquetas: automotivacion

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entrada de Euroresidentes a las 00:25 43 comentarios


LUNES 24 DE SEPTIEMBRE DE 2007

La automotivación en el estudio
Nadie mejor que tu sabes lo que te motiva, lo que te induce al esfuerzo. Es conveniente que encuentres razones muy convincentes e importantes que te automotiven y no te dejen la menor duda de que el esfuerzo que vas a hacer merece la pena.

Cómo empezar la auto-motivación

1. Ventajas de estudiar y sacar buenas notas. Escribe en un papel todas las ventajas que te reportará el ser un buen estudiante (ventajas familiares, premios, mejor futuro, consideración de los profesores...). No dejes nada en el tintero. Desde acceder a la chica de la clase que más te gusta a comprarte una moto, pasando por hacerte un piercing, o irte de vaciones a los Estados Unidos. Negocia tus premios de acuerdo con lo que tus padres te pueden dar.

2 . Convéncete totalmente que puedes estudiar con éxito y sacar buenas notas. Al respecto sabías que:
Muchos genios y personalidades que han triunfado en sus vidas eran de jóvenes malos estudiantes, hasta que un buen día supieron reaccionar. Lee No te rindas.
Sólo utilizas un pequeño porcentaje de tu capacidad intelectual, bien entrenado puedes superar a muchos compañeros que crees inalcanzables.
Aplicando técnicas de estudio algunos estudiantes pueden mejorar su rendimiento en porcentajes altísimos, lo que les permite superar con relativa facilidad a los mejores de su clase.
Si aprendes a controlar y reeducar tus hábitos habrás aprendido algo importantísimo para adaptarte a situaciones difíciles que la vida te puede deparar.
3. El poder de la automotivación

Es muy importante encontrar razones que te automotiven. En los posts que siguen hablaremos de muchas cosas que quizás puedan ayudar tu automotivación. Por ejemplo:
Lo tonto de perder el tiempo,
Aprovechar la experiencia de los propios fracasos
Las ventajas de sacar provecho a las clases,
Las clases divertidas, etc. etc.
El poder de la automotivación te ayudará mover montañas. Si encuentras tus razones para ser un buen estudiante, eso es lo más importante. Todo lo demás vendrá de seguido.