Para conseguir buenos resultados has de tener clara
Cual es la prioridad
Lo importante
Y dedicar tiempo de calidad
A perseguir esta realidad
Ponerle ganas e intensidad
Una vez que tengas establecida la prioridad
luego dedica Orden y Humildad para acercarte a tu objetivo!!!
domingo, 29 de enero de 2012
Encender el motor del entusiasmo
Estudiar con entusiasmo
Una vez escuché al alguien cuando era niño que el entusiasmo movía montañas. Me hizo pensar mucho. Ya de niño me daba cuenta de lo importante que era el entusiasmo. Mi entusiasmo por algo contagiaba a mis padres y me permitía conseguir algunas cosas que deseaba. Desde entonces cada vez me ido convenciendo cada vez más de que si quiero conseguir algo que merece la pena tengo que hacerlo con verdadero entusiasmo.
El entusiasmo lo mueve todo:
El entusiasmo abre la mente, hace más fácil lo difícil.
El entusiamo incrementa nuesta productividad, nos permite trabajar mucho más rápido y con mejores resultados.
El entusiasmo hace más fuerte nuestra voluntad y la constancia en el trabajo.
El entusiamo nos lleva a no rendirnos nunca (ver no te rindas)
El entusiamo nos convierte en más fuertes, nos hace más optimistas, más seguros de nosostros mismos, más convencidos de que alcanzaremos nuestras metas.
El entusiasmo multiplica nuestra capacidades, hace que nuestros coefientes de inteligencia parezcan muchos mayores e incluso tal vez lo sean, si consideramos la inteligencia emocional como una aliada.
El entusiasmo es contagioso, hace posible lo imposible.
Estudiar con entusiasmo
Las técnicas de estudio pueden ayudarte a mejorar tu rendimiento. Pero créeme, el bálsamo, la piedra filosofal, es el entusiasmo. Con entusiasmo obstendrás los mejores resultados.
¿Cómo estudiar con entusiasmo? Se preguntará un autoconvencido "mal" estudiante.
- Precisamente cuando intento estudiar me aparece cualquier sensación menos el entusiasmo. Pensará.
Los humanos tenemos la suficiente fuerza de voluntad para automotivarnos a la hora de hacer cosas. Alguien que tenga hambre escalará montañas si el alimento únicamente es posible encontralo en la más alta cima. Si algo realmente nos interesa somos capaces de no dormir, de luchar, de no parar hasta conseguirlo.
Cómo desarrollar entusiasmo con los estudios
Comer, amar, pasarlo bien quizás te motive enormemente. Bien, pues intenta convencerte que estudiar es tan importante para ti como todo lo que te motiva. Hace algún tiempo escribimos las 101 razones para ser un buen estudiante (que por cierto nos ha copiado en toda la red, espero que se aprovechen). Es importante que encuentres las razones que te motiven, que te entusiasmen a ti.
Utiliza tu imaginación y tus sentimientos más íntimos. ¿Qué te gustaría ser? ¿Primer ministro? ¿millonario? ¿el mejor médico del mundo?. Todo vale si llegas a la convicción de que estudiar es el medio para alcazar tus objetivos.
Cuando te pongas a estudiar, aunque no tengas ganas, las clases sean aburridas, los profesores no te gusten, etc. Todo eso será anecdótico si te has convencido de que lo que más deseas en tu vida pasa por estudiar.
Estudiar con entusiasmo incremetará tu capacidad de concentración y tu rendimiento cada segundo que emplees en estudiar. Te ayudará a volcarte a atender en las clases. A recoger los mejores apuntes y contrastarlos con los tuyos. A aprovechar cada minuto y no perder el tiempo. A preparar con mucha antelación los exámenes...
Así que, no lo dudes: enciende el motor de tu entusiasmo.
Una vez escuché al alguien cuando era niño que el entusiasmo movía montañas. Me hizo pensar mucho. Ya de niño me daba cuenta de lo importante que era el entusiasmo. Mi entusiasmo por algo contagiaba a mis padres y me permitía conseguir algunas cosas que deseaba. Desde entonces cada vez me ido convenciendo cada vez más de que si quiero conseguir algo que merece la pena tengo que hacerlo con verdadero entusiasmo.
El entusiasmo lo mueve todo:
El entusiasmo abre la mente, hace más fácil lo difícil.
El entusiamo incrementa nuesta productividad, nos permite trabajar mucho más rápido y con mejores resultados.
El entusiasmo hace más fuerte nuestra voluntad y la constancia en el trabajo.
El entusiamo nos lleva a no rendirnos nunca (ver no te rindas)
El entusiamo nos convierte en más fuertes, nos hace más optimistas, más seguros de nosostros mismos, más convencidos de que alcanzaremos nuestras metas.
El entusiasmo multiplica nuestra capacidades, hace que nuestros coefientes de inteligencia parezcan muchos mayores e incluso tal vez lo sean, si consideramos la inteligencia emocional como una aliada.
El entusiasmo es contagioso, hace posible lo imposible.
Estudiar con entusiasmo
Las técnicas de estudio pueden ayudarte a mejorar tu rendimiento. Pero créeme, el bálsamo, la piedra filosofal, es el entusiasmo. Con entusiasmo obstendrás los mejores resultados.
¿Cómo estudiar con entusiasmo? Se preguntará un autoconvencido "mal" estudiante.
- Precisamente cuando intento estudiar me aparece cualquier sensación menos el entusiasmo. Pensará.
Los humanos tenemos la suficiente fuerza de voluntad para automotivarnos a la hora de hacer cosas. Alguien que tenga hambre escalará montañas si el alimento únicamente es posible encontralo en la más alta cima. Si algo realmente nos interesa somos capaces de no dormir, de luchar, de no parar hasta conseguirlo.
Cómo desarrollar entusiasmo con los estudios
Comer, amar, pasarlo bien quizás te motive enormemente. Bien, pues intenta convencerte que estudiar es tan importante para ti como todo lo que te motiva. Hace algún tiempo escribimos las 101 razones para ser un buen estudiante (que por cierto nos ha copiado en toda la red, espero que se aprovechen). Es importante que encuentres las razones que te motiven, que te entusiasmen a ti.
Utiliza tu imaginación y tus sentimientos más íntimos. ¿Qué te gustaría ser? ¿Primer ministro? ¿millonario? ¿el mejor médico del mundo?. Todo vale si llegas a la convicción de que estudiar es el medio para alcazar tus objetivos.
Cuando te pongas a estudiar, aunque no tengas ganas, las clases sean aburridas, los profesores no te gusten, etc. Todo eso será anecdótico si te has convencido de que lo que más deseas en tu vida pasa por estudiar.
Estudiar con entusiasmo incremetará tu capacidad de concentración y tu rendimiento cada segundo que emplees en estudiar. Te ayudará a volcarte a atender en las clases. A recoger los mejores apuntes y contrastarlos con los tuyos. A aprovechar cada minuto y no perder el tiempo. A preparar con mucha antelación los exámenes...
Así que, no lo dudes: enciende el motor de tu entusiasmo.
Como ayudar a los Hijos
1.-Explicales la Importancia de los estudios
2.-Insiste sobre esta prioridad
3.-Ayudales a amar los estudios
4.-Establecer conexión emocional
5.-El Centro más adecuado para cada uno
6.-Cada uno es un mundo
7.-Paso a paso
2.-Insiste sobre esta prioridad
3.-Ayudales a amar los estudios
4.-Establecer conexión emocional
5.-El Centro más adecuado para cada uno
6.-Cada uno es un mundo
7.-Paso a paso
Los Españoles no hablan Ingles: No es prioritario
No hay nada que no puedas lograr en la vida si:
1. Decides con claridad que estás absolutamente resuelto en lograrlo.
2. Estás dispuesto a tomar acción de forma masiva y constante.
3. Tienes la capacidad para darte cuenta qué está funcionando y qué no.
4. Sigues ajustando y haciendo cambios en tu camino usando todos los recursos que tienes a tu alcance.
Tony Robbins
¿Qué es un español? Alguien que se pasa su vida aprendiendo inglés. Y, se podría añadir, que nunca lo aprende. Búlgaros, húngaros y turcos son los únicos que alegan hablar menos inglés que los españoles. El 65% de los españoles reconoce que no es capaz de hablar, ni de leer ni de escribir en ese idioma. ¿Por qué lo hablamos tan mal?
Es cierto que se trata de un problema arrastrado. La dictadura de Franco cerró las fronteras al inglés durante 40 años, se centró en la defensa del español y España se convirtió así en un país acostumbrado a ver cine doblado. En la actualidad, el dominio del inglés sigue siendo uno de los factores educativos que más marca la diferencia entre unas clases sociales y otras, de ahí el énfasis en los últimos años en que los colegios públicos sean bilingües o, como ha propuesto CiU, la necesidad de que los colegios impartan algunas asignaturas en inglés para dar una solución a esta situación que afecte a todos por igual.
"El verdadero problema es que, si miras las estadísticas, el porcentaje no se ha movido a través de los años", dice Ramon Aspa, director ejecutivo de la escuela de idiomas de Esade. Los datos son chocantes. El 70% de los españoles reconoce que el inglés es importante o muy importante, pero sólo el 4% lo estudia, según la consultora Ipsos para la editorial Océano. El informe revela que el 17% lee correctamente este idioma, el 14% lo entiende cuando lo escucha y el 11% asegura hablarlo bien. Mientras España enmudecía, otros tomaban ventaja como Portugal y Grecia, que se adaptan lingüísticamente a la ampliación de la Unión Europea, y con ello a la importancia del inglés como lengua franca. "Es el latín del siglo XXI", observa Aspa, que no tira la toalla: ¿Por qué los telediarios no nos dejan oír la voz de Obama? ¿En lugar de doblar no se puede subtitular?".
También es verdad que nos podemos refugiar en la excusa del "peor son ellos" para los idiomas. "Nosotros hablamos mejor inglés de lo que los ingleses hablan español", apunta el académico Álvaro Pombo. Y hay buenos ejemplos, como los roqueros españoles de Dover, que componen y cantan en el idioma de Shakespeare. Amparo Llanos, guitarrista y una de las voces de Dover, aprendió estudiando un año en Estados Unidos. "Simplemente elegimos este idioma porque nos apetecía, nos sentimos más cómodos", dice. Cada vez más, los españoles necesitan el inglés para trabajar. Javier viajó hace 40 años a Inglaterra, donde pasó tres veranos recogiendo fresas y sirviendo cafés hasta que su nivel fue aceptable. Marta, hija de Javier, también eligió ese camino: "Aunque recibí clases durante tres años, terminé el bachillerato sin ser capaz de mantener una conversación básica, redactar una carta o leer un periódico". En Escocia vivió y trabajó, y en un año saldó su deuda. "Allí conocí a decenas y decenas de españoles que habían venido a buscar lo mismo que yo. Eso demuestra que la educación española tiene un problema".
Un problema no: dos. Porque la inversión, sobre todo privada, de las familias, en este idioma, mueve millones. El pasado año 105.000 españoles viajaron al exterior para seguir algún curso de idiomas. El 94% estudió inglés y el 65% de ellos era menor de edad. Otros 45.000 se marcharon con una beca del Ministerio de Educación y Ciencia. La mayoría se trasladó a Gran Bretaña e Irlanda, según la Asociación Española de Promotores de Cursos en el Extranjero (ASEPROCE), cuyo volumen de negocio asciende a los 300 millones de euros. Un paquete de cuatro semanas en el extranjero cuesta entre 2.500 y 3.000 euros. "Somos en Europa los que más exportamos con afán académico", subraya su presidente Juan Manuel Elizalde. "Los informes europeos nos ponen a la cola en inglés, pese a que somos uno de los países que más invierte en el sector público y privado".
España, siendo la octava economía del planeta, suspende en inglés, aunque más justo sería decir que suspende en un segundo idioma. Ni ingleses, ni norteamericanos son unos cracks en otro idioma. Hay una teoría: los países con lenguas que cuentan con un gran número de hablantes, como Francia e Inglaterra no sienten la necesidad de aprender otros idiomas. Lo seguro científicamente es que el español no tiene un cromosoma perdido que le impida hablar inglés con corrección.
El secretario general del Ministerio de Educación, Alejandro Tiana, confirma la tesis. Tener una primera lengua fuerte hace que sus hablantes soporten menos presión para aprender otros idiomas. "En España, el dominio del inglés todavía es insuficiente. El sistema educativo no le ha dado tradicionalmente una gran importancia a las lenguas extranjeras. Aunque peores que nosotros son los ingleses", explica Tiana. Desde este año, los niños españoles estudian inglés desde 1º de primaria, es decir, con seis años. Y a partir de 2009 la introducción de la lengua extranjera se extenderá al final de la educación infantil.
No hay una edad ideal para empezar a aprender un idioma, sino un análisis de las características de cada país y una decisión que implique a todos. "Existe la evidencia de que empezar a una edad temprana el aprendizaje de aspectos centrales, como la gramática y la pronunciación, es muy importante", afirma la investigadora Nuria Sebastián.
Algunas escuelas españolas ya se han apuntado al inglés en serio y ofrecen asignaturas en ese idioma. Los niños no estudian Naturaleza sino Science. Y no pasa nada. Bueno, nada, nada... Es necesario hacer hincapié en la formación de los profesores. Desde 1996, el British Council colabora con el ministerio y las comunidades para desarrollar un currículo integrado de español-inglés. Ya hay 26.000 jóvenes que siguen este programa educativo en 110 centros públicos.
Para Isa, el inglés que aprenden sus hijos en el colegio no es suficiente. Por eso ha decidido que estudien una hora de inglés a la semana, cada uno con un profesor particular. En julio se van a un campamento, organizado por su propio colegio. Coste total de la operación: 3.000 euros al año.
"El sistema educativo debe dar el salto cualitativo y dejar de enseñar el inglés como lengua extranjera e impartirlo como una habilidad básica del sistema", subraya Miquel Berga, presidente de la Asociación de Profesores y Profesoras de Cataluña (APAC). El problema, según Berga, es que en la primaria y la secundaria hay mecanismos que garantizan el contacto con el inglés, pero en la universidad no. Hay distintas iniciativas que tratan de ponerle remedio. La Generalitat de Cataluña quiere que a partir de 2012, cuando acaben sus carreras los estudiantes que las empiezan ahora, deban acreditar su dominio.
Julie McGuiness abre la puerta al optimismo. Ella es teacher training de docentes universitarios que dan las clases en inglés y escritora de libros de texto de inglés. Dice que cada vez se trabaja más en la formación de los profesores y la mejora del material didáctico, pero lamenta que el maestro tenga que usar su tiempo libre para reciclarse. "Hay problemas a los que se enfrenta un profesor como los distintos niveles en una misma clase y la cantidad de alumnos por aula". Aún así, McGuiness considera que los alumnos que salen del bachillerato entran en la universidad cada vez con mejor nivel: "La formación del profesor de inglés es la clave, que sea español o nativo no es lo importante".
Las promesas electorales también ayudan a ser optimistas, aunque ni José Luis Rodríguez Zapatero ni Mariano Rajoy se manejan en esta lengua. Sólo uno de los cinco presidentes que han gobernado España desde 1975 dominaba el inglés: Leopoldo Calvo-Sotelo. Zapatero quiere que en 10 años los jóvenes hablen un inglés fluido. En cuatro años, esos mismos jóvenes tendrán que desarrollar el 15% de sus actividades académicas en este idioma. El PP prometía un curso de un mes en un país de habla inglesa del que se beneficiarían 1,3 millones de estudiantes cada verano.
La realidad es que más de 100.000 personas se presentan cada año en España a los exámenes de inglés de Cambridge ESOL, que certifican su nivel. Los exámenes más conocidos de nivel alto de Cambridge son el First Certificate, el Advanced y el Proficiency. El 70% de los alumnos que se presentaron en 2006 al First aprobaron. "El nivel de inglés en España ha mejorado considerablemente en los últimos 10 años", asegura Chris Hickey, director del British Council en España.
La Unión Europea medirá a partir de 2009 los conocimientos de los jóvenes comunitarios de entre 14 y 16 años en las dos primeras lenguas extranjeras que hayan aprendido. Así se espera conocer el nivel de idiomas, pero también qué países ofrecen los mejores programas. No todo el mundo es partidario de apostar por el inglés: "Debe de ser muy bueno para los negocios, pero no lo son todo en la vida; de hecho, están en las antípodas de la buena vida", asegura Jordi Llovet, catedrático de literatura comparada.
Otro freno histórico al impulso el inglés en España es que la televisión y el cine no se emitan en versión original. Finlandia y Holanda son un ejemplo a seguir. Ambos países, con un gran nivel de inglés, ven el cine y la televisión en versión original, con excepción de las películas infantiles, que sí las doblan. Un país con un idioma tan especial como el finlandés no tenía capacidad para doblar todo y, al final, la necesidad se transformó en virtud. Francia usa un sistema mixto: en París, las películas extranjeras se estrenan en versión original subtitulada pero siempre hay unas pocas copias dobladas al francés.
En España son pocas las opciones. A principios de los años cuarenta, Franco aprobó una ley prohibiendo las películas en versión original. El objetivo, defender el castellano. "A finales de los años 50, las distribuidoras norteamericanas intentaron exhibir dos películas, La ley de la horca y La Montaña Siniestra, en inglés y con subtítulos. Debió ser un fracaso comercial y no se repitió el tema", explica Fernando Méndez-Leite, director de la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid. Hubo que esperar hasta 1963 para ver en inglés West Side Story, musical de gran éxito. A mediados de los 60, la ley de salas de arte y ensayo permitió proyectar algunas películas de autor en versión original. El doblaje se afincó de tal forma en nuestra sociedad que ha llegado hasta nuestros días, dejándonos aislados. En Alemania o Italia siguen doblando filmes, pero vecinos como Portugal o países más pequeños ven absolutamente todo en versión original. Esto facilita la exposición al idioma y la identificación de sus sonidos desde edades muy tempranas.
"Es muy difícil volver atrás porque existe una actitud negativa del público. Además, las distribuidoras norteamericanas quieren doblar", asegura Mendez-Leite, un defensor de la versión original que considera un "crimen" ver una película doblada. Otro factor es que en España el sector de doblaje es muy potente. La recién aprobada Ley del Cine plantea una serie de incentivos y apoyos especiales a la versión original. "Sin embargo no existe ninguna previsión de prohibir el doblaje", aclara Fernando Lara, director del Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales. Para Joan Pera, la voz de Woody Allen en más de 25 películas, si hace 500 años que se traducen los libros, puede ocurrir lo mismo con las películas.
Las buenas noticias llegan del denominado gurú del inglés global y autor del libro English Next, David Graddol. "Históricamente España ha sido uno de los países más pobres en nivel de inglés; sin embargo, estamos observando un enorme cambio desde 2005, y en dos años vamos a ver más por la transformación de los profesores ingleses en las escuelas españolas. El proyecto de enseñar asignaturas en este idioma tendrá un efecto múltiple". ¿Por qué España lo tiene fácil? Según Graddol, saber claramente por qué idioma apuesta el país es una ventaja, así como tener zonas bilingües, como Cataluña y País Vasco.
Con estos precedentes haber nacido en un país anglosajón casi garantiza encontrar empleo en España. Mick O’Grady llegó a España de turismo y aquí sigue. Lleva 35 años dando clases de inglés, y el trabajo no se le acaba nunca. Siempre ha trabajado en el sector privado y siempre con alumnos adultos. O’Grady hace una diferencia básica: una cosa es estudiar inglés y la otra aprenderlo. No es lo mismo.
Los chavales de la comarca catalana de La Selva lo tienen más fácil que el resto gracias al millonario y empresario textil Joan Riera. Millonario y frustrado por haber viajado a Estados Unidos sin conocer el idioma. Riera le puso remedio. Murió en 1997 y legó 42 millones de dólares a la Generalitat para que los jóvenes de su comarca aprendieran inglés.
1. Decides con claridad que estás absolutamente resuelto en lograrlo.
2. Estás dispuesto a tomar acción de forma masiva y constante.
3. Tienes la capacidad para darte cuenta qué está funcionando y qué no.
4. Sigues ajustando y haciendo cambios en tu camino usando todos los recursos que tienes a tu alcance.
Tony Robbins
¿Qué es un español? Alguien que se pasa su vida aprendiendo inglés. Y, se podría añadir, que nunca lo aprende. Búlgaros, húngaros y turcos son los únicos que alegan hablar menos inglés que los españoles. El 65% de los españoles reconoce que no es capaz de hablar, ni de leer ni de escribir en ese idioma. ¿Por qué lo hablamos tan mal?
Es cierto que se trata de un problema arrastrado. La dictadura de Franco cerró las fronteras al inglés durante 40 años, se centró en la defensa del español y España se convirtió así en un país acostumbrado a ver cine doblado. En la actualidad, el dominio del inglés sigue siendo uno de los factores educativos que más marca la diferencia entre unas clases sociales y otras, de ahí el énfasis en los últimos años en que los colegios públicos sean bilingües o, como ha propuesto CiU, la necesidad de que los colegios impartan algunas asignaturas en inglés para dar una solución a esta situación que afecte a todos por igual.
"El verdadero problema es que, si miras las estadísticas, el porcentaje no se ha movido a través de los años", dice Ramon Aspa, director ejecutivo de la escuela de idiomas de Esade. Los datos son chocantes. El 70% de los españoles reconoce que el inglés es importante o muy importante, pero sólo el 4% lo estudia, según la consultora Ipsos para la editorial Océano. El informe revela que el 17% lee correctamente este idioma, el 14% lo entiende cuando lo escucha y el 11% asegura hablarlo bien. Mientras España enmudecía, otros tomaban ventaja como Portugal y Grecia, que se adaptan lingüísticamente a la ampliación de la Unión Europea, y con ello a la importancia del inglés como lengua franca. "Es el latín del siglo XXI", observa Aspa, que no tira la toalla: ¿Por qué los telediarios no nos dejan oír la voz de Obama? ¿En lugar de doblar no se puede subtitular?".
También es verdad que nos podemos refugiar en la excusa del "peor son ellos" para los idiomas. "Nosotros hablamos mejor inglés de lo que los ingleses hablan español", apunta el académico Álvaro Pombo. Y hay buenos ejemplos, como los roqueros españoles de Dover, que componen y cantan en el idioma de Shakespeare. Amparo Llanos, guitarrista y una de las voces de Dover, aprendió estudiando un año en Estados Unidos. "Simplemente elegimos este idioma porque nos apetecía, nos sentimos más cómodos", dice. Cada vez más, los españoles necesitan el inglés para trabajar. Javier viajó hace 40 años a Inglaterra, donde pasó tres veranos recogiendo fresas y sirviendo cafés hasta que su nivel fue aceptable. Marta, hija de Javier, también eligió ese camino: "Aunque recibí clases durante tres años, terminé el bachillerato sin ser capaz de mantener una conversación básica, redactar una carta o leer un periódico". En Escocia vivió y trabajó, y en un año saldó su deuda. "Allí conocí a decenas y decenas de españoles que habían venido a buscar lo mismo que yo. Eso demuestra que la educación española tiene un problema".
Un problema no: dos. Porque la inversión, sobre todo privada, de las familias, en este idioma, mueve millones. El pasado año 105.000 españoles viajaron al exterior para seguir algún curso de idiomas. El 94% estudió inglés y el 65% de ellos era menor de edad. Otros 45.000 se marcharon con una beca del Ministerio de Educación y Ciencia. La mayoría se trasladó a Gran Bretaña e Irlanda, según la Asociación Española de Promotores de Cursos en el Extranjero (ASEPROCE), cuyo volumen de negocio asciende a los 300 millones de euros. Un paquete de cuatro semanas en el extranjero cuesta entre 2.500 y 3.000 euros. "Somos en Europa los que más exportamos con afán académico", subraya su presidente Juan Manuel Elizalde. "Los informes europeos nos ponen a la cola en inglés, pese a que somos uno de los países que más invierte en el sector público y privado".
España, siendo la octava economía del planeta, suspende en inglés, aunque más justo sería decir que suspende en un segundo idioma. Ni ingleses, ni norteamericanos son unos cracks en otro idioma. Hay una teoría: los países con lenguas que cuentan con un gran número de hablantes, como Francia e Inglaterra no sienten la necesidad de aprender otros idiomas. Lo seguro científicamente es que el español no tiene un cromosoma perdido que le impida hablar inglés con corrección.
El secretario general del Ministerio de Educación, Alejandro Tiana, confirma la tesis. Tener una primera lengua fuerte hace que sus hablantes soporten menos presión para aprender otros idiomas. "En España, el dominio del inglés todavía es insuficiente. El sistema educativo no le ha dado tradicionalmente una gran importancia a las lenguas extranjeras. Aunque peores que nosotros son los ingleses", explica Tiana. Desde este año, los niños españoles estudian inglés desde 1º de primaria, es decir, con seis años. Y a partir de 2009 la introducción de la lengua extranjera se extenderá al final de la educación infantil.
No hay una edad ideal para empezar a aprender un idioma, sino un análisis de las características de cada país y una decisión que implique a todos. "Existe la evidencia de que empezar a una edad temprana el aprendizaje de aspectos centrales, como la gramática y la pronunciación, es muy importante", afirma la investigadora Nuria Sebastián.
Algunas escuelas españolas ya se han apuntado al inglés en serio y ofrecen asignaturas en ese idioma. Los niños no estudian Naturaleza sino Science. Y no pasa nada. Bueno, nada, nada... Es necesario hacer hincapié en la formación de los profesores. Desde 1996, el British Council colabora con el ministerio y las comunidades para desarrollar un currículo integrado de español-inglés. Ya hay 26.000 jóvenes que siguen este programa educativo en 110 centros públicos.
Para Isa, el inglés que aprenden sus hijos en el colegio no es suficiente. Por eso ha decidido que estudien una hora de inglés a la semana, cada uno con un profesor particular. En julio se van a un campamento, organizado por su propio colegio. Coste total de la operación: 3.000 euros al año.
"El sistema educativo debe dar el salto cualitativo y dejar de enseñar el inglés como lengua extranjera e impartirlo como una habilidad básica del sistema", subraya Miquel Berga, presidente de la Asociación de Profesores y Profesoras de Cataluña (APAC). El problema, según Berga, es que en la primaria y la secundaria hay mecanismos que garantizan el contacto con el inglés, pero en la universidad no. Hay distintas iniciativas que tratan de ponerle remedio. La Generalitat de Cataluña quiere que a partir de 2012, cuando acaben sus carreras los estudiantes que las empiezan ahora, deban acreditar su dominio.
Julie McGuiness abre la puerta al optimismo. Ella es teacher training de docentes universitarios que dan las clases en inglés y escritora de libros de texto de inglés. Dice que cada vez se trabaja más en la formación de los profesores y la mejora del material didáctico, pero lamenta que el maestro tenga que usar su tiempo libre para reciclarse. "Hay problemas a los que se enfrenta un profesor como los distintos niveles en una misma clase y la cantidad de alumnos por aula". Aún así, McGuiness considera que los alumnos que salen del bachillerato entran en la universidad cada vez con mejor nivel: "La formación del profesor de inglés es la clave, que sea español o nativo no es lo importante".
Las promesas electorales también ayudan a ser optimistas, aunque ni José Luis Rodríguez Zapatero ni Mariano Rajoy se manejan en esta lengua. Sólo uno de los cinco presidentes que han gobernado España desde 1975 dominaba el inglés: Leopoldo Calvo-Sotelo. Zapatero quiere que en 10 años los jóvenes hablen un inglés fluido. En cuatro años, esos mismos jóvenes tendrán que desarrollar el 15% de sus actividades académicas en este idioma. El PP prometía un curso de un mes en un país de habla inglesa del que se beneficiarían 1,3 millones de estudiantes cada verano.
La realidad es que más de 100.000 personas se presentan cada año en España a los exámenes de inglés de Cambridge ESOL, que certifican su nivel. Los exámenes más conocidos de nivel alto de Cambridge son el First Certificate, el Advanced y el Proficiency. El 70% de los alumnos que se presentaron en 2006 al First aprobaron. "El nivel de inglés en España ha mejorado considerablemente en los últimos 10 años", asegura Chris Hickey, director del British Council en España.
La Unión Europea medirá a partir de 2009 los conocimientos de los jóvenes comunitarios de entre 14 y 16 años en las dos primeras lenguas extranjeras que hayan aprendido. Así se espera conocer el nivel de idiomas, pero también qué países ofrecen los mejores programas. No todo el mundo es partidario de apostar por el inglés: "Debe de ser muy bueno para los negocios, pero no lo son todo en la vida; de hecho, están en las antípodas de la buena vida", asegura Jordi Llovet, catedrático de literatura comparada.
Otro freno histórico al impulso el inglés en España es que la televisión y el cine no se emitan en versión original. Finlandia y Holanda son un ejemplo a seguir. Ambos países, con un gran nivel de inglés, ven el cine y la televisión en versión original, con excepción de las películas infantiles, que sí las doblan. Un país con un idioma tan especial como el finlandés no tenía capacidad para doblar todo y, al final, la necesidad se transformó en virtud. Francia usa un sistema mixto: en París, las películas extranjeras se estrenan en versión original subtitulada pero siempre hay unas pocas copias dobladas al francés.
En España son pocas las opciones. A principios de los años cuarenta, Franco aprobó una ley prohibiendo las películas en versión original. El objetivo, defender el castellano. "A finales de los años 50, las distribuidoras norteamericanas intentaron exhibir dos películas, La ley de la horca y La Montaña Siniestra, en inglés y con subtítulos. Debió ser un fracaso comercial y no se repitió el tema", explica Fernando Méndez-Leite, director de la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid. Hubo que esperar hasta 1963 para ver en inglés West Side Story, musical de gran éxito. A mediados de los 60, la ley de salas de arte y ensayo permitió proyectar algunas películas de autor en versión original. El doblaje se afincó de tal forma en nuestra sociedad que ha llegado hasta nuestros días, dejándonos aislados. En Alemania o Italia siguen doblando filmes, pero vecinos como Portugal o países más pequeños ven absolutamente todo en versión original. Esto facilita la exposición al idioma y la identificación de sus sonidos desde edades muy tempranas.
"Es muy difícil volver atrás porque existe una actitud negativa del público. Además, las distribuidoras norteamericanas quieren doblar", asegura Mendez-Leite, un defensor de la versión original que considera un "crimen" ver una película doblada. Otro factor es que en España el sector de doblaje es muy potente. La recién aprobada Ley del Cine plantea una serie de incentivos y apoyos especiales a la versión original. "Sin embargo no existe ninguna previsión de prohibir el doblaje", aclara Fernando Lara, director del Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales. Para Joan Pera, la voz de Woody Allen en más de 25 películas, si hace 500 años que se traducen los libros, puede ocurrir lo mismo con las películas.
Las buenas noticias llegan del denominado gurú del inglés global y autor del libro English Next, David Graddol. "Históricamente España ha sido uno de los países más pobres en nivel de inglés; sin embargo, estamos observando un enorme cambio desde 2005, y en dos años vamos a ver más por la transformación de los profesores ingleses en las escuelas españolas. El proyecto de enseñar asignaturas en este idioma tendrá un efecto múltiple". ¿Por qué España lo tiene fácil? Según Graddol, saber claramente por qué idioma apuesta el país es una ventaja, así como tener zonas bilingües, como Cataluña y País Vasco.
Con estos precedentes haber nacido en un país anglosajón casi garantiza encontrar empleo en España. Mick O’Grady llegó a España de turismo y aquí sigue. Lleva 35 años dando clases de inglés, y el trabajo no se le acaba nunca. Siempre ha trabajado en el sector privado y siempre con alumnos adultos. O’Grady hace una diferencia básica: una cosa es estudiar inglés y la otra aprenderlo. No es lo mismo.
Los chavales de la comarca catalana de La Selva lo tienen más fácil que el resto gracias al millonario y empresario textil Joan Riera. Millonario y frustrado por haber viajado a Estados Unidos sin conocer el idioma. Riera le puso remedio. Murió en 1997 y legó 42 millones de dólares a la Generalitat para que los jóvenes de su comarca aprendieran inglés.
Reforma Educativa
la reforma de la secundaria
Numerosas organizaciones recelan del plan de Educación de quitarle un curso a la ESO para sumárselo al bachillerato - Los temores son la segregación, la falta de financiación y el encaje organizativo
J. A. AUNIÓN - Madrid - 30/01/2012
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El nuevo esquema para la secundaria que planea el ministro de Educación José Ignacio Wert (tres años de ESO y otros tres de bachillerato, restándole un curso a la enseñanza común) despierta de momento más recelos que entusiasmos entre la comunidad educativa. Varias autonomías (Andalucía y Cataluña, de signo político contrario), buena parte de los sindicatos (desde CC OO y UGT hasta FSIE) y los padres de alumnos han manifestado hasta ahora muchas pegas. No por el hecho de alargar el bachillerato, pero sí por quitarle un curso a la ESO. A la espera de que Wert dé más detalles mañana en el Congreso de los Diputados, estas son algunas de las claves de la reforma.
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El Gobierno también quiere conectar más la FP con las empresas
- ¿En qué consiste? Ahora, los alumnos deciden a los 16 años si continúan estudiando el bachillerato, un ciclo de Formación Profesional o si se lanzan al mercado laboral (opción bastante poco atractiva hoy en día). Con la anunciada reforma, la decisión de ir al bachillerato o a la FP se adelanta a los 15 años para los estudiantes que no hayan repetido, que estarán obligados a estudiar al menos el 1º curso de una u otra opción, pues la escolarización seguirá siendo obligatoria hasta los 16 años. Para los que hayan repetido alguna vez (el 40% de los chicos de 15 años) habrá otra opción: los programas de cualificación profesional inicial (PCPI), una vía paralela para aprender los rudimentos de un oficio, una especie de pre-FP que no conduce a ningún título académico, pero da posibilidad de reenganche en la ESO.
Sería un punto intermedio entre el sistema actual y el anterior a los años noventa: los alumnos elegían tras la EGB, a los 14 años, entre bachiller y la FP.
- ¿Segregación? Varios sindicatos, los padres laicos de Ceapa y numerosos expertos consideran un error segregar a los alumnos un año antes, pues rebaja la formación mínima común, lo que a su vez puede reducir la igualdad de oportunidades y volver a dar la imagen de que la FP es para los malos estudiantes. Por su parte, el PP siempre ha defendido que separar más temprano es mejor tanto para los que quieren seguir por la vía académica como para los que no.
Algunos especialistas, como Antonio Bolívar, de la Universidad de Granada, han dicho que la iniciativa no es tan distinta de la que se aprobó el año pasado (y Educación va a paralizar) que hacía un 4º de la ESO con tres opciones: asignaturas enfocadas al bachillerato de letras, al de ciencias o a la FP. Así que lo importante serán los detalles que acompañen la idea, que es lo que realmente podría marcar esa segregación. Cuanto antes llega, más fácilmente reproduce las desigualdades sociales, explica la profesora de Psicología de la Educación de la Autónoma de Madrid Elena Martín.
- Sin título a los 16. ¿Qué pasa con los que estudien 1º de bachillerato o FP porque están obligados? Es ciertamente poco común que el final de la edad obligatoria no coincida con el final de una etapa y, con ello, con la consecución de un título. "Se queda un año descolgado, que no tiene sentido ni organizativa ni pedagógicamente", dice el director de instituto madrileño Félix Torres. En Europa, solo en Austria, Eslovaquia, Lituania e Italia no coincide el fin de la obligatoriedad con un título.
- Concertada. La consejera de Enseñanza de Cataluña, Irene Rigau, planteó la semana pasada el problema que pueden suponer los costes de la reforma. Si 1º debe ser gratuito por estar dentro de la etapa obligatoria, se abre la puerta a concertar (subvencionar en la privada) todo el bachillerato, algo que solo ocurre de forma generalizada en la Comunidad Valenciana, País Vasco, Navarra y Baleares. Hacerlo en el resto de autonomías supondría más de 340 millones de euros, calcula Miguel Recio, de la Fundación 1º de Mayo de CC OO.
Pero, en contra de lo que puede parecer, hay una buena parte de la concertada que no está con la propuesta. El sindicato FSIE, mayoritario en la concertada, por ejemplo, se queja de que los colegios subvencionados que ofrecen la ESO, pero no bachillerato, perderían un curso. "Tendrán serias dificultades para reformar sus instalaciones y dar cabida a las aulas que serán necesarias [...], sobre todo los pequeños pueden acabar perdiendo el actual curso de 4º de la ESO", dice el sindicato en un comunicado.
- El encaje de la FP. El ministro de Educación también ha anunciado una reforma de la FP para conectarla más con las empresas. Pero además, el cambio de la secundaria abre algunas dudas sobre su impacto en la FP. La de grado medio, a la que se accede después de la ESO y consta de dos cursos, ¿también durará tres años? ¿Y la de grado superior, a la que se accede tras el bachillerato? ¿Cómo quedarán las vías de conexión (exámenes de acceso, convalidaciones, etcétera) que se han ido creando en los últimos años entre la secundaria y la FP?
- Calendario. El ministro Wert ha dicho que espera tener aprobada la normativa antes de que termine el año. Pero aunque la reforma entre en vigor en el curso 2013-2014, lo normal es que se haga gradualmente, es decir, empezar con los alumnos que entren ese año en 1º de ESO, luego, que la reforma pase con ellos a 2º y así sucesivamente. De tal modo que el cambio no alcanzaría al bachillerato hasta dentro de al menos cuatro años, un momento en el que quizá ya se haya dejado atrás la crisis y el desembolso de concertar todo el bachillerato podría ser factible.
Numerosas organizaciones recelan del plan de Educación de quitarle un curso a la ESO para sumárselo al bachillerato - Los temores son la segregación, la falta de financiación y el encaje organizativo
J. A. AUNIÓN - Madrid - 30/01/2012
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El nuevo esquema para la secundaria que planea el ministro de Educación José Ignacio Wert (tres años de ESO y otros tres de bachillerato, restándole un curso a la enseñanza común) despierta de momento más recelos que entusiasmos entre la comunidad educativa. Varias autonomías (Andalucía y Cataluña, de signo político contrario), buena parte de los sindicatos (desde CC OO y UGT hasta FSIE) y los padres de alumnos han manifestado hasta ahora muchas pegas. No por el hecho de alargar el bachillerato, pero sí por quitarle un curso a la ESO. A la espera de que Wert dé más detalles mañana en el Congreso de los Diputados, estas son algunas de las claves de la reforma.
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El Gobierno también quiere conectar más la FP con las empresas
- ¿En qué consiste? Ahora, los alumnos deciden a los 16 años si continúan estudiando el bachillerato, un ciclo de Formación Profesional o si se lanzan al mercado laboral (opción bastante poco atractiva hoy en día). Con la anunciada reforma, la decisión de ir al bachillerato o a la FP se adelanta a los 15 años para los estudiantes que no hayan repetido, que estarán obligados a estudiar al menos el 1º curso de una u otra opción, pues la escolarización seguirá siendo obligatoria hasta los 16 años. Para los que hayan repetido alguna vez (el 40% de los chicos de 15 años) habrá otra opción: los programas de cualificación profesional inicial (PCPI), una vía paralela para aprender los rudimentos de un oficio, una especie de pre-FP que no conduce a ningún título académico, pero da posibilidad de reenganche en la ESO.
Sería un punto intermedio entre el sistema actual y el anterior a los años noventa: los alumnos elegían tras la EGB, a los 14 años, entre bachiller y la FP.
- ¿Segregación? Varios sindicatos, los padres laicos de Ceapa y numerosos expertos consideran un error segregar a los alumnos un año antes, pues rebaja la formación mínima común, lo que a su vez puede reducir la igualdad de oportunidades y volver a dar la imagen de que la FP es para los malos estudiantes. Por su parte, el PP siempre ha defendido que separar más temprano es mejor tanto para los que quieren seguir por la vía académica como para los que no.
Algunos especialistas, como Antonio Bolívar, de la Universidad de Granada, han dicho que la iniciativa no es tan distinta de la que se aprobó el año pasado (y Educación va a paralizar) que hacía un 4º de la ESO con tres opciones: asignaturas enfocadas al bachillerato de letras, al de ciencias o a la FP. Así que lo importante serán los detalles que acompañen la idea, que es lo que realmente podría marcar esa segregación. Cuanto antes llega, más fácilmente reproduce las desigualdades sociales, explica la profesora de Psicología de la Educación de la Autónoma de Madrid Elena Martín.
- Sin título a los 16. ¿Qué pasa con los que estudien 1º de bachillerato o FP porque están obligados? Es ciertamente poco común que el final de la edad obligatoria no coincida con el final de una etapa y, con ello, con la consecución de un título. "Se queda un año descolgado, que no tiene sentido ni organizativa ni pedagógicamente", dice el director de instituto madrileño Félix Torres. En Europa, solo en Austria, Eslovaquia, Lituania e Italia no coincide el fin de la obligatoriedad con un título.
- Concertada. La consejera de Enseñanza de Cataluña, Irene Rigau, planteó la semana pasada el problema que pueden suponer los costes de la reforma. Si 1º debe ser gratuito por estar dentro de la etapa obligatoria, se abre la puerta a concertar (subvencionar en la privada) todo el bachillerato, algo que solo ocurre de forma generalizada en la Comunidad Valenciana, País Vasco, Navarra y Baleares. Hacerlo en el resto de autonomías supondría más de 340 millones de euros, calcula Miguel Recio, de la Fundación 1º de Mayo de CC OO.
Pero, en contra de lo que puede parecer, hay una buena parte de la concertada que no está con la propuesta. El sindicato FSIE, mayoritario en la concertada, por ejemplo, se queja de que los colegios subvencionados que ofrecen la ESO, pero no bachillerato, perderían un curso. "Tendrán serias dificultades para reformar sus instalaciones y dar cabida a las aulas que serán necesarias [...], sobre todo los pequeños pueden acabar perdiendo el actual curso de 4º de la ESO", dice el sindicato en un comunicado.
- El encaje de la FP. El ministro de Educación también ha anunciado una reforma de la FP para conectarla más con las empresas. Pero además, el cambio de la secundaria abre algunas dudas sobre su impacto en la FP. La de grado medio, a la que se accede después de la ESO y consta de dos cursos, ¿también durará tres años? ¿Y la de grado superior, a la que se accede tras el bachillerato? ¿Cómo quedarán las vías de conexión (exámenes de acceso, convalidaciones, etcétera) que se han ido creando en los últimos años entre la secundaria y la FP?
- Calendario. El ministro Wert ha dicho que espera tener aprobada la normativa antes de que termine el año. Pero aunque la reforma entre en vigor en el curso 2013-2014, lo normal es que se haga gradualmente, es decir, empezar con los alumnos que entren ese año en 1º de ESO, luego, que la reforma pase con ellos a 2º y así sucesivamente. De tal modo que el cambio no alcanzaría al bachillerato hasta dentro de al menos cuatro años, un momento en el que quizá ya se haya dejado atrás la crisis y el desembolso de concertar todo el bachillerato podría ser factible.
En Islandia Hay feminismo de Verdad o el cuidado de la Mujer
Guarderías en las universidades para las madres estudiantes, hombres con bajas de paternidad de tres meses, una mujer dirigiendo el país... Otro tipo de sociedad es posible.
Islandia –ese bloque de lava subártico vecino de Groenlandia, conocido por un volcán de nombre impronunciable, una cantante (Björk) tan genial como extravagante y, recientemente, por su desafío a la banca– ha sido elegida por un estudio realizado por la revista Newsweek, como el mejor país del mundo para ser mujer. ¿Razones? Un riguroso índice confeccionado con datos del Foro Económico Mundial y de la Organización de las Naciones Unidas, que mide el ámbito jurídico, la salud y la educación, así como la participación de la mujer en el ámbito laboral y político, demuestra, con datos objetivos, que las islandesas nos llevan ventaja. De hecho (y para nuestro sonrojo) en esa misma lista España ocupa el puesto 44 (por detrás de países como Albania, China y Trinidad y Tobago). No es Eurovisión, es la calidad de vida de las mujeres, y si los islandeses tienen 100 puntos, nosotros, 79.
¿POR QUÉ?
Para empezar, porque tienen el mayor índice de natalidad de Europa, pero también el mayor porcentaje de mujeres trabajando fuera de casa. ¿Cómo es posible? ¿Milagros vikingos? Desde luego, Islandia "is different". Es el país del mundo donde la gente compra más libros per cápita, el único miembro de la OTAN que no tiene ejército y el agua caliente llega a todas las casas, directamente, desde las cañerías naturales de las entrañas volcánicas. Pero volviendo a la cuestión de género: el año pasado, el Gobierno prohibió que las empresas se lucraran con la desnudez femenina. De este modo, se propinó un fuerte golpe a la industria de la explotación sexual. Declararon ilegales los clubes de striptease, criminalizaron el consumo de prostitución y adoptaron el modelo austriaco con respecto a la violencia doméstica, donde es el perpetrador quien tiene que irse del domicilio familiar, y no al revés. Además, el Foro Económico Mundial lo considera uno de los países con mayor participación femenina en política –el 45%–. De hecho, Islandia eligió a la primera mujer presidenta del mundo (una madre soltera). Fue hace 28 años y ostentó el cargo durante 16. En 1983 se creó el poderoso Wome’s Alliance, un partido feminista que llegó a conseguir seis escaños de los 63 existentes en ese momento. Una de sus miembros, Ingibjörg Sólrún Gísladóttir, fue alcaldesa de Reykjavik hasta 2003 y, en la actualidad, la primera ministra del país es una mujer abiertamente homosexual. Johanna Jingudardottir ocupa su cargo desde 2009 y fue elegida en las elecciones que sucedieron a la bancarrota islandesa. Recientemente, afirmó sentirse muy orgullosa del informe del Newsweek: "No solo en lo que atañe a las mujeres, sino porque la igualdad de género es el mejor indicador de la calidad de una sociedad". Una de las primeras medidas que tomó fue ampliar el permiso parental, uno de los más avanzados del mundo, ya que en Islandia se conceden tres meses intransferibles a cada progenitor (y nueve más, que se reparten a voluntad).
ENCUENTROS
Estamos a 11 grados bajo cero y todavía es de noche (aunque sea mediodía) en Reikiavik, la capital del "paraíso femenino". Katrin Juliusdottir, ministra de Industria, Energía y Turismo, nos recibe con un cálida sonrisa en una mañana un tanto desapacible: "Me encanta este clima, ponemos la casa con velas para desayunar y a mis hijos les hace muy felices", nos comenta mientras nos hace pasar a su despacho. Ella era muy pequeña cuando las calles de la capital de Islandia se llenaron de mujeres reclamando igualdad. Fue el 24 de octubre de 1975, cuando el 90% de las mujeres de Islandia se declararon en huelga para denunciar la desigualdad entre géneros. Esta muestra del poder femenino volvió a repetirse en 2011, cuando una gran marcha inundó las calles de Reykjavik reviviendo el espíritu de las proclamas de 1975. A pesar de la gran tormenta de nieve que ese día golpeaba la isla, más de 50.000 mujeres de todas las clases sociales (un tercio de la población de islandesas) se lanzaron a la calle para reclamar la igualdad salarial y el fin de la violencia de género. Aquella histórica marcha del 75, de la que formó parte la madre de la ministra, cambió el rumbo de la isla e "hizo tomar conciencia de la necesidad de una sociedad igualitaria entre hombres y mujeres, –afirma Katrin–. Hoy contamos con guarderías junto a las universidades para que las mujeres que lo deseen puedan continuar sus carreras universitarias sin que tener un hijo sea un problema. Yo misma llegué a mi posición política siendo madre soltera y creo que es muy importante que la maternidad no signifique tener que elegir entre tu vida profesional o tener hijos". Hoy, la ministra de Energía espera gemelos, pero tuvo su primer hijo a los 24 y lo crió sola mientras se construía una carrera política.
En una universidad española, una alumna embarazada es poco frecuente; en Islandia, no solo es habitual ver en la cafetería a chicas embarazadas, sino a otras amamantando y todos los bebés son bienvenidos. Lo sabe Stella Olafsdottir, que nos espera en la Universidad de Reikiavik. Entre los verdes campos y los edificios de diseño minimalista de las facultades se encuentran tres edificios que funcionan como guarderías para los niños de los estudiantes. Ella es antropóloga y también profesora infantil. "Los 64 niños que cuidamos son hijos de estudiantes de la universidad", nos comenta mientras un enjambre de pequeños niños rubios se sienta a la mesa entre risas y juegos. "En la guardería les damos de desayunar y de comer con un coste para los estudiantes de 62 € al mes y de 125 € para los trabajadores".
Al preguntarle su opinión sobre el paraíso islandés, sonríe: "Tenemos muchos beneficios que otras mujeres no poseen, pero debemos seguir luchando". Suena el timbre del fin de las clases y Stella se va a toda velocidad: "Tengo que recoger a mi pequeño, que también está en la guardería. Mi pareja es diseñador gráfico y ahora está en clase, así que hoy voy yo a buscarle". El papel de los hombres en esta sociedad también ha cambiado, "ellos han tomado conciencia de lo hermosa que es la paternidad", afirma Hrefna Rosa, la única mujer, que a sus 31 años, es dueña (y chef) de dos de los restaurantes más 'in' de la ciudad. "Muchas de mis amigas que son madres trabajan y sus parejas están en casa cuidando de los niños. Lejos de considerarlo algo malo, ellos están felices con su paternidad", señala Hrefna. El mejor ejemplo es ella misma: Herfna tiene un bebé y es su pareja la que se ocupa la mayor parte del tiempo de él.
En uno de los elegantes cafés del centro de la ciudad nos encontramos con la escritora Audur Ava Olafsdottir. Desde que su novela 'Rosa Cándida' (Ed. Alfaguara) ha sido traducida al castellano, ha crecido su popularidad entre los lectores españoles. Ella está de acuerdo con Hrefna. "Islandia es un paraíso también para los hombres porque ellos son padres y todos estos derechos sociales son buenos para ambos", explica, mientras observa la vida pasar desde la cristalera del café.
En su última novela el protagonista es un hombre muy joven que descubre la paternidad por accidente. Audur cree que "si los padres descubren que ser padre es, realmente, un privilegio, el mundo entero cambiará". Hoy en las calles de Islandia, es habitual ver a grupos de hombres paseando con sus hijos y cuidando de ellos.
SU VERSIÓN DEL 'CRASH'
Birgitta Jondostir es miembro del partido ciudadano The Movement, nacido de las protestas contra el gobierno a raíz de la crisis que sumió a este país en una de las peores bancarrotas de la historia. La versión islandesa de la crisis mundial comenzó en septiembre de 2008, cuando el primero de los tres grandes bancos del país fue nacionalizado. Después le siguieron otros. ¿Por qué se derrumbaron? Sencillamente porque en siete años los bancos se hicieron 20 veces más grandes y su deuda ascendió a 12 veces el PIB (Producto Interior Bruto) del país. La burbuja del bienestar, que hace años les había calificado como uno de los países más solventes del mundo, se pinchó. Icesave (el banco que acabó catalizando el descontento popular) operaba por internet y captó los ahorros de 400.000 extranjeros. Cuando se declaró la quiebra, el ex primer ministro británico Gordon Brown aplicó la ley antiterrorista para congelar las cuentas y garantizar los depósitos a los ingleses afectados. Finalmente... Reino Unido y Holanda le pasaron la minuta al Gobierno de Islandia, que se resignó a asumir la deuda de 4.000 millones de euros a 15 años, más intereses. Tocaban a 45.000 euros por familia y el Parlamento acató la decisión, pero el presidente se negó a firmar la ley y convocó un referéndum. El pueblo islandés dijo "no" a pagar la deuda, y lo que en un principio se consideró un suicidio ha sido interpretado por muchos como la salida más lúcida de una crisis sin fondo.
"Las compañías dirigidas por mujeres son las únicas que han sobrevivido", cuenta Birgitta, que no se separa de su portátil, lleno de pegatinas revolucionarias, mientras nos conduce por el Parlamento donde ahora tiene un escaño. Hoy las mujeres han sido llamadas a dirigir los malogrados bancos New Landsbanki y el New Glitnir. El Consejo de Ministros islandés se compone de cuatro mujeres y seis hombres, y también se está incrementando la presencia femenina en el Parlamento. Para la Ministra de Industria, Katrin Juliusdottir, "cuando alcancemos el 50/50 habremos completado una parte del largo camino que hace años emprendieron las mujeres. Nuestra generación tiene ahora que dar un nuevo paso en la lucha por la igualdad total. El siguiente escalón son las empresas, donde está previsto que en 2013 sea obligatorio tener al menos un 40% de mujeres en sus plantillas".
LAS SOMBRAS
Birgitta Jonsdottir coincide con Katrin en la búsqueda de la igualdad: "Somos un modelo experimental para el mundo y hemos avanzado mucho tras la enorme crisis financiera en la que el papel de la mujer se ha visto reforzado, pero no podemos perder de vista la clave de una sociedad: que realmente sea igualitaria".
Pero en todo paraíso siempre hay problemas y las islandesas son muy conscientes de ellos. "Para avanzar hay que ser críticos. Aún existe una desigualdad salarial importante entre hombres y mujeres, en muchos casos del 10%, y nos preocupa la violencia de género", añade Katrin, mientras repasa las estadísticas sobre abusos sexuales. En la asociación sin ánimo de lucro Stigamot conocen muy de cerca este drama. "En Islandia, entre un 10 y un 20% de mujeres han sufrido algún tipo de violencia sexual", afirma Steinunn Gudjonsdottir, director del proyecto del refugio que coordina la Asociación para víctimas de violencia. "Estamos lejos de la igualdad de género. Hemos avanzado mucho, pero no es suficiente", concluye con gesto firme esta islandesa de 29 años. La ONG de la que forma parte lucha desde hace dos décadas para hacer visibles, entre otras, lacras como la violencia doméstica, el incesto y las violaciones llevadas a cabo dentro de unidad familiar o por amigos cercanos.
Por fin comienza a 'amanecer' (cerca de la una de la tarde, mientras el sol brilla en Madrid) y Katrin, en su despacho del ministerio, esboza una sonrisa mientras acaricia su tripa de embarazada: "Lo mejor de ser mujer en Islandia es que puedes ser tú misma. Tengo la libertad de seguir eligiendo mis propios sueños". Y no es una suerte, aquí ellas se lo han ganado.
Islandia –ese bloque de lava subártico vecino de Groenlandia, conocido por un volcán de nombre impronunciable, una cantante (Björk) tan genial como extravagante y, recientemente, por su desafío a la banca– ha sido elegida por un estudio realizado por la revista Newsweek, como el mejor país del mundo para ser mujer. ¿Razones? Un riguroso índice confeccionado con datos del Foro Económico Mundial y de la Organización de las Naciones Unidas, que mide el ámbito jurídico, la salud y la educación, así como la participación de la mujer en el ámbito laboral y político, demuestra, con datos objetivos, que las islandesas nos llevan ventaja. De hecho (y para nuestro sonrojo) en esa misma lista España ocupa el puesto 44 (por detrás de países como Albania, China y Trinidad y Tobago). No es Eurovisión, es la calidad de vida de las mujeres, y si los islandeses tienen 100 puntos, nosotros, 79.
¿POR QUÉ?
Para empezar, porque tienen el mayor índice de natalidad de Europa, pero también el mayor porcentaje de mujeres trabajando fuera de casa. ¿Cómo es posible? ¿Milagros vikingos? Desde luego, Islandia "is different". Es el país del mundo donde la gente compra más libros per cápita, el único miembro de la OTAN que no tiene ejército y el agua caliente llega a todas las casas, directamente, desde las cañerías naturales de las entrañas volcánicas. Pero volviendo a la cuestión de género: el año pasado, el Gobierno prohibió que las empresas se lucraran con la desnudez femenina. De este modo, se propinó un fuerte golpe a la industria de la explotación sexual. Declararon ilegales los clubes de striptease, criminalizaron el consumo de prostitución y adoptaron el modelo austriaco con respecto a la violencia doméstica, donde es el perpetrador quien tiene que irse del domicilio familiar, y no al revés. Además, el Foro Económico Mundial lo considera uno de los países con mayor participación femenina en política –el 45%–. De hecho, Islandia eligió a la primera mujer presidenta del mundo (una madre soltera). Fue hace 28 años y ostentó el cargo durante 16. En 1983 se creó el poderoso Wome’s Alliance, un partido feminista que llegó a conseguir seis escaños de los 63 existentes en ese momento. Una de sus miembros, Ingibjörg Sólrún Gísladóttir, fue alcaldesa de Reykjavik hasta 2003 y, en la actualidad, la primera ministra del país es una mujer abiertamente homosexual. Johanna Jingudardottir ocupa su cargo desde 2009 y fue elegida en las elecciones que sucedieron a la bancarrota islandesa. Recientemente, afirmó sentirse muy orgullosa del informe del Newsweek: "No solo en lo que atañe a las mujeres, sino porque la igualdad de género es el mejor indicador de la calidad de una sociedad". Una de las primeras medidas que tomó fue ampliar el permiso parental, uno de los más avanzados del mundo, ya que en Islandia se conceden tres meses intransferibles a cada progenitor (y nueve más, que se reparten a voluntad).
ENCUENTROS
Estamos a 11 grados bajo cero y todavía es de noche (aunque sea mediodía) en Reikiavik, la capital del "paraíso femenino". Katrin Juliusdottir, ministra de Industria, Energía y Turismo, nos recibe con un cálida sonrisa en una mañana un tanto desapacible: "Me encanta este clima, ponemos la casa con velas para desayunar y a mis hijos les hace muy felices", nos comenta mientras nos hace pasar a su despacho. Ella era muy pequeña cuando las calles de la capital de Islandia se llenaron de mujeres reclamando igualdad. Fue el 24 de octubre de 1975, cuando el 90% de las mujeres de Islandia se declararon en huelga para denunciar la desigualdad entre géneros. Esta muestra del poder femenino volvió a repetirse en 2011, cuando una gran marcha inundó las calles de Reykjavik reviviendo el espíritu de las proclamas de 1975. A pesar de la gran tormenta de nieve que ese día golpeaba la isla, más de 50.000 mujeres de todas las clases sociales (un tercio de la población de islandesas) se lanzaron a la calle para reclamar la igualdad salarial y el fin de la violencia de género. Aquella histórica marcha del 75, de la que formó parte la madre de la ministra, cambió el rumbo de la isla e "hizo tomar conciencia de la necesidad de una sociedad igualitaria entre hombres y mujeres, –afirma Katrin–. Hoy contamos con guarderías junto a las universidades para que las mujeres que lo deseen puedan continuar sus carreras universitarias sin que tener un hijo sea un problema. Yo misma llegué a mi posición política siendo madre soltera y creo que es muy importante que la maternidad no signifique tener que elegir entre tu vida profesional o tener hijos". Hoy, la ministra de Energía espera gemelos, pero tuvo su primer hijo a los 24 y lo crió sola mientras se construía una carrera política.
En una universidad española, una alumna embarazada es poco frecuente; en Islandia, no solo es habitual ver en la cafetería a chicas embarazadas, sino a otras amamantando y todos los bebés son bienvenidos. Lo sabe Stella Olafsdottir, que nos espera en la Universidad de Reikiavik. Entre los verdes campos y los edificios de diseño minimalista de las facultades se encuentran tres edificios que funcionan como guarderías para los niños de los estudiantes. Ella es antropóloga y también profesora infantil. "Los 64 niños que cuidamos son hijos de estudiantes de la universidad", nos comenta mientras un enjambre de pequeños niños rubios se sienta a la mesa entre risas y juegos. "En la guardería les damos de desayunar y de comer con un coste para los estudiantes de 62 € al mes y de 125 € para los trabajadores".
Al preguntarle su opinión sobre el paraíso islandés, sonríe: "Tenemos muchos beneficios que otras mujeres no poseen, pero debemos seguir luchando". Suena el timbre del fin de las clases y Stella se va a toda velocidad: "Tengo que recoger a mi pequeño, que también está en la guardería. Mi pareja es diseñador gráfico y ahora está en clase, así que hoy voy yo a buscarle". El papel de los hombres en esta sociedad también ha cambiado, "ellos han tomado conciencia de lo hermosa que es la paternidad", afirma Hrefna Rosa, la única mujer, que a sus 31 años, es dueña (y chef) de dos de los restaurantes más 'in' de la ciudad. "Muchas de mis amigas que son madres trabajan y sus parejas están en casa cuidando de los niños. Lejos de considerarlo algo malo, ellos están felices con su paternidad", señala Hrefna. El mejor ejemplo es ella misma: Herfna tiene un bebé y es su pareja la que se ocupa la mayor parte del tiempo de él.
En uno de los elegantes cafés del centro de la ciudad nos encontramos con la escritora Audur Ava Olafsdottir. Desde que su novela 'Rosa Cándida' (Ed. Alfaguara) ha sido traducida al castellano, ha crecido su popularidad entre los lectores españoles. Ella está de acuerdo con Hrefna. "Islandia es un paraíso también para los hombres porque ellos son padres y todos estos derechos sociales son buenos para ambos", explica, mientras observa la vida pasar desde la cristalera del café.
En su última novela el protagonista es un hombre muy joven que descubre la paternidad por accidente. Audur cree que "si los padres descubren que ser padre es, realmente, un privilegio, el mundo entero cambiará". Hoy en las calles de Islandia, es habitual ver a grupos de hombres paseando con sus hijos y cuidando de ellos.
SU VERSIÓN DEL 'CRASH'
Birgitta Jondostir es miembro del partido ciudadano The Movement, nacido de las protestas contra el gobierno a raíz de la crisis que sumió a este país en una de las peores bancarrotas de la historia. La versión islandesa de la crisis mundial comenzó en septiembre de 2008, cuando el primero de los tres grandes bancos del país fue nacionalizado. Después le siguieron otros. ¿Por qué se derrumbaron? Sencillamente porque en siete años los bancos se hicieron 20 veces más grandes y su deuda ascendió a 12 veces el PIB (Producto Interior Bruto) del país. La burbuja del bienestar, que hace años les había calificado como uno de los países más solventes del mundo, se pinchó. Icesave (el banco que acabó catalizando el descontento popular) operaba por internet y captó los ahorros de 400.000 extranjeros. Cuando se declaró la quiebra, el ex primer ministro británico Gordon Brown aplicó la ley antiterrorista para congelar las cuentas y garantizar los depósitos a los ingleses afectados. Finalmente... Reino Unido y Holanda le pasaron la minuta al Gobierno de Islandia, que se resignó a asumir la deuda de 4.000 millones de euros a 15 años, más intereses. Tocaban a 45.000 euros por familia y el Parlamento acató la decisión, pero el presidente se negó a firmar la ley y convocó un referéndum. El pueblo islandés dijo "no" a pagar la deuda, y lo que en un principio se consideró un suicidio ha sido interpretado por muchos como la salida más lúcida de una crisis sin fondo.
"Las compañías dirigidas por mujeres son las únicas que han sobrevivido", cuenta Birgitta, que no se separa de su portátil, lleno de pegatinas revolucionarias, mientras nos conduce por el Parlamento donde ahora tiene un escaño. Hoy las mujeres han sido llamadas a dirigir los malogrados bancos New Landsbanki y el New Glitnir. El Consejo de Ministros islandés se compone de cuatro mujeres y seis hombres, y también se está incrementando la presencia femenina en el Parlamento. Para la Ministra de Industria, Katrin Juliusdottir, "cuando alcancemos el 50/50 habremos completado una parte del largo camino que hace años emprendieron las mujeres. Nuestra generación tiene ahora que dar un nuevo paso en la lucha por la igualdad total. El siguiente escalón son las empresas, donde está previsto que en 2013 sea obligatorio tener al menos un 40% de mujeres en sus plantillas".
LAS SOMBRAS
Birgitta Jonsdottir coincide con Katrin en la búsqueda de la igualdad: "Somos un modelo experimental para el mundo y hemos avanzado mucho tras la enorme crisis financiera en la que el papel de la mujer se ha visto reforzado, pero no podemos perder de vista la clave de una sociedad: que realmente sea igualitaria".
Pero en todo paraíso siempre hay problemas y las islandesas son muy conscientes de ellos. "Para avanzar hay que ser críticos. Aún existe una desigualdad salarial importante entre hombres y mujeres, en muchos casos del 10%, y nos preocupa la violencia de género", añade Katrin, mientras repasa las estadísticas sobre abusos sexuales. En la asociación sin ánimo de lucro Stigamot conocen muy de cerca este drama. "En Islandia, entre un 10 y un 20% de mujeres han sufrido algún tipo de violencia sexual", afirma Steinunn Gudjonsdottir, director del proyecto del refugio que coordina la Asociación para víctimas de violencia. "Estamos lejos de la igualdad de género. Hemos avanzado mucho, pero no es suficiente", concluye con gesto firme esta islandesa de 29 años. La ONG de la que forma parte lucha desde hace dos décadas para hacer visibles, entre otras, lacras como la violencia doméstica, el incesto y las violaciones llevadas a cabo dentro de unidad familiar o por amigos cercanos.
Por fin comienza a 'amanecer' (cerca de la una de la tarde, mientras el sol brilla en Madrid) y Katrin, en su despacho del ministerio, esboza una sonrisa mientras acaricia su tripa de embarazada: "Lo mejor de ser mujer en Islandia es que puedes ser tú misma. Tengo la libertad de seguir eligiendo mis propios sueños". Y no es una suerte, aquí ellas se lo han ganado.
El Esfuerzo y Espíritu de Lucha
“Si yo hubiera estudiado con la Logse, hoy sería un delincuente”
29 ENE 2012 | P. L. Cuntín y C. Herrera.
Javier Orrico, doctor en Filosofía, analiza para LA GACETA junto a otros catedráticos y profesores la educación de ayer y la de hoy.“Se perdió el espíritu de lucha”.
El ministro de Educación, José Ignacio Wert, presentó el pasado jueves a los consejeros autonómicos la principal propuesta del Gobierno popular para mejorar las bases del sistema educativo español: ampliar a tres años el Bachillerato eliminando el último curso de la ESO. El objetivo de la reforma es que el alumno con 15 años tenga que decantarse obligatoriamente por continuar estudiando el Bachillerato para optar a la universidad o elegir como opción alternativa, al menos, un año de Formación Profesional. La finalidad es evitar que en un mismo curso concurran buenos estudiantes y alumnos obligados a permanecer en el centro y asistir a clase hasta que cumplan los 16 años y, en definitiva, acabar con la alta tasa de abandono escolar de España, que es de un 30%, la más elevada de toda la UE. En pleno debate sobre las causas del fracaso del sistema educativo español, LA GACETA ha hablado con distintas autoridades educativas para averiguar qué falla ahora y por qué la gente de antes salía más preparada que la de hoy.
“El fracaso escolar en nuestro país obedece a una sola razón: ya no se estudia. ¿Para qué, si se pasa de curso igual?”. Javier Orrico fue durante muchos años jefe del Departamento de Orientación en el IES Ortega y Rubio de Murcia y en la actualidad trabaja como asesor en el Consejo Escolar de la Región. El catedrático de Lengua y Literatura ha podido constatar durante muchos años de Logse cómo este sistema “eliminó de raíz la idea de que para aprender hace falta esfuerzo”. El problema se remonta a la Educación Primaria, donde “en lugar de enseñar a leer, escribir y calcular, se desarrolló una nueva pedagogía: el constructivismo”. Esta consistía en dejar que cada niño aprendiera a su ritmo. Así fue cómo dejó de existir una línea del saber que había que alcanzar, “ los niños ya sólo llegaban a donde podían, por lo que despareció completamente el clima de estudio”, explica.
Rosario C. Garrido, ex profesora de La Coruña, constata esta realidad y recuerda cómo era la enseñanza cuando ella era niña, en la década de los sesenta: “En todas las materias, cuando llegábamos a la mitad del libro, teníamos que aprender una lección nueva y repasar otra ya estudiada. Cuando terminábamos la materia, volvíamos a empezar a repasar de dos en dos. O incluso de tres en tres. Incluso mientras jugábamos a la comba repetíamos al saltar retahílas como los hijos de Zebedeo, los planetas o los reyes godos”, relata. “Teníamos dos horas diarias de estudio y durante esas dos horas no existía nada más que el libro y tú”, recuerda entre risas y nostalgia.
Beatriz Romero es catedrática de Geografía e Historia y profesora en el Instituto Eusebio da Guarda de La Coruña. Para ella, los niños de antes salían con mejor dotación intelectual y más preparados en su personalidad para la lucha.”El sistema educativo de la ESO, al ser muy poco exigente, provoca que, cuando los chicos llegan al Bachillerato, entren en crisis de ansiedad. Suelen tener poca o nula resistencia a la frustración (se les ha dicho pocas veces no) y ya son “muy mayores” para empezar a experimentarlo. Se vienen abajo de forma desproporcionada. Son educados para triunfar sin esfuerzo, porque se les infantiliza haciendo las cosas por ellos. Casi todos los padres o madres llevan las mochilas de sus hijos no tan pequeños; y así pasa con todo”. Un cariño mal entendido, en opinión de Beatriz, que lleva a suplir al hijo, que pasa a ser “el rey”. Un rey que ayuda poco en casa. “Los padres me dicen: ‘No quiero que haga nada para que esté toda la tarde estudiando en su habitación’. El problema es que su habitación tiene pocos libros y demasiada tecnología”, explica.
Rosario recuerda que los padres de antaño nunca cuestionaban al maestro. “La directora del centro, incluso con los estudiosos, decía a los padres: ‘Va bien pero puede hacer más’. Y esas palabras fueron decisivas a la hora de imponer mi madre su decisión de que hiciera en un solo curso 5º de Bachiller y 1º de Magisterio. Sin preguntarme. Podía, luego debía. Ese era su silogismo. Sin más”, relata Rosario.
Actualmente, el 40,6% de los docentes ha sufrido abuso verbal por parte de los estudiantes. Pero ya hay un 25% que asegura haberse sentido intimidado por los padres. En opinión de Orrico, el problema de la autoridad del profesor no se soluciona con una ley. “El respeto al maestro volverá cuando vuelva el respeto al saber y a la cultura; cuando el profesor vuelva a representar eso, volverá la autoridad”.
“Me tiene manía”
El colegio al que acudía Daniel no tenía problemas con los pagos de la calefacción. “Había una gran estufa y cada niño llevábamos un poco de leña”, recuerda. De eso hace ya 60 años. Daniel ahora es profesor –de los de antes– y probablemente uno de los más veteranos de España. Cuando entró por primera vez en un aula para dar sus primeras lecciones (en 1964) no había ordenadores en los pupitres ni tampoco pizarras digitales. “Pero toda la clase se puso en pie”, recuerda.
Desde que Daniel comenzara a ejercer ha visto pasar hasta cuatro leyes distintas que condicionaron su labor diaria. De la Ley General de Educación, de 1970 –que introdujo la EGB y la enseñanza obligatoria hasta los 14 años– hasta la actual Ley Orgánica de Educación, de 2006 –con su polémica asignatura Educación para la Ciudadanía–. Cada una de las reformas ha perseguido el mismo objetivo: rescatar a España de los últimos puestos de la UE en materia educativa. Una conquista que aún no se ha alcanzado.
Sin embargo, profesores veteranos, catedráticos y hasta psicólogos dudan de que el antídoto que necesita el sistema educativo se encuentre en las leyes.
“La reforma de la antigua Logse inauguró el cambio en la educación. El hecho de que los niños pudieran pasar de curso con todo suspendido hizo perder el planteamiento del esfuerzo, el interés y el estudio”, asegura Daniel, que recuerda cómo en sus tiempo de nada valía eso de que “el profesor me tiene manía”. Javier Orrico está de acuerdo con esta idea: “El sistema forma a personas blandas que no tienen mecanismos para enfrentarse a la vida. A los socialistas se les llena la boca hablando de la educación en valores y no se dan cuenta de que son los hijos de la clase obrera precisamente los que han perdido esos valores de dejarse los cuernos pegados para salir adelante. Se los han robado. Y cualquier cosa que suponga trabajo les produce aversión”, explica.
Profesores y expertos coinciden en que la clave está en la disciplina y el sacrificio, términos muy conocidos en aquellos tiempos de la reválida, en los que no estudiaba el que quería, sino el que podía. “Si los chicos supieran que al acabar la ESO se iban a enfrentar a una reválida y que si no la aprobaban, no tendrían nada, todo sería distinto. Yo tengo claro que si hubiera estudiado con la Logse, hoy sería un delincuente” afirma Orrico contundente.
Expertos como Javier Orrico aseguran que el sistema educativo de España necesita una pala excavadora y un volver a empezar recuperando algo esencial: que se instruya y forje a las personas para la vida.
29 ENE 2012 | P. L. Cuntín y C. Herrera.
Javier Orrico, doctor en Filosofía, analiza para LA GACETA junto a otros catedráticos y profesores la educación de ayer y la de hoy.“Se perdió el espíritu de lucha”.
El ministro de Educación, José Ignacio Wert, presentó el pasado jueves a los consejeros autonómicos la principal propuesta del Gobierno popular para mejorar las bases del sistema educativo español: ampliar a tres años el Bachillerato eliminando el último curso de la ESO. El objetivo de la reforma es que el alumno con 15 años tenga que decantarse obligatoriamente por continuar estudiando el Bachillerato para optar a la universidad o elegir como opción alternativa, al menos, un año de Formación Profesional. La finalidad es evitar que en un mismo curso concurran buenos estudiantes y alumnos obligados a permanecer en el centro y asistir a clase hasta que cumplan los 16 años y, en definitiva, acabar con la alta tasa de abandono escolar de España, que es de un 30%, la más elevada de toda la UE. En pleno debate sobre las causas del fracaso del sistema educativo español, LA GACETA ha hablado con distintas autoridades educativas para averiguar qué falla ahora y por qué la gente de antes salía más preparada que la de hoy.
“El fracaso escolar en nuestro país obedece a una sola razón: ya no se estudia. ¿Para qué, si se pasa de curso igual?”. Javier Orrico fue durante muchos años jefe del Departamento de Orientación en el IES Ortega y Rubio de Murcia y en la actualidad trabaja como asesor en el Consejo Escolar de la Región. El catedrático de Lengua y Literatura ha podido constatar durante muchos años de Logse cómo este sistema “eliminó de raíz la idea de que para aprender hace falta esfuerzo”. El problema se remonta a la Educación Primaria, donde “en lugar de enseñar a leer, escribir y calcular, se desarrolló una nueva pedagogía: el constructivismo”. Esta consistía en dejar que cada niño aprendiera a su ritmo. Así fue cómo dejó de existir una línea del saber que había que alcanzar, “ los niños ya sólo llegaban a donde podían, por lo que despareció completamente el clima de estudio”, explica.
Rosario C. Garrido, ex profesora de La Coruña, constata esta realidad y recuerda cómo era la enseñanza cuando ella era niña, en la década de los sesenta: “En todas las materias, cuando llegábamos a la mitad del libro, teníamos que aprender una lección nueva y repasar otra ya estudiada. Cuando terminábamos la materia, volvíamos a empezar a repasar de dos en dos. O incluso de tres en tres. Incluso mientras jugábamos a la comba repetíamos al saltar retahílas como los hijos de Zebedeo, los planetas o los reyes godos”, relata. “Teníamos dos horas diarias de estudio y durante esas dos horas no existía nada más que el libro y tú”, recuerda entre risas y nostalgia.
Beatriz Romero es catedrática de Geografía e Historia y profesora en el Instituto Eusebio da Guarda de La Coruña. Para ella, los niños de antes salían con mejor dotación intelectual y más preparados en su personalidad para la lucha.”El sistema educativo de la ESO, al ser muy poco exigente, provoca que, cuando los chicos llegan al Bachillerato, entren en crisis de ansiedad. Suelen tener poca o nula resistencia a la frustración (se les ha dicho pocas veces no) y ya son “muy mayores” para empezar a experimentarlo. Se vienen abajo de forma desproporcionada. Son educados para triunfar sin esfuerzo, porque se les infantiliza haciendo las cosas por ellos. Casi todos los padres o madres llevan las mochilas de sus hijos no tan pequeños; y así pasa con todo”. Un cariño mal entendido, en opinión de Beatriz, que lleva a suplir al hijo, que pasa a ser “el rey”. Un rey que ayuda poco en casa. “Los padres me dicen: ‘No quiero que haga nada para que esté toda la tarde estudiando en su habitación’. El problema es que su habitación tiene pocos libros y demasiada tecnología”, explica.
Rosario recuerda que los padres de antaño nunca cuestionaban al maestro. “La directora del centro, incluso con los estudiosos, decía a los padres: ‘Va bien pero puede hacer más’. Y esas palabras fueron decisivas a la hora de imponer mi madre su decisión de que hiciera en un solo curso 5º de Bachiller y 1º de Magisterio. Sin preguntarme. Podía, luego debía. Ese era su silogismo. Sin más”, relata Rosario.
Actualmente, el 40,6% de los docentes ha sufrido abuso verbal por parte de los estudiantes. Pero ya hay un 25% que asegura haberse sentido intimidado por los padres. En opinión de Orrico, el problema de la autoridad del profesor no se soluciona con una ley. “El respeto al maestro volverá cuando vuelva el respeto al saber y a la cultura; cuando el profesor vuelva a representar eso, volverá la autoridad”.
“Me tiene manía”
El colegio al que acudía Daniel no tenía problemas con los pagos de la calefacción. “Había una gran estufa y cada niño llevábamos un poco de leña”, recuerda. De eso hace ya 60 años. Daniel ahora es profesor –de los de antes– y probablemente uno de los más veteranos de España. Cuando entró por primera vez en un aula para dar sus primeras lecciones (en 1964) no había ordenadores en los pupitres ni tampoco pizarras digitales. “Pero toda la clase se puso en pie”, recuerda.
Desde que Daniel comenzara a ejercer ha visto pasar hasta cuatro leyes distintas que condicionaron su labor diaria. De la Ley General de Educación, de 1970 –que introdujo la EGB y la enseñanza obligatoria hasta los 14 años– hasta la actual Ley Orgánica de Educación, de 2006 –con su polémica asignatura Educación para la Ciudadanía–. Cada una de las reformas ha perseguido el mismo objetivo: rescatar a España de los últimos puestos de la UE en materia educativa. Una conquista que aún no se ha alcanzado.
Sin embargo, profesores veteranos, catedráticos y hasta psicólogos dudan de que el antídoto que necesita el sistema educativo se encuentre en las leyes.
“La reforma de la antigua Logse inauguró el cambio en la educación. El hecho de que los niños pudieran pasar de curso con todo suspendido hizo perder el planteamiento del esfuerzo, el interés y el estudio”, asegura Daniel, que recuerda cómo en sus tiempo de nada valía eso de que “el profesor me tiene manía”. Javier Orrico está de acuerdo con esta idea: “El sistema forma a personas blandas que no tienen mecanismos para enfrentarse a la vida. A los socialistas se les llena la boca hablando de la educación en valores y no se dan cuenta de que son los hijos de la clase obrera precisamente los que han perdido esos valores de dejarse los cuernos pegados para salir adelante. Se los han robado. Y cualquier cosa que suponga trabajo les produce aversión”, explica.
Profesores y expertos coinciden en que la clave está en la disciplina y el sacrificio, términos muy conocidos en aquellos tiempos de la reválida, en los que no estudiaba el que quería, sino el que podía. “Si los chicos supieran que al acabar la ESO se iban a enfrentar a una reválida y que si no la aprobaban, no tendrían nada, todo sería distinto. Yo tengo claro que si hubiera estudiado con la Logse, hoy sería un delincuente” afirma Orrico contundente.
Expertos como Javier Orrico aseguran que el sistema educativo de España necesita una pala excavadora y un volver a empezar recuperando algo esencial: que se instruya y forje a las personas para la vida.
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